Aunque todos, o la mayor parte de los filósofos, convienen sustancialmente en la clasificación de facultades o potencias del hombre que dejamos consignada, no sucede lo mismo con respecto a la distinción de las mismas, ya con relación a la esencia del alma, ya comparándolas entre sí. No solamente los panteístas, que propenden por la naturaleza de su sistema a negar la distinción real de los seres, sino la mayor parte de los filósofos modernos, sin excluir algunos de los que hacen profesión de seguir las tradiciones de la filosofía escolástico-cristiana, adoptan la antigua opinión de los nominales, negando toda distinción real entre las facultades [221] o potencias vitales del hombre que radican y proceden del alma racional (1).
{(1) «Nimirum, escribe el P. Cuevas, una eademque vis est qua anima actus cujuscumque generis exercet: facultates vero, quas ipsi tribuimus, solius mentis conceptibus secernuntur.» Pocos filósofos y teólogos de nota encontrará el P. Cuevas, lo mismo en su Orden que en las demás, que hayan sentado semejante doctrina. La facilidad con que se aparta del común sentir de los Escolásticos, sería, no obstante, disimulable, si hubiera aducido sólidas razones para adoptar esta opinión.}
Expondremos nuestra opinión sobre la materia en las siguientes tesis.