Siguiendo con las elecciones
Satanás en el convento
El entusiasmo es imprescindible en toda
lucha, pero también la lucidez y la templanza ayudan, aunque sus efectos
sean menos estimulantes. Conviene ver los resultados de estas
elecciones con una perspectiva superior, más fría, que tenga en cuenta
de dónde venimos. Por ejemplo: VOX ha multiplicado por cincuenta y cinco
mil (¡55.000!) sus votos y ha empezado con mejor pie que el Frente
Nacional francés o AfD en Alemania, cuya primera gran cita electoral fue
un absoluto fiasco. Dos millones seiscientos mil votantes han confiado
en Santiago Abascal y han provocado la movilización de la izquierda y
del separatismo, aparte de la caza al fascista implacable de
todas las televisiones y de la inmensa mayoría de la prensa escrita, por
no hablar de las agresiones fomentadas y jaleadas por la extrema
izquierda. Hoy, se pongan como se pongan los voceros del establishment, hay veinticuatro diputados de la derecha identitaria en las Cortes, cosa inimaginable hace seis meses. Repito:
seis meses. No hay nada más bobo que vender como derrota lo que es un
triunfo casi milagroso de una formación sin dinero, sin medios y sin
aliados. Ahora no podrán ni silenciarla ni evitarla.
