LOS COMIENZOS DE LA LITERATURA HERÉTICA
Los Comienzos de la Literatura Herética.
El cristianismo tuvo que defenderse
contra dos enemigos exteriores: el judaísmo y el paganismo, y, a la par,
contra dos enemigos interiores: el gnosticismo y el montañismo. Aunque
estos últimos tenían como punto de partida el cristianismo, eran de
carácter totalmente distinto. Mientras los gnósticos eran partidarios de
un cristianismo adaptado al mundo, los montanistas predicaban la
renuncia total del mismo. Los gnósticos trataban de crear un
cristianismo que, ajustándose a la cultura de su tiempo, absorbiera los
mitos religiosos del Oriente y atribuyera a la filosofía religiosa de
los griegos un papel predominante, de suerte que no quedara más que un
espacio reducido para la revelación como fundamento de la ciencia
teológica, para la fe y para el evangelio de Cristo. En cambio, los
montanistas, que esperaban de un momento a otro la destrucción del
mundo, proponían como único ideal cristiano, al que todos los fieles
debían aspirar, una vida religiosa en retiro y en total alejamiento del
mundo y de sus placeres. Ambas sectas organizaron una propaganda muy
eficaz y ganaron adeptos en las comunidades cristianas. La Iglesia, por
consiguiente, sufrió una doble crisis. El gnosticismo amenazaba su
fundamento espiritual y su carácter religioso: el montanismo ponía en
peligro su misión y carácter universales. De estos dos enemigos, el
gnosticismo era, con mucho, el más peligroso.
