Conservar la civilización occidental. Por Luis Santiago Schneider
Esta es la consigna; preservar la
modernidad para conservar el progreso. Si pretendemos defender la
libertad, primero tenemos que defender lo mejor de lo que se puede saber
de nuestra civilización. Esto es, el estudio riguroso es la única forma
de ser conservador con fundamento. Pues, no se puede defender ni
conservar lo que se desconoce. Es necesario evocar los valores que nos
hacen civilizados, de lo contrario se obviarían y perderían en la
arbitrariedad posmoderna. En esto es en donde radica el quid de la
educación. En tiempos de apostasía cultural, es natural y relativo a la
inocencia más vil (la ignorancia elegida por indulgencia) que el
individuo se desarraigue de todo sentido patriótico, enajenándose a los
designios de corporaciones, o peor aún, al servilismo de intereses
internacionales de poderosos vengadores de derrotas pretéritas, de los
vencidos de la historia.

