ANEXO I. LA AYUDA EXTERIOR
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| Base aérea norteamericana en la isla Ascención |
Uno de los casos que más polémicas ha despertado durante la
guerra ha sido el de la colaboración que Gran Bretaña y la Argentina recibieron
desde el exterior.
La desproporcionada ayuda que Estados Unidos ofreció al
Reino Unido fue un tema que en su momento generó grandes expectativas y
hasta sentimientos encontrados, aún en aquellos países que simpatizaban con
Londres. En amplios sectores de América Latina esos sentimientos se tornaron
indignación cuando la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Comunidad Económica
Europea (CEE) y los países miembros del Commonwealth, comenzaron a mostrar sus
posturas y su implícita colaboración, dejando a la Argentina sola frente a
un poderoso adversario que recibía el auxilio de aliados tanto o más fuertes
que él.
Solo
para recordar brevemente hasta donde llegó la
participación norteamericana, a poco de estallar el conflicto y en vista
del
fracaso de las negociaciones encabezadas por el secretario de Estado
Alexander
Haig, Washington anunció su abierta cooperación con el Reino Unido,
proveyéndole gran parte del combustible utilizado por sus unidades
navales, sus aviones y helicópteros (12.500.000 de galones para la
aviación).

