Grabois y no Cristina. Por Vicente Massot
Como era de prever, el debate de los
presidenciables no arrojó nada que ya no supiéramos. Con base en
monólogos de apenas 30 segundos, los candidatos esquivaron las
propuestas y cruzaron acusaciones y chicanas, sin que ninguno de los
seis presentes fuese capaz de sacar claras ventajas respecto del resto.
Si acaso correspondiese definir la pulseada verbal de Mauricio Macri,
Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Juan José Gómez Centurión, José Luis
Espert y Nicolás del Caño, habría que calificarla de incolora, inodora e
insípida. Si alguien pensaba sacar algo en limpio acerca de lo que
piensan hacer cada uno de ellos —en el caso de llegar a la Casa Rosada
en el próximo mes de diciembre— sobre la deuda externa, los salarios, la
inflación, el tipo de cambio y las reformas estructurales pendientes,
se quedó con las ganas.




