sábado, 19 de octubre de 2019
VICTORIA SIN ALAS
Estamos asistiendo en este período pre-electoral a un insólito, aunque
acostumbrado, cambio de casacas. Los que antes eran enemigos acérrimos ahora se
presentan en las elecciones como los aliados de los mismos anhelos; y los que
antes eran cofrades, de improviso, se enfrentan mostrando los dientes. Al punto que ni siquiera nadie enjuicia al
opositor corrupto. El lema consentido por todos es: dejar hacer, dejar pasar, hoy
por ti, mañana por mi.
Considerando lo desvergonzado de estos chanchullos, dan para pensar que estas
inconcebibles designaciones vienen programados e impuestos desde el “norte” del
continente. ¿Con qué propósito? El de presentar una nueva alternativa, a un
pueblo cada vez más decepcionado y desesperanzado, sometido por los mismos
personajes de siempre, aquellos que responden lealmente al Imperialismo. Y para mantener una remota esperanza en el
pueblo, los ´medios´ lo somete a un procaz bombardeo de sonrisas y gestos de
teleteatro: ¡Voten nuevamente! ¡ésta sí será la buena!
