GUERRA EN LAS ALTAS CUMBRES (1a. Parte)
Dicen Patrick Bishop y John
Witherow en La Guerra
de Invierno:
Dos días
después de la toma de Goose Green el general Moore había dicho en Puerto
San Carlos que esperaba que sus fuerzas estuvieran en posición para el ataque
final sobre Puerto Stanley el 6 o 7 de junio1.
Los
británicos pensaban que la embestida final sobre la capital de las
islas iba a ser rápida pero sus pronósticos resultaron demasiado
optimistas. Los sucesos del 8 de junio mostraron que la Argentina todavía podía dar pelea, contrarrestar cualquier intento de desembarco y demorar el
avance sobre la capital del archipiélago. Sin embargo, la estrategia de sus
generales era en extremo limitada y sus fuerzas peligrosamente
imprudentes. Según los mencionados autores:
Los argentinos de Puerto Stanley eran increíblemente descuidados a
veces. Un día un observador vio a un camión de suministros estacionarse cerca
de unas trincheras […] en las afueras de Puerto Stanley y, en sus
propias palabras: "El camión abrió sus puertas, los soldados salieron de las
trincheras para recibir la comida y nosotros comenzamos a dispararles. Era algo
tan impersonal que nosotros simplemente estábamos sentados allí bombardeándolos"2.
Dueños
de las alturas próximas a la capital, los británicos creían a sus
oponentes desgastados e incluso desmoralizados tras la derrota de Prado
del Ganso pero Bahía Agradable los obligó a demorar
el asalto, limitándolos a efectuar patrullas nocturnas y bombardeos a
distancia. Recién entre el 10 y el 11 de junio, el alto mando
decidió iniciar la acometida final.

