INFANCIA ITINERANTE
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| En brazos de sus padres |
Y no podía ser de otro modo ya que la inconstancia de sus progenitores llevó a la familia a un nuevo destino.
Celia,
como ya se ha dicho se hallaba en otra vez y eso decidió al matrimonio a
regresar a Buenos Aires, tal como ocurrió cuando el nacimiento del
pequeño Ernestito.
La idea
era dirigirse a Posadas en el “Kid” y allí abordar el vapor que los
llevaría a la Capital Federal pero como Curtido, el capataz paraguayo,
había fundido el motor el día previo a la partida, debieron remontar los
dos kilómetros el Paraná a remo, para llegar a Puerto Caraguatá antes
de que el viejo “Iberá”, levase anclas.
Tuvieron
suerte. Después de remar cerca de cuatro horas bajo un sol infernal, con
Celia quejándose por lo bajo y abanicándose frenéticamente en el
interior de la cabina y su marido lanzando esporádicas imprecaciones,
cubrieron la distancia a tiempo y a las 11 de la mañana, arrimaron la
lancha al vapor para pasar a la cubierta con la ayuda del capitán y
algunos marinos.
La hazaña
tuvo un final feliz, no solamente por el titánico esfuerzo realizado
por Guevara Lynch, Curtido y Emilio Skpposted, un amigo brasilero que
llevaban como pasajero, sino también porque el aludido capitán, que los
conocía, los vio venir a lo lejos y los esperó.

