domingo, 26 de abril de 2020

FALSA PRUDENCIA: LA ENCERRONA ECLESIAL EN CURSO

jueves, 23 de abril de 2020

Falsa prudencia: la encerrona eclesial en curso – Luis Alvarez Primo







La carta que publicamos dirigida al Obispo Damián Nannini de la Diócesis de San Miguel (Provincia de Bs.As) cuestiona e impugna el cierre de las iglesias católicas y la suspensión de las misas y de la administración de los sacramentos. Por extensión vale para todos los obispos de la Comisión Episcopal Argentina.



                                                          Bella Vista, 22 de abril de 2020



Su Excelencia Reverendísima
Monseñor Damián Nannini
Obispo de San Miguel

Asunto: el cierre de las Iglesias y la suspensión de la administración de los Sacramentos

De mi mayor consideración:

Siempre resulta incómodo tener que explicar lo obvio, en el caso que me ocupa, la contradicción que comporta el cierre de las Iglesias y la suspensión de la administración de los Sacramentos. Esto porque como bien dijo la conocida actriz Susana Giménez, con lenguaje claro aunque algo vulgar, que todos entendieron, en particular los canallas que tomaron la medida que provocó su reacción en la ciudad de Bs.As, se trataba de una “ridiculez, y una pelotudez humillante” que no estaba dispuesta a tolerar.
Sin entrar a analizar las causas y el alcance de esta presunta pandemia de una enfermedad respiratoria, cuya gravedad y atipicidad relativas a otras del pasado los científicos más serios, es decir, los que no reciben dinero de los gobiernos ni sirven a oscuros intereses, cuestionan e impugnan, me permito expresar lo siguiente en relación a la actitud y medidas tomadas por la mayoría de los obispos argentinos y usted en particular en su diócesis.
No se justifica esa falsa prudencia, y contradice las obligaciones (y los derechos) de obispos, sacerdotes y fieles laicos el cierre de las Iglesias y la suspensión de los sacramentos. Por ello en la católica Polonia no se cerró ninguna Iglesia y se aumentaron las misas. Y en la Diócesis de Alcalá de Henares, el Obispo Reig Plá mantuvo y mantiene abiertas todas las iglesias, celebra la Sagrada Eucaristía y administra los sacramentos diariamente, sin abandono de los fieles, y sin perjuicio de haber tenido que enfrentar a algún desubicado y sacrílego político que le envió la policía para impedirlo. 


Monseñor Reig Plá, Obispo de Alcalá de Henares (España)

Desde el punto de vista de la unidad del Cuerpo Místico de Cristo la encerrona eclesial en curso comporta una real decapitación, donde la Cabeza que es Cristo queda separada del Cuerpo que es la asamblea de los fieles reunida para participar de la sagrada Eucaristía. No hay videíto o filmación o comunión espiritual que constituya un reemplazo, pues Cristo mandó otra cosa.
El sacerdote argentino Carlos Sphan ( Carlos Pío del Inmaculado Corazón),  en una valiente y lúcida homilía el 12 de abril pp ( https://www.youtube.com/watch?v=mlnNGeN3uk4 )  lo ha demostrado claramente  con una rápida mirada al Catecismo, al Derecho Canónico y a la Tradición viva de la Iglesia.  Los derechos de los fieles han sido conculcados y violentados por los propios pastores que se han curado en salud frente a un Estado prepotente --verdadero Leviathan que se arroga la espada y el báculo, por cierto, sin la debida resistencia de los propios obispos--, tomado por los enemigos de Dios Padre y Creador y de Cristo Nuestro Rey y Señor. En nuestra Patria, desde hace décadas la perversa doctrina (judeo)masónica laicista de la separación Iglesia –Estado ha llevado a una claudicación tras otra del Episcopado argentino (desde la ley del divorcio, hasta la ley del matrimonio homosexual pasando por la despenalización del aborto y la promoción de la corrupción sexual de los niños en las escuelas mediante la ideología de género). La jerarquía católica argentina, adocenada por la perversión democrática, se ha hecho cómplice del secuestro y de la eutanasia de Dios en nuestra sociedad con todos los males derivados conocidos.
No sorprende que esto suceda en nuestra tierra cuando en Roma se rinde culto a la Pachamama y se permite una estatua de Moloch  en el Coliseo (https://www.lifesitenews.com/news/statue-of-ancient-god-of-child-sacrifice-put-on-display-in-rome-days-before-amazon-synod ) una semana antes del sínodo de la Amazonia, y desde allí se impulsa la agenda globalista  (de la mano de siniestros personajes abortistas anticristianos como George Soros, Jeffrey Sachs, Ba ki Moon, etc)  sin hacer referencia a la larguísima lista sincretista de defecciones de la Verdad y del Dogma, o el  desprecio a la Santísima Virgen María y al mismo Cristo del propio papa Francisco, como lo han demostrado las numerosas advertencias y señalamientos de  dignísimos prelados como el Cardenal Burke, el Arzobispo Carlo María Viganó , Monseñor Athanasius Schneider y aun simples laicos de probada fidelidad y erudición como el Profesor Roberto de Mattei y el Dr Antonio Caponnetto.
Los enemigos del Logos, es decir, la “sinagoga de Satanás”  que  manifiestan a diario  su animadversión talmúdica contra Cristo y su Iglesia de  manera activa y persistente, en especial desde que la Iglesia les  abrió sus puertas a mediados de la década el 1960, han tenido éxito en provocar esta situación de patética claudicación y virtual apostasía en amplios sectores de la jerarquía católica, pues  no se acepta o no se quiere ver  que estamos en  medio de una guerra cultural donde, tal  como sucede  en toda guerra hay un enemigo que trabaja de día y de noche  para construir la ciudad terrena- la civitas diáboli - ( el actual llamado Nuevo Orden Mundial totalitario judeo masónico) y destruir  a la Iglesia. Jesucristo es el Señor de la Historia. Lo sabemos. Y quizá duerme en su barca para probar nuestra fe y permitir esta purificación de tanto pecado consentido y aún promovido por el propio clero (¡ay, la pedofilia!) que se niega a enseñar la Verdad católica. Nuestra obligación de laicos también es la de ser, como enseñó San Pablo, katejones contra la mentira y defensores del Logos en esta época de sinrazón.

Sin otro particular, lo saluda
en Cristo y en la Patria,
Luis Alvarez Primo


Nacionalismo Católico San Juan Bautista