LIBERACIÓN MASIVA DE SUBVERSIVOS
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La
madrugada del 24 de mayo su produjo en Rosario un típico caso de “fuego
amigo” o “fuego aliado”, situación común en todas las guerras, en la
que dos secciones de un mismo
bando se enfrentan por error.
bando se enfrentan por error.
Ese
jueves, por la noche, dos efectivos de la Gendarmería Nacional (un
sargento y un soldado) montaban guardia en el domicilio del comandante
general Alberto Pedro Fernández, jefe de la Sección Noreste de la
repartición, sito en Bulevar Oroño 1019, cuando pasó por el lugar una
patrulla del Batallón de Comunicaciones 121 a bordo de una pick-up, en
las que viajaban soldados de uniforme y ropas de civil al mando del
teniente coronel Héctor Norberto Iglesias1.
Eran las 5:50 a.m. y aún no había amanecido cuando los militares repararon en la presencia de los gendarmes. Según testigos presenciales del hecho, el vehículo militar hizo tres pasadas a baja velocidad y a las 06:10, se detuvo frente a la vivienda para identificar a los sospechosos.
Dada la obscuridad imperante, los custodios no repararon en que se trataba de tropas del Ejército y creyendo que eran atacados por subversivos, extrajeron sus pistolas 45 y abrieron fuego.
La respuesta nos e hizo esperar, los soldados se parapetaron detrás de los autos estacionados y algunos árboles y devolvieron la agresión con sus fusiles automáticos, generando un violento tiroteo que se prolongó por espacio de veinte minutos.
Justo en ese momento, pasaban por la vereda de enfrente cuatro operarios de la empresa Aguas y Energía Eléctrica, Alfredo Tuero, Carlos del Barrio y José Sohne e Iván Carlos Perrune, de 38 años, auxiliar principal de la División Comercial, quien acababa de bajar de un colectivo de la línea 210.
Eran las 5:50 a.m. y aún no había amanecido cuando los militares repararon en la presencia de los gendarmes. Según testigos presenciales del hecho, el vehículo militar hizo tres pasadas a baja velocidad y a las 06:10, se detuvo frente a la vivienda para identificar a los sospechosos.
Dada la obscuridad imperante, los custodios no repararon en que se trataba de tropas del Ejército y creyendo que eran atacados por subversivos, extrajeron sus pistolas 45 y abrieron fuego.
La respuesta nos e hizo esperar, los soldados se parapetaron detrás de los autos estacionados y algunos árboles y devolvieron la agresión con sus fusiles automáticos, generando un violento tiroteo que se prolongó por espacio de veinte minutos.
Justo en ese momento, pasaban por la vereda de enfrente cuatro operarios de la empresa Aguas y Energía Eléctrica, Alfredo Tuero, Carlos del Barrio y José Sohne e Iván Carlos Perrune, de 38 años, auxiliar principal de la División Comercial, quien acababa de bajar de un colectivo de la línea 210.

