INTERLUDIO
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| Ernesto en una clase de Anatomía. Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (1951) Debajo, la segunda de la derecha, su amiga epistolar Tita Infante |
En 1951 Ernesto seguía ligado a su verdadera pasión, el rugby, aunque no como jugador sino como periodista.
En
el mes de mayo de ese año había fundado junto a su hermano Roberto y un
grupo de amigos, la revista “Tackle”, publicación semanal que aparecía
los sábados al precio de $ 1,00 m/n.
Aunque
la iniciativa fue suya, la dirección quedó a cargo de Julio César
Castro porque los viajes en la flota mercante le restaban demasiado
tiempo como para ocuparse de ella. Aún así, fue el alma-mater del
emprendimiento y uno de sus más entusiastas colaboradores.
Se
trataba de un grupo homogéneo al que no solamente movía su amor por el
mencionado deporte sino también el espíritu de camaradería y la
convicción de que estaban haciendo algo bueno. Y para ponerlo en marcha,
la ayuda de familiares y amigos resultó esencial.
La redacción de la que fue la tercera revista en su género, funcionó en las oficinas de Guevara Lynch, Verbruch & Cía,
firma inmobiliaria y estudio de arquitectura que don Ernesto alquilaba
sobre la calle Paraguay 2034, piso 1º, departamento “A".

