Por el P. Fernando Altamira.
Queridos fieles: Aún una prédica más, la tercera, trilogía en honor de Dios Nuestro Señor Jesucristo en su calidad de “Rey”: Rey de cada una de las almas, de cada uno de los seres humanos, Y REY TAMBIÉN DE CADA UNO DE LOS PAÍSES, sean o no sean éstos católicos: Él es Dios, le corresponde ser reconocido como “Dueño y Señor” de todo lo creado, de todas las naciones de la tierra, el reconocimiento de su “realeza social”. Y todos los Estados y países le deben (o deberían) rendir culto y pleitesía a través de su única religión, el Catolicismo.
Ya habíamos dicho, en nuestra primera prédica, que los dos grandes sistemas políticos, enemigos de Dios Nuestro Señor Jesucristo, enemigos de estos hechos y verdades recién mencionados, son el Liberalismo y el Comunismo, ambos pésimos, ambos condenados en repetidas oportunidades por la Iglesia Católica, por los Papas. Y por extensión están condenadas las interminables formas y variantes que se derivan de uno y otro: los distintos tipos de Liberalismo (se llamen o no se llamen así), los distintos tipos de Socialismo, y las innúmeras mezclas entre ambos a la vez. En esa primera prédica, leímos, asimismo, algunas de las tantas condenas de la Iglesia Católica contra el Liberalismo, y la famosa condena del Papa Pío XI contra el Comunismo. En ésta, queríamos abordar un error más específico y concreto del Liberalismo.
(Cuerpo)