1 DE MAYO. CONTINÚA LA BATALLA
El “Glamorgan” y sus escoltas navegaban hacia las costas
malvinenses cuando se produjeron los primeros enfrentamientos aéreos entre
formaciones de Sea Harrier y cazas argentinos Skyhawk A4 y Mirage III E.
Desde las primeras horas de la mañana, los pilotos de todas
las unidades aéreas desplegadas en el litoral patagónico se hallaban en alerta
dentro de sus cabinas, esperando la orden de partir. En el archipiélago, Puerto
Argentino estaba siendo atacado y por esa razón, había nerviosismo y tensión
entre quienes saldrían a combatir.
Se ha repetido hasta el cansancio que aquel 1 de mayo tuvo
lugar el bautismo de fuego de la Fuerza Aérea Argentina, cosa para nada real.
Al estallar la crisis del Atlántico Sur, el arma más joven
de las fuerzas armadas nacionales tenía experiencia de combate. Su bautismo de
fuego se había producido el 16 de junio de 1955, durante la primera fase de la Revolución Libertadora,
cuando la Aviación Naval,
que también entró en acción por primera vez ese día, bombardeó la ciudad de
Buenos Aires con el objeto de matar a Perón y poner fin a su gobierno1.

