LOS APOLOGISTAS GRIEGOS
Los Apologistas Griegos.
La finalidad que perseguían con sus obras
los Padres Apostólicos y los primeros escritores cristianos era guiar y
edificar a los fieles. En cambio, con los apologistas griegos la
literatura de la Iglesia se dirige por vez primera al mundo exterior y
entra en el dominio de la cultura y de la ciencia. Frente a la actitud
agresiva del paganismo, la palabra misionera, que era apologética sólo
en ocasiones, es sustituida por la exposición predominantemente
apologética, que es lo que da a los escritos del siglo II su sello
característico. En el populacho circulaban rumores contra el
cristianismo. El Estado consideraba la adhesión al cristianismo como un
crimen gravísimo contra el culto oficial y contra la majestad del
emperador. El juicio ilustrado de los sabios y el peso de la opinión de
las clases más cultas de la sociedad condenaban la nueva religión por
considerarla como una amenaza siempre creciente contra el imperio
universal de Roma. Entre los principales adversarios del cristianismo en
el siglo II cabe mencionar al satírico Luciano de Samosata, quien, en
su De morte Peregrini, escrito hacia el 170, se burlaba del amor
fraternal de los fieles y de su desprecio a la muerte; al filósofo
Frontón de Cirta, profesor del emperador Marco Aurelio, en su Discurso,
y, por encima de todos, al platónico Celso, que el año 178 publicó
contra el cristianismo el Discurso verdadero. Los escritos de esta
última obra citados por Orígenes en su refutación nos permiten darnos
cuenta de la habilidad y temible antagonismo del autor. Celso no veía en
el cristianismo más que una mezcolanza de superstición y fanatismo.
