EPÍLOGO
“Cesó la lucha y se retiran las
tropas” rezaban los
titulares de “La Razón”
el 15 de junio de 1982; “Cesaron los
combates en Malvinas. Se firmó un acta para retirar las tropas ar
gentinas” se leía en “Clarín”. Sin embargo, en Puerto Argentino había alguien que todavía seguía en guerra.
gentinas” se leía en “Clarín”. Sin embargo, en Puerto Argentino había alguien que todavía seguía en guerra.
Según
refiere
el comodoro Rubén Moro en su libro,
un agente de los servicios de información del Ejército Argentino llegado
al archipiélago en los primeros días de abril, comenzó tareas de
espionaje haciéndose pasar por periodista uruguayo.
Siguiendo
el relato del
autor, caída la capital, aquel héroe anónimo fue uno de los primeros en
entrevistarse con el general Moore, obteniendo información vedada a los
argentinos. El inglés fue muy solícito y hasta le facilitó un
helicóptero con que el espía
pudo recorrer los escenarios de las principales batallas,
fotografiándolos con
lujo de detalles, tomar nota y recoger testimonios. También registró los
movimientos británicos,
sus posiciones, las instalaciones que estaban levantando en las islas y
el tipo de armamento utilizado. Incluso se le obsequió una bolsa de
dormir.
En los días
posteriores a la capitulación, se produjo un hecho que pudo haber derivado en
el reinicio de las hostilidades.
Un
grupo de
conscriptos, al mando de algunos suboficiales, incendiaron y saquearon
varios edificios de la ciudad suceso que los medios de prensa
calificaron como “principio de
motín”.

