OPERACIÓN GIBRALTAR
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| Portada de la revista española "Cambio 16" |
La noche del 1 de noviembre de 1974 dos automóviles que
circulaban con sus luces apagadas se detuvieron muy cerca de la guardería
Sandymar, sobre el arroyo Rosquete, contiguo al río Luján, en la norteña
localidad de Tigre. Se trataba de un Dodge Polara azul metalizado y un Torino 380
naranja, con techo vinílico negro, en los que viajaban cinco individuos, todos
ellos integrantes de los Grupos Especiales de Combate (GEC) de la organización
subversiva Montoneros, que desde 1970 hacía la guerra al gobierno nacional.
Lo integraban Horacio Mendizábal, jefe del grupo, Roberto
Cirilo “Nacho” Perdía, Norberto “Beto” Ahumada y dos expertos en buceo, el
“Gordo” Alfredito y “Pipo”, comandos anfibios de la agrupación.
Los
terroristas se disponían a asestar un golpe demoledor en el marco de la
guerra que habían reiniciado tras su regreso a la clandestinidad. Perón
había fallecido en el mes de julio, luego de desatar una feroz ofensiva
en su contra y bajo el mandato de su viuda la misma recrudecía con
mayor violencia.
El objetivo era el comisario Alberto Villar, uno de los creadores de la
temible Triple A, agrupación parapolicial de extrema derecha organizada
por el todopoderoso ministro de Bienestar Social José López Rega a
instancias de Perón, para combatir a las agrupaciones insurgentes.
Villar, escogido personalmente por el líder, se había tornado una figura
emblemática y su eliminación constituiría un mensaje contundente para
el gobierno y una prueba de la capacidad militar de la agrupación.

