ELECCIONES BAJO ATAQUE
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| Noche del 11 de marzo de 1973. La fórmula Cámpora-Solano Lima se alza con el triunfo |
El 8 de
marzo de 1973, a solamente tres días de las ansiadas elecciones presidenciales,
una camioneta se detuvo en el edificio de Guido y Agüero, donde tenía su
residencia Héctor Ricardo García, propietario del diario “Crónica” y el canal
Teleonce. De ella bajaron tres hombres, quienes de inmediato, procedieron a descargar sobre la vereda media
docena de cajas de whisky.
Los individuos tomaron los bultos e ingresaron al hall (el portero no se encontraba), para dirigirse directamente al ascensor. Una vez dentro oprimieron el botón Nº 15 y mientras se elevaban, intercambiaron unas pocas palabras en voz baja.
Cuando el elevador se detuvo, sus ocupantes salieron al pasillo y caminaron hacia la puerta del apartamento para tocar el timbre. Uno de ellos apoyó las cajas en el suelo y bajó hasta el piso 14º, para ubicarse en el entrepiso y vigilar desde ahí. Eran las 08:30.
Como nadie atendía, sus compañeros volvieron a tocar y entonces sí, una voz somnolienta preguntó al otro lado quién era.
-Traemos un presente para el señor García.
-Pero yo no puedo abrirle –respondió la persona algo nerviosa.
Era una de las dos mucamas que trabajaban en la casa del empresario.
-Lo manda el señor intendente, Montero Ruiz. Aquí le paso su tarjeta.
El sujeto se inclinó y deslizó por debajo el impreso; casi enseguida, se escuchó ruido de llaves e inmediatamente después, la puerta se abrió.
-Pasen –dijo la mujer señalando el piso- Dejen las cajas ahí.
Los individuos tomaron los bultos e ingresaron al hall (el portero no se encontraba), para dirigirse directamente al ascensor. Una vez dentro oprimieron el botón Nº 15 y mientras se elevaban, intercambiaron unas pocas palabras en voz baja.
Cuando el elevador se detuvo, sus ocupantes salieron al pasillo y caminaron hacia la puerta del apartamento para tocar el timbre. Uno de ellos apoyó las cajas en el suelo y bajó hasta el piso 14º, para ubicarse en el entrepiso y vigilar desde ahí. Eran las 08:30.
Como nadie atendía, sus compañeros volvieron a tocar y entonces sí, una voz somnolienta preguntó al otro lado quién era.
-Traemos un presente para el señor García.
-Pero yo no puedo abrirle –respondió la persona algo nerviosa.
Era una de las dos mucamas que trabajaban en la casa del empresario.
-Lo manda el señor intendente, Montero Ruiz. Aquí le paso su tarjeta.
El sujeto se inclinó y deslizó por debajo el impreso; casi enseguida, se escuchó ruido de llaves e inmediatamente después, la puerta se abrió.
-Pasen –dijo la mujer señalando el piso- Dejen las cajas ahí.

