jueves, 12 de octubre de 2017

El comunismo se viste de “Gallina Blanca” para seguir haciendo el caldo gordo al independentismo.

El comunismo se viste de “Gallina Blanca” para seguir haciendo el caldo gordo al independentismo.



(La Comarca Noticias)
(La Comarca Noticias)
Por José L. Román.- Cuando el pasado 7 de octubre varios miles de españoles decentes, se concentraban en la plaza de Colón de Madrid para decirle al gobierno de la nación que con los golpistas no se negocia ni se dialoga, ese mismo día, en la plaza de Cibeles de la capital de España tenía lugar otra concentración muy distinta, muy diferente. Se trataba del comunismo vestido de “Gallina Blanca”, pero sin logotipos que los delatase. Roures y “La Secta” ponían en marcha una nueva estrategia para los amigos de Podemos y sus mareas, al objeto de seguir haciendo el caldo gordo a los independentistas y derivados.


Roures y “La Secta”, como principales mentores del comunismo en España, no esperaban ni por asomo que esa España silenciada que no silenciosa, fuese capaz de salir a la calle para decir alto y claro, a toda esta patulea infecta de separatistas y comunistas de nuevo cuño, que a la Guardia Civil y a la Policía Nacional ni se les insulta ni se les agrede; que la unidad de España está por encima de cualquier partido político; y que los catalanes decentes, secuestrados por el monstruo independentista del 3% y por el comunismo de Rufián y de Colau, pueden salir de nuevo a la calle con total libertad a gritar ¡viva España! porque no están solos.
Lo triste de todo esto es, que a pesar de la evidencia de la farsa puesta en escena por el comunismo, y de la multitudinaria manifestación de Barcelona contra el independentismo del pasado domingo día 8 de octubre, el gobierno del Partido Popular, con el cobarde Rajoy a la cabeza y con Soraya llevándole la chistera, ha cerrado los ojos para no quererlo ver y así “pactar” con los golpistas los términos del apaño.
En resumen, más concesiones económicas; condonación de la deuda que asciende a 74.000 millones de euros y que pagaremos todos los españoles; y, nada de imputaciones penales. De ahí que el asunto haya que adornarlo convenientemente, para seguir confundiendo a la opinión como ya hicieron tras el asesinato de Miguel Angel Blanco en julio de 1997. Entonces, la estrategia fue de lazos negros en el pecho, manos pintadas de blanco, y minutos de silencia. Dos años después, los socialistas pactaron con los terroristas con la aprobación de todo el Parlamento, establecieron una “hoja de ruta”, y esta “hoja de ruta” fue seguida por el gobierno del Partido Popular liderado por Rajoy, hasta sus últimas consecuencias. O sea, asesinos en serie, violadores multirreincidentes, y criminales etarras con cientos de crímenes en su haber, fueron puestos en libertad.
La historia se repite. Los medios informativos son los que gobiernan la nación. Medios como “La Secta” y afines a “Media Pro” de Roures, lanzan esta nueva campaña para que los actos de afirmación nacional que han tenido lugar durante los últimos días, vayan perdiendo combustible hasta que todo vuelva a quedar como estaba.
 
El hecho de que la concentración de Barcelona fuese convocada quince días antes por sus organizadores y a la vez suspendida, para de nuevo convocarla, no es casualidad. El hecho de que en esa concentración apareciese Josep Borrell, el socialista de la puerta giratoria que lo llevó hasta Abengoa, tampoco es casualidad. La aparición de José Bono en los medios posicionándose con la movilización de la gente que con banderas nacionales apoyaba a las FSE, cuando no hace mucho solicitaba de esos mismos medios poner la lupa en “los fachas”, en referencia a los que exhibían banderas nacionales, tampoco es algo casual. La entrevista concedida por Alfonso Guerra en “Onda Cero” en la que solicitaba que el gobierno aplicase el artículo 155 de la Constitución en Cataluña, cuando su partido, aparte de haber estado alimentando al independentismo mientras estuvo en el gobierno, contemplaba en su programa en 1982 la disolución de la Guardia Civil y de La Legión, creo que tampoco es una casualidad.
Nada es casualidad, pero aparte de esto, los españoles que estamos al cabo de la calle, y que no estamos dispuestos a permitir más engaños, todos deberíamos formulamos las siguientes preguntas:
¿Dónde estaban todos estos pacifistas, animalistas, feministas, y antimilitaristas que ahora se visten de “Gallina Blanca” y piden diálogo, cuando en la final de Copa se insultaba al Rey y se pitaba el himno nacional de España?
¿Dónde estaban los empresarios que ahora salen de Cataluña, cuando sus colegas de pequeños y medianos establecimientos mercantiles eran multados por comunistas y separatistas por rotular en español?
¿Cómo pueden ser apoyados por los medios informativos los que piden diálogo con los golpistas, cuando son los mismos que no permitieron a Rosa Díez impartir una conferencia en la Universidad?
¿Dónde estaban todos estos socialistas que aparecen ahora tan campanudos, cuando aquel padre de familia catalán, fue apaleado por los independentistas en Barcelona un 12 de octubre cuando paseaba con sus dos hijos de muy corta edad vistiendo ambos la camiseta de la selección española de fútbol?
¿Dónde estaban estos disfrazados de “Gallina Blanca”, el partido socialista y el partido popular, cuando aquella familia de Balaguer fue perseguida implacablemente por los independentistas por solicitar que sus hijos pudieran estudiar en español en un colegio público de la población?
 
¿Cómo es posible que los medios informativos publiciten incasablemente como “pacíficos dialogantes” a los que ahora se disfrazan de “Gallina Blanca” para hacer el caldo gordo al independentismo, cuando ellos siempre han sido los amigos de la ETA, los que tiroteaban el retrato del rey, los que lo insultaron y abuchearon tras los atentados yihadistas en su visita a Barcelona, y son también los que arrancaban, pisoteaban y quemaban la enseña nacional de España?
¿Cómo es posible que a estas alturas de la película el gobierno de España no haya cerrado esos medios de desinformación; no haya detenido a los golpistas; no haya disuelto el Cuerpo de Mozos de Escuadra; y tampoco haya intervenido la autonomía catalana?
Creo que el pueblo español, a través de este acto de afirmación nacional celebrado en Barcelona, ha lanzado a nuestros políticos y a los medios de comunicación que están al servicio del comunismo y el separatismo, un claro mensaje. El pueblo ha dicho ¡basta! Ya no está por permitir más corrupción ni más mentiras, y pide a estas instituciones artificiales representadas en el Parlamento, que ha llegado el momento de disolverse y desaparecer de la vida política.