Esto no es Justicia.
Una parte importante de la sociedad parece estar exultante y satisfecha
con la secuencia de hechos que derivaron en la aprehensión de una larga
nómina de indeseables personajes de la política nacional contemporánea.
Esto antes no había ocurrido de modo alguno. Salvo casos aislados, la
dinámica natural era garantizar una impunidad a prueba de todo, esa que
permitía que los corruptos pudieran caminar por las calles sin ningún
pudor.
Dice un viejo refrán que “el que las hace las paga” y esta vez parece
que muchos de los que cometieron delitos en el pasado reciente tendrán
que enfrentar las más duras consecuencias directas de sus flagrantes
actos.

