A 42 años del Combate de Formosa

Escribe: Tcnl. José T. L. Bettolli (*)
La tranquila tarde formoseña del 5 de octubre de 1975 se vio alterada bruscamente. La Organización Armada Clandestina “Montoneros” había lanzado la operación más audaz de su violenta historia: la denominada “Operación Primicia”, cuyo objetivo principal era el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 (RIMte 29) en la Provincia de Formosa. La acción incluía el secuestro de un avión comercial en vuelo, el copamiento del Aeropuerto de Formosa “El Pucú” y el repliegue con aterrizaje en un campo cerca de la localidad de Rafaela en la Provincia de Santa Fe. Salvo el ataque al RIMte 29 que resultó un fracaso para Montoneros, el resto de la operación se cumplió con éxito, evidenciando esta organización extremista una capacidad de planeamiento, conducción y ejecución que, desde el punto de vista militar no puede dejar de destacarse.
La tranquila tarde formoseña del 5 de octubre de 1975 se vio alterada bruscamente. La Organización Armada Clandestina “Montoneros” había lanzado la operación más audaz de su violenta historia: la denominada “Operación Primicia”, cuyo objetivo principal era el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29 (RIMte 29) en la Provincia de Formosa. La acción incluía el secuestro de un avión comercial en vuelo, el copamiento del Aeropuerto de Formosa “El Pucú” y el repliegue con aterrizaje en un campo cerca de la localidad de Rafaela en la Provincia de Santa Fe. Salvo el ataque al RIMte 29 que resultó un fracaso para Montoneros, el resto de la operación se cumplió con éxito, evidenciando esta organización extremista una capacidad de planeamiento, conducción y ejecución que, desde el punto de vista militar no puede dejar de destacarse.
Al respecto, el periodista e investigador Ceferino Reato sostiene: “La Operación Primicia fue diseñada y dirigida por Raúl Yaguer, más conocido por ‘El Gringo’, ‘Roque´ o ´Mario´, un ingeniero químico santafesino metódico y cáustico que era el número cuatro de la cúpula de Montoneros: Los tres primeros en la jerarquía Mario Firmenich, Roberto Perdía y Roberto Quieto aprobaron el ataque” (1).
Es importante señalar el contexto histórico en el que se desarrolla este hecho: las organizaciones armadas clandestinas embarcadas en la toma del poder por la vía armada, jaqueaban al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón, que había adoptado una serie de medidas para combatirlas, tales como la aprobación de la Ley 20.840, imponer el Estado de Sitio en todo el territorio nacional, declarar ilegal a Montoneros (el Ejército Revolucionario del Pueblo ya había sido declarado ilegal por el Presidente Provisional Raúl Lastiri en septiembre de 1973), mientras que Montoneros había decidido en septiembre de 1974 pasar a la clandestinidad, quedando sus organizaciones de superficie o colaterales con la misión de apoyar desde el plano político las acciones militares. En este punto vale acotar que se trataban de dos caras de una misma moneda y así lo confirma en forma explícita Juan Carlos Dante Gullo en una entrevista periodística en la que le hacen la siguiente pregunta, entre otras: “¿La JP era la organización de superficie de Montoneros ?”, a lo que responde: “Sí. Muchos de nosotros éramos JP y, por responsabilidad, estábamos en la organización” (2).A comienzos de 1975 el Gobierno Constitucional por decreto resolvió el empleo del Ejército Argentino en la Provincia de Tucumán para combatir al ERP que operaba en los montes y en la ciudad con la finalidad de establecer una “Zona Liberada”. Como puede advertirse, no se trataba de jóvenes idealistas que hacían su trabajo en apoyo de los desposeídos. Así lo estableció la Cámara Federal que Juzgó a la Juntas Militares: “…no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra, pues ambas partes son bélicamente iguales”(3).
Por su parte Ceferino Reato, afirma: “…la verdad histórica es que Operación Primicia no fue una excursión de boy Scouts para ayudar a los pobres formoseños que eran explotados en los cultivos de algodón o en los quebrachales. No: fue el bautismo de fuego del Ejército Montonero, el debut del aparato militar creado por la guerrilla peronista para enfrentar al Ejército…”(4).
Subteniente Ricardo Massaferro. Esto lo explica el propio Firmenich en una entrevista con Gabriel García Márquez en 1977 registrado por Marcelo Larraquy: “En octubre de 1975, cuando todavía estaba en el gobierno Isabel Perón, ya sabíamos que se daría el golpe dentro del año. No hicimos nada para impedirlo porque en definitiva también el golpe formaba parte de la lucha interna del movimiento peronista. Hicimos en cambio nuestros cálculos de guerra, y nos preparamos para soportar, en el primer año, un número de pérdidas humanas no inferior a 1500 bajas. Según Larraquy, “Montoneros ya estaba decidido a la confrontación directa con las Fuerzas Armadas. Quería subirla definitivamente al centro del escenario, provocar el enfrentamiento militar…La disputa interna del peronismo había pasado a un segundo plano. La Fuerzas Armadas eran el nuevo enemigo” (5).Es interesante destacar que Firmenich no habla de “víctimas” sino de “bajas”, lo que contradice el “relato” y las actitudes de muchos de los que así se presentan en la actualidad y embolsan abultadas indemnizaciones. En este orden se hace necesario agregar que, algunos de los nombres de los atacantes del Regimiento figuran en el llamado “Parque de la Memoria” como víctimas, sitio donde llevan a personalidades a “rendir homenaje”.
Sargento Primero Víctor Sanabria. En el ataque al RIMte 29 participaron integrantes de distintas columnas de Montoneros que operaban en Buenos Aires, La Plata, Rosario, Santa Fe, Corrientes y Chaco, con experiencia de combate y jerarquías dentro de la organización, contando con el apoyo del soldado entregador, el santafesino Roberto Luis Mayol que había aportado información sobre la infraestructura y los movimientos de la Unidad, pero con una fuerte carga subjetiva que lo llevó a subestimar la capacidad de reacción del personal del Regimiento. Mayol partió de una valoración equivocada de la actitud respetuosa, tranquila, serena, sufrida y prudente, no solo del personal de la Unidad, sino también del pueblo de Formosa, a la que confundió con apatía, indiferencia, indolencia e insensibilidad patriótica, error determinante para el fracaso del ataque y que obligara a Montoneros a adelantar su repliegue con un magro botín en armas (18 fusiles) en relación al costo en vidas humanas con que pagaron su atrevimiento.
