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miércoles, 7 de octubre de 2020

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 6

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 6

 FALSO PERFECCIONAMIENTO DE LA DOCTRINA CRISTIANA
Todas las grandes herejías – excepto esta del mahometanismo – parecen pasar por las mismas fases. Primero surgen con gran violencia y se ponen de moda; lo hacen insistiendo en forma exagerada sobre alguna de las grandes doctrinas católicas; y porque las grandes doctrinas católicas combinadas forman la única filosofía completa y satisfactoria conocida por la humanidad, cada doctrina está íntimamente relacionada con un atractivo especial. Así, el arrianismo insistió en la unidad de Dios, combinada con la majestad y el poder creador de Nuestro Señor. Al mismo tiempo apeló a las mentes imperfectas porque trató de racionalizar un misterio. El calvinismo a su vez tuvo un gran éxito porque insistió en otra doctrina principal, la de la omnipotencia y omnisciencia de Dios. Sacó a todo el resto fuera de proporción y se equivocó violentamente con la predestinación; pero tuvo sus momentos de triunfo cuando pareció que conquistaría a toda nuestra civilización – algo que hubiera conseguido si los franceses no lo hubieran combatido en su gran guerra religiosa conquistando sus adherentes sobre ese suelo de la Galia que siempre ha sido el campo de batalla y el banco de pruebas de las ideas europeas. Después de esta primera fase, cuando las herejías están con su vigor inicial y se extienden como un incendio de persona a persona, sobreviene una segunda fase de declinación que dura, aparentemente (de acuerdo a alguna oscura regla) , cerca de unas cinco o seis generaciones: digamos un par de siglos o poco más. Los adherentes a la herejía se vuelven menos numerosos y menos convencidos hasta que finalmente sólo una reducida cantidad puede ser llamada plena y fielmente seguidora del movimiento original. A esto le sigue la tercera fase, cuando la herejía desaparece por completo como dogma: ya nadie cree en la doctrina, o bien queda siendo creyente solamente una fracción tan minúscula que ya no cuenta. Pero los factores sociales y morales de la herejía permanecen y pueden seguir teniendo efectos poderosos por generaciones adicionales. Lo vemos en el caso del calvinismo en la actualidad. El calvinismo engendró al movimiento puritano y de él surgió como consecuencia necesaria el aislamiento del alma, el retroceso de la acción social corporativa, la competencia irrestricta, la codicia y por último el establecimiento pleno de lo que llamamos “capitalismo industrial” a raíz del cual nuestra civilización se halla en peligro por el descontento de una amplia mayoría indigente frente a sus escasos amos plutocráticos. Ya no queda nadie, excepto quizás un puñado de personas en Escocia, que realmente cree en las doctrinas que Calvino enseñó; pero el espíritu del calvinismo sigue siendo muy fuerte en los países que originalmente infectara y sus frutos sociales permanecen. Ahora bien, en el caso del Islam nada de esto sucedió, excepto la primera fase. No hubo segunda fase o gradual declinación en la cantidad y en la convicción de sus seguidores. Por el contrario, el Islam creció en fuerza adquiriendo más y más territorios, convirtiendo a más y más seguidores, hasta que se estableció como una civilización bastante separada y llegó a ser algo tan parecido a una nueva religión que la mayoría de las personas olvidó que en su origen había sido una herejía. El Islam creció no sólo en la cantidad y en la convicción de sus seguidores, sino en territorio y en poder político y militar real hasta cerca del Siglo XVIII. Menos de 100 años antes de la guerra por la independencia norteamericana un ejército mahometano estaba amenazando con invadir y destruir la civilización cristiana y lo hubiera conseguido si el rey católico de Polonia no hubiera destruido a ese ejército en las afueras de Viena. Desde entonces el poder militar del mahometanismo ha declinado, pero no ha declinado en forma apreciable ni la cantidad ni la convicción de sus seguidores y, en cuanto a los territorios que anexó, a pesar de que perdió lugares en los que había gobernado sobre mayorías de súbditos cristianos, ganó nuevos adherentes – en cierta medida en Asia y mayormente en África. De hecho, en el África continúa expandiéndose entre las poblaciones negroides y dicha expansión representa un importante problema futuro para los gobiernos europeos que se han dividido el África entre ellos. Y existe una cuestión adicional en conexión con este poder del Islam. El Islam es, aparentemente, inconvertible. Los esfuerzos misioneros llevados a cabo por grandes Ordenes católicas que durante casi 400 años se han ocupado de tratar de convertir a los mahometanos al cristianismo han fallado por completo en todas partes. En algunas partes hemos expulsado al amo mahometano y liberado a sus súbditos cristianos del control mahometano, pero difícilmente hemos logrado efecto alguno en materia de convertir a mahometanos individuales, excepto quizás una pequeña cantidad en el Sur de España hace 500 años atrás; y aún ello fue más bien un ejemplo de cambio político que de cambio religioso. Ahora bien, ¿cómo se explica todo esto? ¿Por qué, de entre todas las herejías, sólo el Islam ha de exhibir esta continua vitalidad? Quienes simpatizan con el mahometanismo, y más aún aquellos que son realmente mahometanos, lo explican proclamando que es la mejor y más humana de las religiones, la mejor adaptada a la humanidad y la más atractiva. Por extraño que parezca, existe cierta cantidad de personas altamente educadas, caballeros europeos, que de hecho se han unido al Islam; esto es: que se han convertido personalmente al mahometanismo. Yo mismo he conocido y he hablado con algo así como media docena de ellos en varias partes del mundo y existe una cantidad muchísimo mayor de personas similares, europeos bien instruidos, quienes habiendo perdido la fe en el catolicismo o en alguna forma de protestantismo en la que fueron educados, sienten simpatía por el esquema social mahometano a pesar de que no se unen a él ni profesan una fe en su religión. Constantemente nos encontramos con personas de esta clase entre quienes han viajado por el Este. Estas personas dan siempre la misma respuesta: el Islam es indestructible porque está fundado sobre la simplicidad y la justicia. Ha mantenido aquellas doctrinas cristianas que son evidentemente verdaderas y que apelan al sentido común de millones de seres y se ha desembarazado de la clerecía, los misterios, los sacramentos y todo el resto. Proclama y practica la igualdad humana. Ama la justicia y prohíbe la usura. Produce una sociedad en la cual las personas son más felices y perciben su propia dignidad más que en cualquier otra. Ésa es su fuerza y esto es por qué sigue convirtiendo personas, perdura, y quizás volverá a tener poder en un futuro cercano. Ahora bien, no creo que esa explicación sea la verdadera. Toda herejía habla en esos términos. Toda herejía dirá que ha purificado la corrupción de las doctrinas cristianas y que, en general, no ha hecho más que bien a la humanidad satisfaciendo el alma humana y así sucesivamente. Y sin embargo, todas excepto el mahometanismo se han desvanecido. ¿Por qué? A fin de hallar la respuesta al problema tenemos que subrayar en qué difiere la trayectoria del Islam de todas las demás grandes herejías y cuando hayamos destacado eso creo que tendremos la clave de la verdad. 

LA GRAN Y PERSITENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc)-Parte 5

LA GRAN Y PERSITENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 5


Mahoma fue un camellero que tuvo la buena suerte de concertar un matrimonio favorable con una mujer rica mayor que él. Desde la seguridad de esa posición, desarrolló sus visiones y sus entusiasmos, e hizo su propaganda. Pero todo ello de un modo ignorante y a muy pequeña escala
No existió una organización y, en el momento en que las primeras bandas tuvieron éxito en la batalla, los caudillos comenzaron a pelearse entre si; y no sólo a pelearse sino a asesinarse entre si. Después del asalto original, la Historia de toda la primera generación y algo más – la Historia del gobierno mahometano (en la medida en que lo fue) mientras estuvo centrado en Damasco – es una historia de intrigas y asesinatos sucesivos. 
Sin embargo, cuando apareció la segunda dinastía – la de los abasidas, que gobernó al Islam durante largo tiempo con su capital más hacia el Este, en Bagdad, sobre el Éufrates, y que restauró la antigua dominación de la Mesopotamia sobre Siria, gobernando también a Egipto y a todo el mundo mahometano – surgió ese esplendor, esa ciencia, ese poder material y esa riqueza de la que he hablado y que deslumbró a todos sus contemporáneos. 
Con lo que debemos reiterar la pregunta: ¿por qué se produjo esto? La respuesta está en la misma naturaleza de la conquista mahometana. Esa conquista no destruyó, como con tanta frecuencia se repite, de inmediato todo lo que encontró en su camino; no exterminó a todos los que no querían aceptar el Islam. Hizo justamente lo contrario. De entre todos los poderes que gobernaron aquellas regiones a lo largo de la Historia se destacó por lo que equivocadamente se ha dado en llamar su “tolerancia”. 
El ánimo mahometano no fue tolerante. Por el contrario, fue fanático y sangriento. No sintió respeto, ni siquiera curiosidad, por aquellos de quienes se diferenciaba. Estuvo absurdamente pagado de si mismo, considerando con desprecio a la alta cultura cristiana que lo rodeaba. La sigue considerando así hasta el día de hoy.
Pero los conquistadores, y aquellos a quienes convertían y reclutaban de entre las poblaciones nativas, seguían siendo demasiado pocos para gobernar por la fuerza. Y (más importante aún) no tenían ni idea de organización. Siempre habían sido negligentes y oportunistas. Por consiguiente, una mayoría muy amplia de los conquistados siguió con sus viejos hábitos de vida y de religión. Lentamente la influencia del Islam se extendió entre ellos también, pero durante los primeros siglos la gran mayoría de Siria y hasta de la Mesopotamia y Egipto, siguió siendo cristiana manteniendo la Misa cristiana, los Evangelios cristianos y toda la tradición cristiana. Fueron ellos los que preservaron la civilización grecorromana de la cual descendían y fue esa civilización, sobreviviendo bajo la superficie del gobierno mahometano, la que ofreció su saber y su poder material a los amplios territorios que debemos denominar, aún en un momento tan temprano, como “el mundo mahometano” a pesar de que el grueso del mismo todavía no era mahometano en su credo. Pero hay todavía otra causa más y que es la de mayor importancia.
 La causa fiscal: la apabullante riqueza del temprano califato mahometano. En todas partes la conquista mahometana alivió la suerte del mercader y el campesino, el negociador y el propietario. Una masa de usura fue barrida a un costado, al igual que el intrincado sistema impositivo que se había atascado, arruinando al contribuyente sin brindar los correspondientes beneficios al gobierno. Lo que hicieron los conquistadores árabes y sus sucesores en la Mesopotamia fue reemplazar todo ello por un sistema tributario simple y directo. Todo lo que no era mahometano en el inmenso Imperio Mahometano – esto es: la mayoría de su población – estaba sujeto a un tributo especial; y fue este tributo el que proporcionó directamente la riqueza al poder central, al beneficio del Califa, sin las pérdidas ocasionadas por una intrincada burocracia. Ese ingreso permaneció siendo enorme durante todas las primeras generaciones. El resultado fue el que siempre sigue después de una alta concentración de riqueza en un centro de gobierno; la totalidad de la sociedad gobernada desde dicho centro reflejó la opulencia de sus dirigentes. Aquí tenemos, pues, la explicación de ese extraño, único, fenómeno de la Historia: una revuelta contra la civilización que no destruyó la civilización; una herejía voraz que no destruyó a la religión cristiana contra la cual estaba dirigida. El mundo del Islam se convirtió y por largo tiempo continuó siendo, el heredero de la antigua cultura grecorromana y el preservador de la misma. De allí es que, como caso único entre todas las grandes herejías, el mahometanismo no sólo sobrevivió sino que sigue siendo, después de casi catorce siglos, espiritualmente tan fuerte como siempre. Con el tiempo echó raíces y estableció una civilización propia en contra de la nuestra y rivalizando permanentemente con la nuestra. Después de haber entendido por qué el Islam, la más formidable de las herejías, adquirió su fuerza y su sorprendente éxito, tenemos que tratar de entender por qué fue la única herejía que sobrevivió con plena potencia e incluso continúa expandiéndose (en cierto modo) hasta el día de hoy. Este es un punto de decisiva importancia para comprender no sólo nuestra cuestión sino la Historia del mundo en general. No obstante, es un tema que, desafortunadamente, casi ni se ha discutido en el mundo moderno. Millones de personas modernas de la civilización blanca – esto es: de la civilización de Europa y de América – lo han olvidado todo acerca del Islam. Nunca entraron en contacto con él. Dan por sentado que está decayendo y que, de todos modos, es tan sólo una religión foránea que no les tiene que importar. 
De hecho, es el enemigo más formidable y persistente que nuestra civilización ha tenido y puede volverse una enorme amenaza en el futuro así como lo fue en el pasado. 
Al tema de su amenaza futura regresaré al final de estas páginas sobre el mahometanismo. Todas las grandes herejías – excepto esta del mahometanismo – parecen pasar por las mismas fases.


sábado, 12 de septiembre de 2020

ESFUERZO CRISTIANO CONTRA LA PRESIÓN DEL ISLAM

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 7

ESFUERZO CRISTIANO CONTRA LA PRESIÓN DEL ISLAM



El Islam se ha diferenciado de todas las demás herejías en dos cuestiones principales que deben ser cuidadosamente tenidas en cuenta: 

1)- No surgió dentro de la Iglesia, esto es, dentro de las fronteras de nuestra civilización. Su heresiarca no fue un hombre originalmente católico que condujo hacia otro lado a sus seguidores católicos mediante su novedosa doctrina como lo hicieron Arrio y Calvino. Fue un marginal nacido pagano, que vivió entre paganos y nunca se bautizó. Adoptó doctrinas cristianas y las seleccionó de un modo auténticamente herético. Dejó caer aquellas que no le convenían e insistió en las otras que sí le interesaban – lo que constituye la característica del heresiarca – pero no lo hizo desde adentro; su acción fue externa. 

viernes, 11 de septiembre de 2020

EL PERONISMO COMO NEOCRISTIANISMO (Parte 1):

EL PERONISMO COMO NEOCRISTIANISMO (Parte 1): 

¿Con quién estaba Perón?


La concepción político-religiosa de Perón
(del libro: "La iglesia nacional peronista" de Roberto Bosca)

Pasar revista a las creencias religiosas de Perón y Evita no es un mero entretenimiento intelectual sino una verdadera clave para entender el núcleo del complejo tema en estudio, que consiste en la naturaleza del peronismo como un movimiento político-religioso y consecuentemente forjador de una Iglesia nacional.




UN ROSTRO BIFRONTE

Antes de abordar el punto conviene recordar que Perón, como el dios Jano, presenta dos caras al mismo tiempo. Dos caras de una sola y misma realidad. Este hecho es importante, puesto que si no es tenido en cuenta puede desorientar la constatación de actitudes ambiguas o incluso totalmente contradictorias en el personaje como el trato amistoso con eclesiásticos que practicó asiduamente en distintas épocas de su vida por una parte (el jesuita Hernán Benitez y los mercedarios Moya y Pratto, entre otros) y sus invectivas reiteradas y permanentes contra la Santa Sede por la otra. Esa misma dualidad queda reflejada en dos testimonios que vale la pena considerar. El primero es del primer ministro Inglés Winston Churchill, para quien fue "el primer hombre que se dice católico e incendia iglesias".
El segundo es un relato anecdótico del italiano Indro Montanelli que muestra el perfil psicológico-religioso de Juan Domingo Perón en este aspecto. El relato refiere conversaciones del presidente con el nuncio, en la que Perón se confiesa católico. Estas protestas de fe religiosa terminan convenciendo al bienintencionado prelado -sigue relatando Montanelli- aunque desmintiera rotundamente tales expresiones con los hechos. Pero para el escritor italiano, Perón no es un embustero, y obraba con buena fe en sus declaraciones confesionales. Tal vez llora de verdad -supone el periodista- ante el crucifijo y el retrato de Evita; casi se golpea el pecho y llora, pero cuando le notifican que un cura ha hablado mal de él o de su difunta, abre el balcón de la Casa Rosada y anuncia la cruzada contra la Iglesia. ¿Con quién está Perón?, se interroga finalmente Montanelli, para concluir certeramente:

CON ÉL MISMO

Este último concepto ilumina la comprensión de todo el conflicto.

Parte 2

sábado, 5 de septiembre de 2020

EL COMBATE CRISTIANO (SAN AGUSTÍN) - CAPÍTULO 4

El Combate Cristiano (San Agustín) - Capítulo 4

Teoría de los maniqueos

4. Erraron, pues, los maniqueos cuando dijeron que antes de la creación del mundo había un linaje de las tinieblas que se rebeló contra Dios. Creen los infelices que en esta guerra no pudo el Dios omnipotente defenderse contra ellos de otro modo que arrojando una parte de su sustancia divina. Los príncipes de aquel linaje, según ellos, devoraron parte de la sustancia divina y así quedaron sosegados de modo que pudo fabricarse el mundo a partir de ellos. Explican así que Dios logró la victoria con grandes calamidades, tormentos y desventuras de sus miembros. Pues, según añaden, los miembros divinos tuvieron que ser asimilados por las entrañas tenebrosas de aquellos príncipes para calmarlos y mitigar su furor. No entienden que su secta es tan sacrílega que presenta al Dios omnipotente luchando con las tinieblas, no por medio de las criaturas que Él creó, sino con su propia sustancia, lo que es realmente sacrílego. Y no solo esto, sino que añaden que los vencidos se hicieron así mejores, pues quedó mitigado su furor, aunque la sustancia divina, que venció, se envileció. Más aún, dicen que, al mezclarse con las entrañas tenebrosas, la sustancia divina perdió el entendimiento, la bienaventuranza y quedó sumida en grandes errores y desventuras. Y aunque expliquen que, al fin, toda la sustancia divina quedará purificada, afirman una gran impiedad contra el Dios omnipotente, cuya sustancia creen que ha sufrido errores y castigos sin culpa alguna. Incluso, los infelices se atreven a decir que no toda la sustancia se podrá purificar, y que esa parte no purificada contribuirá al bien de su portador al quedar envuelta y sepultada en el mal. Así siempre habrá una parte desventurada de Dios, porque aunque en nada delinquió quedará sujeta, para siempre, a la cárcel de las tinieblas.
Esto dicen los maniqueos para seducir a las almas sencillas. Pero ¿quién será tan ingenuo que no vea que todo esto es un sacrilegio, pues se afirma que el Dios omnipotente, vencido por la fatalidad, tuvo que entregar una parte propia, buena e inocente, para verse envuelta en tantas desventuras y mancillada con tanta inmundicia, de modo que no pueda libertarse del todo y, así, sin poder liberarse quede sujeta a cadena perpetua? ¿Quién no execrará todo esto? ¿Quién no comprenderá que es algo impío y nefando? Pero ellos, cuando captan a alguien, no comienzan por decirle esto, puesto que, si así lo hicieran, todos se burlarían de ellos y les abandonarían, sino que comienzan por seleccionar los pasajes de la Escritura que los sencillos no entienden, y así les engañan, como a almas inexpertas, preguntándoles que de dónde viene el mal. Así lo hacen, por ejemplo, con este pasaje en el que dice el Apóstol: Los gobernadores de estas tinieblas y los espíritus malos que habitan en el cielo 14. Vienen, pues, estos seductores y preguntan a un hombre que no entiende las divinas Escrituras cómo pueden estar en el cielo los gobernadores de las tinieblas, para que, al no saber responder, sea arrastrado por ellos al engaño, pues toda alma ignorante es curiosa. Mas quien conoce bien la fe católica y vive protegido por las buenas costumbres y la verdadera piedad, aunque no conozca su herejía, sabe cómo responderles. Pues nadie puede engañar al que conoce lo que atañe a la fe católica, difundida por el orbe de la tierra, ya que ella vive segura, bajo el gobierno de Dios, frente a los impíos y pecadores y frente a los mismos católicos negligentes.

lunes, 24 de agosto de 2020

¿CÓMO VIVEN LOS DEMONIOS EN EL CIELO?

El Combate Cristiano (San Agustín) - Capítulo 3

¿Cómo viven los demonios en el cielo, si son príncipes de las tinieblas?

3. El Apóstol recuerda que combate, dentro de sí, contra los poderes exteriores. Dice así:
No peleamos contra la carne y la sangre, sino contra los príncipes y potestades de este mundo y los gobernadores de estas tinieblas, contra los malvados espíritus que habitan en el cielo 9. 

MODO DE VENCER AL DIABLO

El combate cristiano (San Agustín) - Capítulo 2

"...por las malas costumbres, por la malicia, la soberbia y la impiedad, se hace uno, como el diablo"

Modo de vencer al diablo
2. Pero muchos dicen: ¿Cómo podemos vencer al diablo si no le vemos? Tenemos ya un Maestro que se ha dignado mostrarnos cómo se vencen los enemigos invisibles. Pues de Él dice el Apóstol: se desnudó de la carne y sirvió de modelo a principados y potestades, al triunfar confiadamente de ellos en sí mismo 6. 

LA GRACIA DE CRISTO VENCE AL DIABLO

El Combate Cristiano (San Agustín) - Capítulo 1

CAPÍTULO I

La gracia de Cristo vence al diablo

1. La corona de la victoria no se promete sino a los que luchan. En la divinas Escrituras vemos que, con frecuencia, se nos promete la corona si vencemos. Pero para no ampliar demasiado las citas, bastará recordar lo que claramente se lee en el apóstol San Pablo: terminé la obra, consumé la carrera, conservé la fe, ya me pertenece la corona de justicia 1.
 Debemos, pues, conocer quién es el enemigo, al que si vencemos seremos coronados. 

FALSO PERFECCIONAMIENTO DE LA DOCTRINA CRISTIANA

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 6

 FALSO PERFECCIONAMIENTO DE LA DOCTRINA CRISTIANA
Todas las grandes herejías – excepto esta del mahometanismo – parecen pasar por las mismas fases. Primero surgen con gran violencia y se ponen de moda; lo hacen insistiendo en forma exagerada sobre alguna de las grandes doctrinas católicas; y porque las grandes doctrinas católicas combinadas forman la única filosofía completa y satisfactoria conocida por la humanidad, cada doctrina está íntimamente relacionada con un atractivo especial. Así, el arrianismo insistió en la unidad de Dios, combinada con la majestad y el poder creador de Nuestro Señor. Al mismo tiempo apeló a las mentes imperfectas porque trató de racionalizar un misterio. El calvinismo a su vez tuvo un gran éxito porque insistió en otra doctrina principal, la de la omnipotencia y omnisciencia de Dios. 

domingo, 23 de agosto de 2020

NUESTRO ENEMIGO MÁS FORMIDABLE

LA GRAN Y PERSITENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 5


Mahoma fue un camellero que tuvo la buena suerte de concertar un matrimonio favorable con una mujer rica mayor que él. Desde la seguridad de esa posición, desarrolló sus visiones y sus entusiasmos, e hizo su propaganda. Pero todo ello de un modo ignorante y a muy pequeña escala
No existió una organización y, en el momento en que las primeras bandas tuvieron éxito en la batalla, los caudillos comenzaron a pelearse entre si; y no sólo a pelearse sino a asesinarse entre si. 

sábado, 22 de agosto de 2020

LA CRISTIANDAD SITIADA-PARTE 4º

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 4



La lucha entre el Asia y Europa oscila a lo largo de un amplio período de tiempo como una marea que sube y que baja. Durante casi mil años, desde la conquista de Alejandro hasta el advenimiento de los reformadores mahometanos (333 AC – 634 DC) la marea fluyó hacia el Este; vale decir: influencias occidentales – griegas y luego grecorromanas – inundaron la tierra en disputa. Por un corto período de alrededor de dos siglos y medio a tres siglos, hasta la Mesopotamia fue superficialmente griega – en su clase gobernante al menos. Luego de ello, el Asia comenzó a refluir hacia el Occidente. El antiguo Imperio Romano pagano y el Imperio Cristiano que lo sucedió y que estaba gobernado desde Constantinopla nunca fueron capaces de mantener permanentemente las tierras más allá del Éufrates. 

HEREJÍA SIMPLIFICADORA PARTE 3º

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 3

HEREJÍA SIMPLIFICADORA

Hay así una buena cantidad de cosas en común entre el entusiasmo con el cual las enseñanzas de Mahoma atacaron al clero, la Misa y los sacramentos, y el entusiasmo con el cual el calvinismo – la fuerza motriz central de la Reforma – hizo lo mismo. Como todos sabemos, Mahoma con su nueva enseñanza relajó las leyes del matrimonio – pero en la práctica esto no afectó a la masa de sus seguidores que permaneció siendo monógama. Hizo el divorcio lo más fácil posible, ya que la idea sacramental del matrimonio desapareció. Insistió en la igualdad de los hombres y, necesariamente, incluyó también ese otro factor que lo hace similar al calvinismo: el sentido de la predestinación, el sentido de la fatalidad; el sentido de eso que los seguidores de John Knox siempre llamaron “los inmutables decretos de Dios”. En la masa de sus seguidores la enseñanza de Mahoma nunca desarrolló una teología detallada.

martes, 18 de agosto de 2020

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 2

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (Hilaire Belloc) - Parte 2



NEGACIÓN DE LA ENCARNACIÓN

El mahometanismo fue una herejía: ése es el punto esencial a comprender antes de seguir adelante. Comenzó como una herejía y no como una nueva religión. No fue un contraste pagano a la Iglesia; no fue un enemigo foráneo. Fue una perversión de la doctrina cristiana. Su vitalidad y su perdurabilidad pronto le dieron la apariencia de una nueva religión, pero aquellos que fueron contemporáneos de su surgimiento lo vieron tal cual fue: no una negación sino una adaptación y un abuso del fenómeno cristiano. 
Difirió de la mayoría de las herejías (y no de todas) en que no surgió dentro del contexto de la Iglesia Cristiana.
Para empezar, el jefe heresiarca, Mahoma mismo, no fue – como la mayoría de los otros heresiarcas – un hombre de cuna y doctrina católicas. Provenía de los paganos. Pero lo que enseñó fue en lo esencial una doctrina católica sobre-simplificada. Lo que inspiró sus convicciones fue el gran mundo católico – sobre cuyas fronteras vivió, cuya influencia lo rodeaba y cuyos territorios conoció por sus viajes. Provino y se mezcló con los idólatras retrógrados de los desiertos árabes a quienes los romanos nunca creyeron que valdría la pena conquistar. Adoptó muy pocas de las antiguas ideas paganas que pudieron haberle sido autóctonas dada su procedencia. Por el contrario, predicó e insistió sobre todo un grupo de ideas que eran características de la Iglesia Católica y la distinguían del paganismo al que había conquistado dentro de la civilización grecorromana. De este modo, el fundamento mismo de su enseñanza fue la doctrina católica básica de la unidad y la omnipotencia de Dios. En lo esencial, también tomó de la doctrina católica los atributos de Dios: la naturaleza personal, la infinita bondad, la atemporalidad, la providencia divina, su poder creativo como origen de todas las cosas y el sostenimiento de todas las cosas exclusivamente por su poder. El mundo de espíritus buenos y de ángeles y de espíritus malignos en rebelión contra Dios formó parte de la enseñanza, con un espíritu maligno principal semejante al que la Cristiandad había reconocido. Mahoma predicó con insistencia la doctrina católica básica relacionada con la dimensión humana en cuanto a la inmortalidad del alma y la responsabilidad por las acciones durante esta vida, conjuntamente con la doctrina de las consecuencias del premio y del castigo después de la muerte. Elaborando un detalle de los puntos que el catolicismo ortodoxo tiene en común con el mahometanismo – y limitándose tan sólo a dichos puntos, sin ir más lejos – uno podría imaginar que no tendría que haber habido motivos de conflicto. En este sentido, Mahoma parecería ser casi algo así como una especie de misionero predicando y difundiendo, a través de la energía de su carácter, las principales y fundamentales doctrinas de la Iglesia Católica entre quienes hasta ese momento no eran más que unos atrasados paganos del desierto. Mahoma le rindió la mayor reverencia a Jesús, e incluso, si vamos al caso, también a María. El día del juicio final (otra de las ideas católicas que enseñó) sería Nuestro Señor – y no él, Mahoma – quien juzgaría a la humanidad. La madre de Cristo, Nuestra Señora, “la Señora Miriam”, fue siempre para Mahoma la principal entre las mujeres. Sus seguidores hasta recibieron de los primeros padres de la Iglesia alguna vaga noción de su Inmaculada Concepción {[7]}. 
Pero la cuestión central, con la cual esta nueva herejía atacó mortalmente a la tradición católica, fue la negación completa de la Encarnación. 
Mahoma no dio meramente los primeros pasos hacia esa negación, de la forma en que lo habían hecho los arrianos y sus seguidores. Adelantó una clara afirmación, plena y completa, contra toda la doctrina relativa a un Dios encarnado. 
Enseñó que Nuestro Señor fue el mayor de todos los profetas, pero aún así tan sólo un profeta: un hombre igual a los demás hombres. 
Eliminó a la Trinidad por completo. Con esa negación de la Encarnación desechó la totalidad de la estructura sacramental. 
Se negó por completo a reconocer la Eucaristía con su Presencia Real; suprimió el sacrificio de la Misa y, por lo tanto, la institución de un sacerdocio especial. 
En otras palabras, como tantos otros heresiarcas menores, basó su herejía sobre la simplificación. 
Según Mahoma, la doctrina católica era verdadera (al menos eso parecía decir), pero se había vuelto saturada de falsos agregados; complicada con innecesarias adiciones humanas, incluyendo la idea de que su fundador era divino y el crecimiento de una casta parásita de sacerdotes encerrados en un tardío sistema fantasioso de sacramentos que sólo ellos podían administrar. 
Todos esos agregados corruptos, según Mahoma, debían ser erradicados. 


LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (HILAIRE BELLOC) - Parte 1

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA (HILAIRE BELLOC) - Parte 1



VIOLENTA Y POTENTE EXPANSIÓN 
A cualquier observador de los acontecimientos ocurridos durante los primeros años del Siglo VII – digamos desde el 600 al 630 – le hubiera parecido que, habiendo ocurrido solamente un gran ataque principal a la Iglesia Católica – el arrianismo y sus derivados – y habiéndose repelido dicho ataque con una Fe victoriosa, la Iglesia se hallaba asegurada por tiempo indefinido. Era obvio que la Iglesia tendría que pelear por su vida contra elementos externos no-cristianos, esto es: contra el paganismo. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA

LA GRAN Y PERSISTENTE HEREJÍA DE MAHOMA 

(Hilaire Belloc) - Parte 4

La lucha entre el Asia y Europa oscila a lo largo de un amplio período de tiempo como una marea que sube y que baja. Durante casi mil años, desde la conquista de Alejandro hasta el advenimiento de los reformadores mahometanos (333 AC – 634 DC) la marea fluyó hacia el Este; vale decir: influencias occidentales – griegas y luego grecorromanas – inundaron la tierra en disputa. Por un corto período de alrededor de dos siglos y medio a tres siglos, hasta la Mesopotamia fue superficialmente griega – en su clase gobernante al menos. Luego de ello, el Asia comenzó a refluir hacia el Occidente. El antiguo Imperio Romano pagano y el Imperio Cristiano que lo sucedió y que estaba gobernado desde Constantinopla nunca fueron capaces de mantener permanentemente las tierras más allá del Éufrates.

domingo, 9 de agosto de 2020

PERONISTAS, NO REINVINDIQUEN MÁS AL PADRE MEINVIELLE:

PERONISTAS, NO REINVINDIQUEN MÁS AL PADRE MEINVIELLE: ESTO OPINABA DE UDS.

Uno de los más importantes referentes del Nacionalismo Católico



"El contraste entre la concepción cristiana y la peronista acerca del Estado no puede ser más significativa. Porque mientras aquella descansa en la dignidad del hombre singular, ésta se erige en función del "hombre masa"; la Argentina de ayer tenía las tres lacras del capitalismo, del liberalismo y del laicismo; la de hoy tiene además otras tres que son: el colectivismo, el totalitarismo y el fariseísmo"

Padre Julio Meinvielle


NO SE ENGAÑEN MÁS A SI MISMOS, LEAN EL LIBRO "POLITICA ARGENTINA" DEL PADRE MEINVIELLE Y VERÁN QUE OPINABA DEL SISTEMA PERONISTA:


BASTA DE ENGAÑAR A LA GENTE
¡BASTA!