En
nuestros intentos de entender la crisis que actualmente afecta a la
Iglesia se ha vuelto inevitable dirigir una mirada retrospectiva a los
sucesos que la precipitaron. Tal vez no haya un tema más polémico en
este sentido que la cuestión de si el Concilio Vaticano II se echó
injustamente a perder por culpa de una interpretación y puesta en
práctica defectuosas –el mal definido y con frecuencia temerario espíritu del Concilio–, o
si ya de por sí fue problemático y contenía en germen la actual
coyuntura eclesiástica. Lo que sí es indiscutible es que en todo caso el
Concilio cumplió un papel decisivo en el alejamiento del catolicismo
contemporáneo de tradiciones de larga data –litúrgicas, sacramentales y
doctrinales– de la Iglesia perenne.
Les presentamos hoy un análisis de Paolo Pasqualucci, filósofo
católico y ex profesor de filosofía del derecho de la Universidad de
Perugia (Italia). En esta adaptación del prólogo de su libro Unam Sanctam — a Study on Doctrinal Deviations in the Catholic Church of the 21st Century, Pasqualucci identifica 26 puntos de ruptura con la Tradición de la Iglesia en los propios textos del Concilio Vaticano II.