
“La inmensa mayoría de los sacerdotes viven fielmente su celibato”
septiembre 12, 2018 12:22Felipe Arizmendi EsquivelEspiritualidad y oración
+ Felipe Arizmendi Esquivel
Obispo Emérito de San Cristóbal de las Casas
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No ha faltado quien afirme que los casos de pederastia clerical se
deben al celibato que decidimos asumir los sacerdotes y obispos. Con
esto dan a entender que ser célibes nos hace inclinarnos a abusar de
menores. Nada más ajeno a la verdad. La pederastia sucede mucho más en
la familia, por parte de papás hacia sus hijos e hijas. Son muchísimos
más los profesores, casi todos casados, que caen en estos crímenes
abominables. Hay también algunos casos de pastores protestantes casados
que fallan en esto, y no por ser casados están exentos de estos errores
graves. Lo que pasa es que ellos casi no son noticia, y los medios de
comunicación no los resaltan. Mucha gente ni se entera y se queda con la
impresión de que esto sucede sólo en nuestra Iglesia, que es la que más
está luchando por desterrar estas conductas criminales.
Doy testimonio de que la inmensa mayoría de los sacerdotes viven
fielmente su celibato y no abusan de menores. El hecho de que algunos
hayan cometido estas aberraciones, no autoriza a generalizar culpando a
todos y al mismo celibato.
Yo soy muy feliz de ser y permanecer célibe, por una opción libre y
personal, consciente y sostenida. Nadie me obligó a renunciar al
matrimonio; lo hice porque he querido mantenerme libre para servir,
donde me llamen y requieran mis servicios pastorales. No es por
desprecio al matrimonio ni a la mujer, sino por una opción de totalidad
por Cristo y por el pueblo. Acabo de cumplir 55 años como sacerdote y me
siento feliz y muy fecundo en esta vocación. El celibato no me inclina a
abusar de menores, sino que me da plenitud en mi opción de ser servidor
de Dios y de la comunidad. Muchos no entienden esta consagración, como
ya el mismo Jesús lo había advertido. Se imaginan que no se puede vivir
sin prácticas genitales, hetero u homosexuales. El hecho de que ellos no
lo vivan, no significa que no sea posible. Es posible y hermoso ser
célibe, por amor al Reino de Dios, es decir, a Jesucristo y a la vida
plena del pueblo, sobre todo de los pobres y de los que sufren.
