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martes, 23 de enero de 2018

Hugo Wast no era antisemita (4-4)

Hugo Wast no era antisemita (4-4)

d. Que lo que impera en el judaísmo actual es el espíritu del Talmud
Como vimos más arriba, es común pensar que con el judaísmo nos une el Antiguo Testamento, sin embargo no es tan así. O no es siempre así. «El judío es un pueblo atado a un Libro, el Libro por excelencia, la Ley, la Thora. En realidad forman la Thora los cinco libros del Pentateuco que escribió Moisés. Pero los judíos sólo aceptan la Thora con las interpretaciones que los Rabinos han ido trasmitiendo de boca en boca como palabra de Dios superior a la del mismo Moisés, interpretaciones que han quedado consignadas y en cierto modo petrificadas en un voluminoso libro, llamado el Talmud, que es el código civil y religioso de los judíos»[1].
En consonancia con esto, y citando a varios autores judíos Wast[2] afirma:

domingo, 21 de enero de 2018

HUGO WAST NO ERA ANTISEMITA-LDA





Hugo Wast no era antisemita (3-4)


Hugo Wast no era antisemita (3-4)

e. La conversión del judío: ¿posible?
Este «crisol de razas» que sigue siendo la Argentina, ha recibido innumerables multitudes de pueblos: italianos, españoles, franceses, irlandeses… todos se han afincado en una tierra que no ha discriminado; el judío no fue la excepción. Muchos de los pueblos (es verdad) ya venían acristianados mientras que otros se volcaron a la verdadera Fe.
Los hijos de Abraham también abrazaron dicha Fe pues para un judío verdadero y sin doblez, su razón de ser es el preparar la venida del Salvador (salus iudaeorum) y abrazarla cuando llegue. Ellos han sido en cuanto pueblo el primero en el honor y gloria, como narra el mismo San Pablo: «gloria, honor y paz a todo el que obre el bien; al judío primeramente y también al griego» (Rom 2,9-10), de allí que muchas y santas hayan sido las conversiones desde el principio de la nueva y última alianza hasta nuestros días.
Es verdad, sin embargo, que no siempre las conversiones fueron sinceras como denota la historia de la Iglesia; así plantea el problema Hugo Wast en boca de sus personajes:

¡Escuchad! Vosotros sabéis que el judaísmo es inde­leble como el color de la piel. Porque no es una religión sino una raza, la primera y la única que salió de las manos del Eterno (¡Bendito sea Él). ¿Por qué los judíos no mandamos misioneros como los goyim? Porque sabemos que ningún convertido a nuestra religión se volverá judío. Como sabe­mos, también, que hay millones de judíos que han renegado aparentemente de su religión, y siguen siendo tan fieles como el más sabio rabino. ¡Acordaos de nuestro Maimónides, que se hizo mahometano! (…). Extrajo de sus bolsillos un texto y leyó esta prescripción talmúdica: «El hombre debe ser astuto por temor de Dios»; y a renglón seguido, este comentario del famoso rabino Ben Ascher: «Se permite a un judío engañar a los idólatras ha­ciéndoles creer que se ha hecho cristiano»[1].

Hugo Wast no era antisemita (2-4)

Hugo Wast no era antisemita (2-4)


2. Lo que dijo Hugo Wast
Pero vayamos sin más trámite a la obra acusada; como sería tedioso entrar en detalle, veamos el resumen que hace un hijo de Abraham según la carne:

Una oscura conspiración atraviesa y explica la historia mundial desde hace milenios: la conjura judía mundial para dominar a la humanidad. Este complot se organiza a través del Kahal, soberano invisible y todopoderoso, que existe dondequiera que haya judíos. Cada una de estas organizaciones locales están subordinadas al Gran Kahal de Nueva York, cuyo jefe gobierna desde las sombras a los israelitas de acuerdo a las normas del Talmud. El arma principal de los judíos para la conquista del mundo es la acumulación del oro, mediante el cual lograrían subyugar a los bancos, explotar a los productores y esclavizar a los gobiernos de todo el planeta. Sin embargo, la nación israelita se había dividido en dos bandos a partir de las discordias de dos grupos de banqueros poderosísimos: los Rheingold, que dominaban en Francia e Inglaterra y los Meyerbeer, omnipotentes a las finanzas de Estados Unidos y Alemania.

Hugo Wast no era antisemita (1-4)

Hugo Wast no era antisemita (1-4)

 
Hugo Wast no era antisemita

P. Javier Olivera Ravasi

La primera vez que escuché hablar de Hugo Wast fue en 1996; tenía apenas 19 años. Se informaba en un matutino que la Policía Federal, había secuestrado bajo orden judicial, varias de sus novelas en la librería Huemul[1].

– «¿Qué daño pueden hacer un par de libros?» — me preguntaba.
No entendía por qué agarrárselas con unos cuantos libros…
El episodio me causó, como a todos los jóvenes, curiosidad; más aún cuando me fue explicado que se trataba de una conspiración: de una conspiración silenciosa.
Pasados los años en 2012, mientras escribimos estas líneas, otro diario nacional, publicaba los alaridos de quien funge actualmente el título de presidente; en efecto, la doctora (en discusión) Cristina Fernández Wilhelm, viuda de Kirchner, decía: «Hay una verdadera batalla cultural. Nosotros la vamos a seguir dando en todos los campos… Sólo nos podrán vencer cuando hayamos decidido no seguir luchando»­[2].

Obras completas de Hugo Wast

Obras completas de Hugo Wast

 
Por Juan Pablo Riganti, Presidente Fundación Gladius 
            El 15 de agosto del corriente año, día de la Asunción de Nuestra Señora, la presidenta del Instituto Hugo Wast, María Eugenia Martínez Zuviría y Magdalena Martínez Zuviría, hija del prócer, hicieron entrega al Sr. Arzobispo de La Plata, Don Héctor Aguer, que es miembro del Comité de Honor del Instituto Hugo Wast, de un ejemplar de las Obras Completas, editado por Gladius. La edición ha sido cuidadosamente revisada y se publica en tres tomos en una edición de lujo. La misma posee una cubierta con letras doradas y una sobrecubierta laminada a color. 
            Presentemos ahora las Obras Completas al público:
1. El valor de la Obra.
            Ha sido uno de los más grandes escritores de América con más de 7 millones de volúmenes publicados, de los cuales 3 millones y medio son ediciones no autorizadas. La edición de Gladius ha sido preparada durante 20 años por el Instituto Hugo Wast y la Fundación Gladius.
            Hugo Wast era texto de escuela en los colegios de España y de muchas naciones Americanas y de algunos estados de Norteamérica, porque se lo consideraba el mejor para poder hablar y escribir bien el castellano, no solo por la riqueza del vocabulario, por la hondura de los conceptos, por la variedad de los temas (historia, geografía, letras, teología, botánica, zoología, náutica, vida rural, paisaje urbano y natural, cultura en general) sino por la construcción de la frase, que daba una organización lógica del pensamiento, y el desarrollo del aspecto cognitivo. Aspecto este por el que mereció ser promovido por la Fundación Félix José Tramezzani y el Instituto de Neurobiología.