La mañana del 19 de mayo, la Compañía de Comandos 601
estaba lista para efectuar el cruce a la Gran Malvina en cumplimiento de
una nueva misión. Informes enviados por el RI5 acantonado en Puerto Howard,
venían dando cuenta de movimientos extraños en el lugar y por esa razón era
imperioso efectuar una recorrida para determinar su origen.
Según un análisis efectuado por Castagneto y el mayor
Doglioli, el desembarco británico iba a tener lugar en Fitz Roy, San Carlos o el istmo de Darwin, entre el 19 y el 21 de ese mes y por esa razón llamó mucho la
atención que la compañía de comandos fuese enviada a una misión carente de sentido, lejos de las zonas de peligro, en áreas que
Inteligencia no había señalado.
Puerto Howard era el único punto ocupado por las fuerzas
argentinas que la aviación británica todavía no había atacado y por esa razón,
el mayor Castagneto suponía que debía enviarse hacia allí al grupo de emboscada
de la Compañía,
al mando del capitán Frecha, seguro de que el enemigo iba a realizar alguna
acción en ese sector.
Después de racionar en caliente, los efectivos seleccionados
recogieron sus equipos y echaron a andar hacia el campo de fútbol contiguo a la
casa del gobernador, donde esperaban posados tres helicópteros Puma para trasladarse
a la zona asignada.
Los aparatos, con capacidad para veinte personas cada uno,
estaban listos para levantar vuelo pero la niebla, extremadamente densa aquella
mañana, había hecho imposible su partida. Por esa razón, los soldados debieron
descender y esperar sentados sobre el césped hasta que el clima mejorase.

