martes, 16 de julio de 2019
LA TRAMPA DEL NACIONALISMO ADAPTADO A ISRAEL
El Brexit,
las reiteradas crisis económicas y políticas a que se enfrentan los países
miembros de la Unión Europea y la elección de Donald Trump son síntomas
anticipados del fallecimiento de la globalización que, de manera natural, están
creando espacio para un resurgimiento con fuerza en Occidente de la idea de
nación.
En un artículo del 14 de noviembre de 2016, titulado «La elección de
Trump: ¿Muerte de la globalización y renacimiento de la nación?»1,
anunciaba yo que la elección del proteccionista y aislacionista Donald Trump a
la cabeza de Estados Unidos indicaba un giro ideológico de primer orden que
acabaría afectando, de una manera u otra, a la realidad material, dada la
interdependencia de las estructuras y de la ideología latente en ellas, y
añadía que la ventana histórica de oportunidad que se acababa de abrir daba a
Europa un margen de maniobra que podría permitir al continente emanciparse de
la tutela estadounidense y reorientar su política.
