Sarmiento en sus fuentes (5-5). Conclusión
Algo más sobre la mujer y sobre los judíos
a. Sobre la mujer
El
hombre que habría de regir los destinos del país, no podía gobernar ni
sus propias pasiones. Veamos si no, lo que él mismo le escribe a
Demetrio Rodríguez Peña en 1846, con treinta y cinco años, ante un
encuentro con la veterana unitaria Mariquita Sánchez de Thompson:
“Nos
hicimos amigos, tanto que una mañana, solos, sentados en un sofá,
hablando, sentí (…), ¡Vamos, a cualquiera le puede suceder otro tanto!,
me sorprendí víctima triste de una erección, tan porfiada que estaba a punto de interrumpirla y, no obstante sus 60 años, violarla. Felizmente entró alguien y me salvó de tamaño atentado”.
Todo un defensor de la dignidad de la mujer…
