jueves, 19 de diciembre de 2019

DOCTRINA POSITIVA:TEMA IX-SOBERANIA Y BIENES PARA EL BIEN COMUN


DOCTRINA POSITIVA:
TEMA IX
El Estado, organización jurídica de la Soberanía y Gobierno para el Bien Común. El Estado de Derecho y los supremos intereses de una Nación Católica y Occidental.
Relaciones entre el Estado y la Iglesia Católica.
Relaciones del Estado con las Sociedades Intermedias.

Al proponer un Estado conforme con la doctrina de Cristo, para hacer realmente una, fuerte y grande a la Nación Argentina, nada más oportuno que recordar el pasaje de una epístola de San Agustín, citado por León XIII en su encíclica INMORTALE DEI: "Los que dicen ser la doctrina de Cristo nociva a la República, que nos den un ejército con soldados tales como la doctrina de Cristo manda; que nos den asimismo regidores, gobernadores, cónyuges, padres, hijos, amos, siervos, reyes, jueces, tributarios, en fin, y cobradores del fisco como la enseñanza de Cristo los quiere y forma; una vez que los hayan dado, atrévanse a mentar que semejante doctrina se opone al interés común. No lo harán; antes bien, habrán de reconocer que su observancia es la gran salvación de la República". Con este sentido católico y occidental de la política nacional, es preciso diseñar el Estado sobre la tela de esta sociedad y de estas almas argentinas, a la manera de Platón en el Libro VI de LA REPÚBLICA. Puesta la mirada en las esencias y en su orden inmutable, la recta razón ilustrada por la experiencia de la Fe de Cristo tiene que proyectar la constitución más conveniente y que mejor sirva al Bien Común.
Claro está que el estado de suciedad de la tela exige un tarea previa de limpieza para ponerla pulcra y en orden. Más de cien años de liberalismo oficial y casi cincuenta de subversión universitaria han desquiciado las instituciones sociales y confundido la mente de la clase ilustrada. De ahí la necesidad perentoria de la Dictadura, apoyada en las Armas y no en las urnas, para volver las instituciones a su quicio v rehabilitar la inteligencia. La crisis del poder civil, insuperable por la vía de una legalidad vacía e indiferente, hace imprescindible la intervención de las FF.AA. para asumir la responsabilidad política de la Nación. Se trata de un deber inexcusable e intransferible en defensa de lo esencial y permanente, de aquello que no puede perderse sin' dejar de ser. Si rehúsan cumplir su deber eminentemente político, cuando peligra la existencia misma de la Patria, so pretexto de una supuesta vocación civil o de horror a la Dictadura, es que las Fuerzas Armadas de la Nación se reconocen incapaces y sin razón de ser. Y lo que no hagan los militares para salvar a la Patria, lo harán los milicianos para perderla definitivamente. El primero y principal de los objetivos patrióticos es hacer unida, disciplinada y fuerte a la Fuerza Militar en la Doctrina de Guerra Contrarrevolucionaria; esto es, en la Verdad y en el servicio del Bien Común. Sólo aá podrá volver a ser la columna vertebral de la Patria en la restauración y consolidación de las otras instituciones sociales. No hay nada más que la salida militar, si lo que se quiere es remontar la pendiente de la dispersión hacia la unidad, del càos hacia el orden, de la subversión hacia la. jerarquía. Lo mismo que en el nacimiento de la Patria, son los cuerpos militares" los que pueden levantarla y sostenerla sobre las armas, hasta su total recuperación. Las instituciones no son fines sino medios para el mejor ser del hombre. Social por naturaleza, la persona humana necesita de las instituciones para desplegarse y alcanzar el fin de su existencia; y las necesita tanto para la suficiencia de su vida temporal como para la salvación eterna. La Iglesia Católica, Apostólica y Romana ha sido instituida por el mismo Cristo para la salvación del hombre. Quiere decir que el individuo es lo que son las instituciones donde nace, se cría, se educa, ejerce una profesión, funda un hogar, adora a Dios y rinde culto de piedad a sus muertos. Su personalidad se expande libremente en el seno de la familia, de la escuela, de la profesión, de los centros de cultura y recreación, del municipio, de la provincia, de la Nación, del Estado y de la Iglesia de Cristo. El individuo aislado no podrá satisfacer sus necesidades materiales y espirituales; tiene que unir sus fuerzas con otros para colaborar a un bien común. Nada más natural ¡ni más conveniente que la organización corporativa de la sociedad humana en todos los órdenes. Y el Estado debe estimular, favorecer y proteger la actividad y el lugar propio de cada uno de los cuerpos sociales; a la vez que coordinar sus respectivas funciones y armonizar los intereses divergentes o encontrados, en su posición de árbitro imparcial, cuyo cuidado es el Bien Común. "El Bien Común es un- bien en el que deben participar todos los miembros de una comunidad política, aunque en grados diversos, según sus propias funciones, méritos y condiciones. Los poderes públicos, por consiguiente, al promoverlo, han de mirar porque en este bien tengan parte todos los ciudadanos, sin dar la preferencia a alguno en particular o a grupos determinados" 88 Juan XXIII, PACEM IN TERRIS.. Si el hombre fuera un fin en sí y no hubiera nada más elevado que el hombre, como repiten liberales y marxistas, el Estado no tendría superior y agotaría la existencia humana; pero tiene un fin sobrenatural que logra por medio de la Iglesia de Cristo. Y en orden a lo espiritual, el Estado está subordinado a la Iglesia: "de ahí que el Bien Común se ha de procurar por tales procedimientos que no sólo no pongan obstáculos sino que sirvan igualmente a la consecución de su fin último y eterno" 89 Juan XXIII, PACEM IN TERRIS. P. Ramírez O. P. aclara y precisa las relaciones entre las dos únicas sociedades perfectas que pueden y deben existir: "en la esfera propia y en asuntos de orden temporal, tiene el Estado perfecta autonomía, y el ciudadano debe obedecer en estas cosas al poder civil más que el eclesiástico. Ambos poderes proceden de Dios: en lo que se refiere a la salud del alma, el poder espiritual tiene la primacía; pero en lo relativo al bienestar temporal, éste pertenece al poder civil, conforme a la palabra divina: «Dad al César lo que es del César»" 90 PUEBLO Y GOBERNANTES AL SERVICIO DEL BIEN COMÚN, Capítulo I.. Se acaba de demostrar que el Bien Común alcanza a todo el hombre, a su alma inmortal y a su cuerpo unido sustancialmente a ella; todas las necesidades personales y materiales o espirituales encuentran su satisfacción legítima y plena en el Bien Común. Por eso es inherente a todo bien la comunicabilidad o, lo que es igual, no es exclusivamente para quien lo posee, sino que debe hacer partícipe al prójimo; tanto más cuanto más elevado en el valor. El propio bien es indivisible del Bien Común que tiene prioridad en caso de conflicto y es de todos y de cada uno; pero no con igualdad aritmética, sino proporcional a la función, al mérito y a la capacidad. La naturaleza humana se ordena, pues, al Bien Común como al fin de su existencia individual. Esto significa que la trayectoria del hombre depende de las instituciones en cuyo seno se expande su racionalidad, su libertad y su sociabilidad, culminantes en la apolítica y en la religión. Si las instituciones son verdaderas, conforme con lo que Dios quiere, la naturaleza exige y la Historia enseña, se cumplen todas las condiciones exteriores necesarias, que implica el Bien Común para asegurar el desarrollo integral de la persona humana, en su vida material, intelectual y religiosa.
Pero si las instituciones que se implantan en una sociedad determinada contradicen la religión que está en el principio de todas sus fundaciones históricas y las antiguas costumbres, su influencia tiene que ser funesta para las almas y para la Nación. Es lo que ocurre con la sociedad argentina bajo la acción disolvente de la Constitución Nacional y de las instituciones liberales que soporta desde 1853 91 El doctor Gorostiaga, que redactó el texto de la Constitución promulgada en 1853, dijo que el proyecto de la Comisión estaba "vaciado en el molde la Constitución de los Estados Unidos. . . por ser el único modelo de verdadera federación que existe en el mundo".. "Nos han falsificado las instituciones. Han roto nuestra tradición moral y política que bien hidalgamente ha funcionado en manos de un Rosas o de un Hernandarias. Nos han impuesto desde afuera instituciones inadaptadas a nuestras costumbres, nuestra idiosincrasia y nuestras creencias, y que son hijas de otros climas poco ortodoxos" 92 Leonardo Gastellani, MARTITA OFELIA.. Por esto es que las instituciones liberales, comenzando por la Constitución Nacional en vigencia, deben ser barridas, antes de que a favor de sus falsas libertades se termine de descristianizar, desquiciar y miserabilizar al pueblo argentino para ser entregado inerme al comunismo satánico. Barrer las instituciones liberales y restaurar la sociedad en los principios que le dieron el ser. Se trata, pues, de volver a construir las instituciones sociales y políticas argentinas sobre la Iglesia de Cristo v con la experiencia de la historia verdadera del país: familia, municipio, escuela, universidad, propiedad, economía, profesión, provincia, nación y, finalmente, el Estado Nacional. Debe comprenderse que no hay ni puede haber otra política eficaz de ¡guerra contrarrevolucionaria; y que es responsabilidad principal de las Armas, con la colaboración de civiles patriotas y capaces, conducir esa política de guerra hasta que las violencias liquidadoras de la Patria— confusionismo ideológico, dolce vita, delincuencia administrativa, especulación financiera, lucha de clases, lujo insolente, villas miserias, subversión social— sean vencidas en la Paz de Cristo. Importa decisivamente advertir que dichas violencias extremas son las que provocan la Guerra Revolucionaria y socavan a todas las fuerzas de resistencia. La violencia que estimula o aprovecha el Comunismo es la pudrición de las mentes y las costumbres, conforme a la sentencia de Lenin: "La putrefacción es el laboratorio de la vida". Una de las expresiones más nítidas de la dialéctica marxista en las naciones todavía cristianas de Occidente es el contraste entre el horror a la guerra atómica y la tolerancia hacia las más repugnantes aberraciones de las costumbres públicas. Pero el destino de Sodoma y Gomorra está sellado aunque se preserve la paz exterior. Se tiembla ante la perspectiva de que los mortales mueran masivamente y de que los muros de la ciudad mortal se derrumben en un instante; pero ni siquiera se reacciona ante los estragos de la dolce vita en las almas. La Guerra Contrarrevolucionaria persigue la verdadera paz, la paz de Cristo. 0 sea la tranquilidad en el orden justo que preside la Ciudad de Dios. Es la política de las Armas y de las Letras que expone en su famoso discurso Don Quijote, el caballero cristiano. Restablecida y consolidada la paz cristiana en nuestra patria, habrá llegado el momento de encarar la organización definitiva del Poder y de la Sociedad en un Nuevo Estado Nacional, la Segunda República Argentina. No será en virtud de un Derecho nuevo sino del antiguo Derecho Católico Romano e Hispánico, reajustado a las circunstancias actuales del país. La ley constitutiva del Estado tiene que ser una ordenación de la Paz enderezada al Bien Común, "en armonía con la Religión, conforme con la ley natural, apropiada a las costumbres, conveniente al lugar y tiempo, instituida no para fomentar un interés privado sino para utilidad común de los ciudadanos" 93 San Isidoro de Sevilla.
No se ha de pretender que la Argentina sea el paraíso terrenal ni tampoco aspirar a una "felicidad de potrero verde"; pero sí se ha de procurar que sea una tierra habitable, decorosa y digna de hombres libres. Los artífices de la constitución que van a trabajar sobre un modelo divino, y atento a las lecciones de la experiencia en el planteo de la forma de gobierno, tendrán en cuenta, sin duda, la recomendación del más esclarecido de los teólogos: "la mejor constitución política es aquella en que uno es el depositario del Poder, y preside a todos según virtud; y bajo él hay algunos superiores también en virtud que participan en el gobierno; y, sin embargo, el Poder es de todos por cuanto todos pueden ser elegidos o tomar parte en la elección. "Tal es la política más excelente, en la que se integran la monarquía, puesto que es uno el que preside; la aristocracia, por cuanto algunos participan según virtud; y la democracia, que es el poder del pueblo, ya que los gobernantes pueden ser elegidos del pueblo y es el pueblo quien los elige" 94 Santo Tomás de Aquino, SUMA TEOLOGICA,. Este ordenamiento jurídico de la soberanía exige para su recta aplicación un pueblo verdadero, disciplinado, jerarquizado. No puede instituirse en una masa anarquizada y subvertida por la Democracia Liberal y la Guerra Revolucionaria. Las más antiguas tradiciones de la Patria verifican de un modo constante la Presidencia de uno solo —Rey, Caudillo, Presidente—, así como la Asamblea de Notables, los Cabildos integrados por vecinos de distinción. En cuanto a la participación democrática de todos en el Poder, la experiencia del Sufragio Universal no ha podido ser más desastrosa. Se comprende que así sea, puesto que se trata de una elección inorgánica, niveladora y anónima. El engaño, el soborno y la adulación son los métodos obligados para triunfar en las urnas. Las mayorías accidentales consagran la incompetencia y la irresponsabilidad en el gobierno aparentemente democrático; en verdad, una irremediable y sucia combinación de oligarquía y demagogia. Bien dice Pío IX que "el sufragio universal es una prostitución universal". Elección prudente y justa es aquella en que los iguales en oficio, función o responsabilidad social, eligen a uno de entre ellos para que los represente o presida. Como entre pares es la expresión de una noble y justa igualdad social: los padres de familia de un barrio o de una vecindad eligen a un alcalde; los alcaldes de barrio, a un concejal de distrito o sección; los concejales, a un intendente de la ciudad o de la comunidad rural; los intendentes, al gobernador de la provincia. Los patrones, técnicos y obreros de una empresa económica eligen a los delegados de sus respectivos sindicatos; estos delegados, a las autoridades sindicales; las autoridades sindicales a los miembros directivos de las grandes corporaciones verticales integradas por todos los cuadros en cada una de las ramas de la industria, del agro, del agua, del comercio, de los servicios. Sobre la base del sindicato, la organización y representación corporativas se deben extender a las otras actividades, sociales —educativas, culturales, deportivas, etcétera—, a fin de que la nación entera se integre, sin confundirse, en el Estado por medio de la más idónea y genuina representación democrática, en una Cámara de Diputados de las Corporaciones, elegidos periódicamente entre los dirigentes de cada una de ellas. Su función política será legislar junto con el Senado o Consejo Supremo de las Corporaciones, integrado por los titulares de las más altas jerarquías sociales, políticas y espirituales, incluso de la Justicia, las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica. El presidente de la República Corporativa, Representativa y Federal será elegido por los gobernadores de provincia, junto con el Senado y la Cámara de Diputados, en la forma y por el período que se estime más conveniente.
Será facultad del Presidente el poder de decisión, la ejecución de las leyes y la elección de sus ministros. Los límites del poder político serán los ¡del Estado que debe ser fuerte para imponer sus decisiones como supremo coordinador de las actividades de los cuerpos intermedios; protector de las autonomías respectivas; interventor subsidiario en caso de falla grave en su gobierno interno; árbitro imparcial en toda divergencia de intereses parciales y promotor solícito de toda forma de cooperación de los individuos a un bien común; respetuoso de las libertades y derechos legítimos. No es el individuo abstracto y disociado, reducido al uno vacío que se suma ene veces, el que debe estar en el punto de partida de la política, sino el individuo concreto en su vida real, en el seno de una familia, de un municipio, de una profesión, de la cultura, etcétera, donde el propio interés es siempre indivisible de un interés común. Por esto es que la solución del problema político radica en la organización de la nación respetando, dentro de lo posible, las asociaciones libres y espontáneas de los individuos en función de sus intereses y ocupaciones; o forzándolos con suavidad en tal sentido; sólo así será la nación socialmente organizada y en la plenitud de su ser. Todas las actividades de la Nación, económicas, educacionales, culturales, judiciales, militares, éticas y religiosas —respetadas en su modo de ser y en su autonomía, por intermedio de la organización corporativa— se proyectan en la política y participan en el gobierno de la República, supremo regulador del Bien Común Temporal. El Poder judicial deberá gozar de la independencia que exige la administración de una justicia severa y comprensiva, rigurosa y caritativa a la vez, tanto en la determinación del derecho de cada uno como en el castigo de los delitos. Las Fuerzas Armadas de la Nación encuadradas en la República Corporativa, férreamente disciplinadas en la subordinación y en el valor, estarán al servicio de lo esencial y permanente en la Nación: la unidad e integridad de su ser la soberanía política y el honor de su nombre. Un Concordato deberá garantizar la libertad de la Iglesia Católica y del Estado que la reconoce como la Religión Oficial en sus respectivos dominios; así como la subordinación del Estado confesional a la Iglesia en todo lo relativo al cuidado y a la salvación de las almas. Las religiones no católicas serán admitidas en el seno de las familias creyentes, siempre que no ofendan a la moral pública y no pretendan misionar en territorio argentino. Las auténticas libertades individuales y los derechos legítimos del ciudadano serán los que derivan de sus deberes hacia Dios y el prójimo. Por otra parte, las libertades y derechos de la familia, del municipio, de la provincia y de la Nación, serán plenamente reconocidos por el ordenamiento corporativo. Se logrará de este modo la más efectiva afirmación de las autonomías locales y del federalismo tradicional en la Patria, con la máxima descentralización del poder compatible con la unidad de un gobierno fuerte, estable y soberano. Los diversos poderes deben estar repartidos de tal modo que cada uno de los cuerpos sociales y cada uno de los habitantes participen de algún poder; y que éste sea suficiente para su libertad y para el cumplimiento de su obligación. He aquí un bosquejo de la gran obra arquitectónica que Dios y la Patria esperan del esfuerzo lúcido y abnegado de sus hijos. Se trata nada menos que de una nueva restauración de las leyes. Se comprende que para realizar esta empresa de regeneración política hace falta arrancar a la juventud argentina de la vulgaridad y de la vida fácil; despertarla a su vocación de grandeza y a su capacidad de heroísmo; reavivar en su corazón la llama abrasadora de una Fe intrépida y del más exaltado patriotismo. Es la obra de la escuela y del cuartel al servicio de Dios y de la Patria.

DOCTRINA NEGATIVA:TEMA VIII-REFORMA LAICISTA DE EDUCACION Y +


DUPLICADA
DOCTRINA NEGATIVA:
TEMA VIII

La Reforma Laicista de la Educación en todos sus grados.

El planteo de una Escuela sin Religión y sin Tradición.

Descristianización y desarraigo progresivos.

La Reforma Educacional del 80 en nuestro país y la Reforma Universitaria del 18.

Laicismo y Marxismo en la formación de las generaciones argentinas y, en particular, en su clase dirigente actual. Consecuencias para la lucha contra el Comunismo.
El 8 de julio de '1884 se sanciona la ley 1420 de Educación Común. El significado y trascendencia de su aplicación durante generaciones quedó manifiesto al final del memorable discurso pronunciado por el doctor Pedro Goyena, durante el debate en la Cámara de Diputados de la Nación: "Señores: mañana regresaréis a las provincias que os enviaran a esta Cámara. Allí donde la Fe se conserva, os preguntarán cuál es el principal trabajo legislativo del año. Hemos descristianizado la escuela, será la respuesta si prevalece el proyecto de los señores diputados. Imaginad el efecto de esa noticia en el seno de las familias; y no olvidéis que en estos asuntos debemos legislar inspirándonos en las tradiciones del pueblo y sintiendo las palpitaciones de su corazón". Y el proyecto se hizo ley; que en la práctica se tradujo no sólo en la eliminación de la enseñanza religiosa sino en la descristianización total de la educación primaria y secundaria; esto es, en la implantación sistemática de un laicismo integral en las escuelas públicas; y también en las privadas por la obligada subordinación al molde oficial, sobre todo, en la enseñanza de la Lengua Castellana, de la Historia Patria y Universal, de la Moral e Instrucción Cívica, de la Filosofía y Pedagogía. Desde 1871, con la creación de la Escuela Normal de Paraná, modelo de las subsiguientes que se extendieron por todo el país, Sarmiento había iniciado la formación de maestros y profesores argentinos en la mentalidad laicista y en la ruptura con la Tradición Católica e Hispánica de la Patria. Se contrataron profesores y maestras norte americanas, protestantes y masones, para preparar los primeros planteles de educadores argentinos. El presidente Sarmiento y, en general, los conductores y organizadores de la Nación, creían servir de este modo a la causa de la Civilización y del Progreso, comprometida gravemente por nuestro pasado español, oscurantista, retrógrado y bárbaro. En los Capítulos 13 y 14 de la edición definitiva de BASES de Alberdi, se fija claramente la política educacional en armonía con la Constitución Nacional que nos rige desde 1853: "La instrucción, para ser fecunda, ha de contraerse a ciencias y artes de aplicación a cosas prácticas, a lenguas vivas, a conocimientos de utilidad material e inmediata. "El idioma inglés como idioma de la libertad, de la industria y del orden, debe ser aún más obligatorio que el latín; no debiera darse diploma ni título universitario al joven que no lo hable... "La industria es el gran medio de moralización. . . La Inglaterra y los Estados Unidos han llegado a la moralidad religiosa por la industria; y la España no ha podido llegar a la industria y a la libertad por la simple devoción... ''Con la revolución americana acabó la acción de la Europa española en este continente; pero tomó su lugar la acción de la Europa anglosajona y francesa. Los americanos de hoy somos europeos que hemos cambiado de maestros; a la iniciativa española ha sucedido la inglesa y la francesa. .. a la necesidad de gloria ha sucedido la necesidad de provecho y comodidad, y el heroísmo guerrero no es ya el órgano competente de las necesidades prosaicas del comercio y de la industria, que constituyen la vida actual de estos países". Hemos prolongado la cita para que se aprecie debidamente que la misma idea orientadora ha presidido la constitución del Estado, el Derecho, la Economía y la Educación nacionales. A la Constitución sin Religión ni Metafísica debe corresponder un Derecho, una Economía y una Educación sin Religión ni Metafísica: el Laicismo Integral. En el Capítulo 30, insiste Alberdi que la misión de la Constitución "es esencialmente económica" y que tiene un carácter circunstancial. En armonía con este espíritu liberal, económico y burgués que preside la Constitución del 53, Sarmiento y sus hermanos masones tenían que plantear una educación nacional con sentido positivista y utilitario. Una escuela en todos sus grados, sin Religión ni Metafísica, que espera de los principios de la vida civilizada y progresista: la Democracia Liberal y la Técnica Científica. José Manuel Estrada y sus hermanos católicos del 80 denunciaron el sesgo naturalista y utilitario de la nueva educación ya oficializada: "Es incomparable insania negar el orden sobrenatural, la Providencia, la inmortalidad del alma, las recompensas y los castigos futuros... Es atentado derogar el derecho divino quitando a la Iglesia, y derogar el derecho natural quitando a la familia, sus respectivas funciones en la educación de la infancia, aniquilando el organismo de la Sociedad cristiana y subyugándola bajo la presión del Estado de molde cesáreo en que el poder es todo y nada el hombre" 84 EL LIBERALISMO Y EL PUEBLO, 7 de julio de 1889.. Para comprender en todo su alcance esta acusación de la prepotencia totalitaria del Estado jacobino—demo liberal—, hay que tener presente la población argentina hacia 1890, católica en su casi totalidad, incluido el aporte inmigratorio en su mayoría italiano y español. Una insignificante minoría ilustrada y uniformada en las Logias Masónicas, cuya sustancia doctrinaria es el Laicismo Integral, impuso oficialmente un Derecho sin Cristo, una Economía sin Cristo y una Escuela sin Cristo a un pueblo cristiano. Ésta es la verdadera historia patria en los últimos cien años. El laicismo escolar es la proyección pedagógica de la concepción naturalista y utilitaria de la vida. El prototipo humano es el buen hombre Ricardo, versión idealizada de su autor, D. Benjamín Franklin, gran masón, inventor del pararrayos y de la conocida sentencia burguesa: "el tiempo es dinero". Sarmiento no vacilaba en sostener que Franklin avanza en moral sobre Jesucristo que ignora la parte económica de la vida. Y la verdad es que la contemplación y la donación generosa de sí mismo no logran que el dinero críe más dinero. Pero es fácil hacer fortuna con trabajo y ahorro, con celo y puntualidad, con castidad por
economía y con honestidad por el negocio de la consideración pública. Por esto es que el máximo promotor del laicismo escolar en nuestra Patria insiste en proponer ese modelo a la infancia y juventud argentinas: "VIDA DE FKANKLIN. Encomendé a un amigo la traducción, a fin de popularizar el conocimiento de este hombre extraordinario, porque sé cuánto bien puede obrar en el pensamiento de los niños, el ejemplo de sus virtudes y de sus trabajos" 85 RECUERDOS DE PROVINCIA. . Integrar estas virtudes menores del trabajo y la economía en las grandes virtudes intelectuales y morales de orden natural y sobrenatural era una necesidad y una urgencia del Bien Común. No se discute siquiera el valor de la comodidad, de la seguridad, de la previsión y de la prosperidad material tanto para el individuo como para la sociedad. No se discute la importancia de la técnica científica, ni de la industria, ni de la habilidad para el desarrollo, el bienestar y la defensa de la Nación. Pero se trata de medios y de bienes instrumentales, cuya consideración nos conduce necesariamente a preguntarnos por el Fin y el Bien superior que deben servir. El saber de instrucción y sus verdades para usar están subordinados al saber formativo y al saber de salvación. La habilidad debe ordenarse a la sabiduría y el trabajo a la contemplación. La economía ha de ser función de da Justicia y de la Caridad. El hombre no es un fin en sí, sino que existe para servir a Dios y al bien del prójimo, la Patria, la familia, sus amigos. Disminuyen las verdades y los fines cuando la educación nacional en todos sus grados —como en nuestro caso desde la Ley 1420 y desde la Ley Avellaneda— prescinde de la Religión v de la Metafísica para limitarse a las ciencias y artes útiles, junto con las virtudes pequeñoburguesas de la economía. Lo más grave y funesto para la Patria es que el proceso de descristianización del pueblo argentino obrado por el laicismo escolar se consuma ahora con la subversión marxista de la inteligencia y el resentimiento social que se promueve oficialmente desde las Universidades Nacionales. La Ley Avellaneda sancionada el año 1885 estructura a la Universidad como un conjunto administrativo de facultades puramente profesionales. Pero en 1918, al año siguiente de la Revolución Rusa, se impone en Córdoba, para toda la América Latina la Reforma Universitaria; esto es, el soviet en la Universidad. A partir de ese momento y en forma progresiva, con algunas interrupciones y retrocesos, pero firmemente, la Universidad Nacional se va configurando como el Estado Mayor del Comunismo, en la Guerra Revolucionaria desencadenada en América Latina... Quiere decir que, en una primera etapa, el laicismo produjo la descristianización de la Universidad hasta, reducirla al profesionalismo utilitario. En una segunda etapa, la Reforma Universitaria del 18 la ha convertido en el vivero del Comunismo. Del servicio de la burguesía liberal triunfante en el fin del siglo y hasta la Primera Guerra Mundial, ha pasado a servir al proletariado organizado como clase por el marxismo para la conquista de la democracia. Nada mejor que citar los documentos oficiales de la Reforma Universitaria, o la interpretación de sus protagonistas y sucesores, para comprender el verdadero significado de este primer triunfo decisivo del Comunismo en la Patria: "...Estamos pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana. .. La Federación Universitaria de Córdoba. . . reclama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio, radica principalmente en los estudiantes. "'La juventud... no se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros. . . "Levantar bien alta la llama que está quemando el viejo reducto de la opresión clerical. En la Universidad Nacional de Córdoba y en esta Ciudad no se han presenciado desórdenes; se ha contemplado y se contempla el nacimiento de una verdadera revolución que ha de agrupar bien pronto bajo su bandera a todos los hombres libres del Continente" SG. Uno de los protagonistas cordobeses de la Reforma, doctor Deodoro Roca, declaraba en el año 1920: "Los jóvenes tomaron las Universidades proclamando el derecho a darse sus propios dirigentes y maestros" Y el dirigente estudiantil cubano, Julio A. Mella, anunciaba proféticamente hacia 1925: "En el mañana, cuando América no sea lo que hoy es; cuando la generación que pasa hoy por las universidades sea la generación directiva, las revoluciones universitarias se considerarán como uno de los puntos iniciales de la unidad del Continente, y de la gran transformación que tendrá efecto". El doctor Julio V. González, que fuera uno de los gestores reformistas en su libro sobre la Universidad, interpreta el movimiento iniciado en 1918, en estos términos inequívocos: "En nombre de la Reforma Universitaria, los estudiantes incitaban al pueblo a tomar la Bastilla, a barrer con las oligarquías, a descubrir las mentiras sociales, a concluir con los privilegios, a extirpar los dogmas religiosos, a realizar ideales americanos de renovación social. . . a convertir la Universidad en la Casa del Pueblo". ". . .La Revolución Rusa surgía como un lucero anunciando la aurora de un mundo mejor" La Reforma Universitaria inspiró la creación en el Perú, bajo la dirección de Haya de la Torre, del movimiento marxista APRA (Alianza Popular Revolucionaria Argentina), con su programa de cinco puntos, entre los cuales se cuentan: b. Por la unidad política de Indo América. c. Por la socialización de la tierra y de la industria. En el décimo aniversario de la Reforma, el dirigente de la FÍJBA, Alberto Ciria, subraya los tres caracteres esenciales de la acción reformista:
86 MANIFIESTO DE LA JUVENTUD ARGENTINA DE COUDOBA. del 1 de junio de 1918.
1. Anticlericalismo. 2. Antimilitarismo. 3. Antiimperialismo. Y en vísperas de la entrada triunfal de Castro en La Habana, recuerda que "Cuba es heredera de una trayectoria viril en el Movimiento Estudiantil Latinoamericano". El gobierno tripartito de las Universidades Nacionales —representación igual en los Consejos Directivos de estudiantes, egresados y profesores—, hoy en plena vigencia, significa la consagración del soviet universitario. "La Reforma Universitaria del 18 es la negación y la destrucción de la Universidad Argentina, por cuanto hace de la Universidad un remedo y una caricatura de la Ciudad Jacobina. "La Reforma Universitaria del 18 es una adulación de la juventud. Las Universidades, en cambio, son una exigencia y un rigor para la juventud. "A los que no saben y deben someterse a la disciplina de aprender se los reviste con una máscara de fingida autoridad para dirigir y mandar. Los maestros son, cada vez más, hechuras de los aprendices y todo su empeño consiste en halagar a los jóvenes. "La libertad de pensamiento deja de ser la autoridad de la Verdad para convertirse en la libertad ilimitada de opinión, cuyo verdadero fundamento es el pretendido derecho de la ignorancia d cualquier problema y a discutirlo todo" 8r. Estas son las fundadas razones por las cuales se demuestra que la Universidad Nacional en nuestra Patria y en toda América Latina es el Estado Mayor del Comunismo. Después de 45 años de Reforma Universitaria, se puede afirmar, sin lugar a dudas, que la clase dirigente intelectual y los equipos gobernantes en todas las Repúblicas centro y sudamericanas son marxistas o pro marxistas.
Se comprende que la Guerra Contrarrevolucionaria de 87 Jordán B. Genta, REHABILITACIÓN DE LA INTELIGENCIA.

DOCTRINA POSITIVA:TEMA VIII- EDUCACION CRISTIANA Y NACIONAL Y +


DOCTRINA POSITIVA:
TEMA VIII
La Educación Cristiana y Nacional.
La Escuela y la Universidad al servicio de la Verdad y de la Patria.


La educación publica argentina en todos sus grados —primario, secundario y superior— debe ser Cristo céntrica, patriótica, tradicionalista y jerárquica: 1. Porque es la educación verdadera, completa y perfecta del ciudadano: "forma al hombre como debe ser y como debe comportarse en esta vida temporal para conseguir el fin último, la vida eterna" 70. 2. Porque es la mejor que responde a la Argentina real y a la íntegra tradición católica e hispánica de la Patria: "Católico es el origen, la raíz y la esencia del ser argentino" 71. 3. Porque el factor principal de la Escuela que educa para conocer, amar y servir a Dios y a la Patria es el maestro, el profesor, el director. El educador es el alma de la escuela y la Jerarquía natural en su orden: "El elemento más importante de la escuela católica es el maestro" 72. 4. Porque es preciso "desarrollar en el alma de los niños y de los jóvenes el espíritu jerárquico, que no niega a cada edad su propio desenvolvimiento para disipar así, en lo posible, esa atmósfera de independencia y de excesiva libertad que en nuestros días respira la juventud y que la llevaría a rechazar toda autoridad.73 70 Pío XI, DIVINI ILLIUS MAGISTRI. 71 Episcopado Nacional, PASTORAL SOBRE LA MASONERÍA. 72 Pío XII, CARTA DEL 5 DE ACOSTO DE 1957.. 5. Porque es la educación que reclama perentoriamente la Guerra Contrarrevolucionaria, el enfrentamiento eficaz del Comunismo y de sus aliados ideológicos, el laicismo masónico y la subversión marxista de la Universidad Nacional: ''el mal que se ha de combatir, considerado en su primera fuente es de naturaleza espiritual; y de esta fuente es de donde brotan por necesidad todas las monstruosidades del Comunismo. Combatirlo con medios puramente económicos y políticos es dejarse arrastrar por un error peligroso" li. Se trata, pues, de implantar una educación cristiana, nacional, jerarquizada, conforme con la exigencia de un patriotismo exagerado por el peligro mortal e inminente que significa la descomposición interna y el avance arrollador del Comunismo en la Patria. No es un nacionalismo egoísta, avaro, exclusivo, excluyente; el Vual no sería nada más que un principio liberal, dialéctico y disgregado. Es, por el contrario, la posición docente de un nacionalismo generoso, abierto, comprensivo y caritativo, puesto que se ordena a la universidad católica, a la trascendencia Cristo céntrica. Nacionalismo falso, vicioso, aberrante, es el de la parte usurpando el lugar del todo; es lo particular y relativo propuesto como si fuera lo universal y absoluto: el nacionalismo de la raza, de la clase, del partido, del club, de la secta o del Estado, al que Hegel deifica en su FILOSOFÍA «EL DERECHO y pretende que es "el ingreso de Dios en el mundo". La doctrina pontificia nos enseña que "la misión de educar toca, ante todo y sobre todo, a la Iglesia y a la Familia, por derecho divino y natural. .. y a la Sociedad Civil le corresponde, conforme a su fin propio, el Bien Común Temporal" 75 73 Pío XII, RADIOMEIVSAJE DEL 6 DE OCTUBRE DE 1948. 74 Pío XII. DI YIN; REDEMPTORIS. 75 Pío XI, DIVINUS ILLIÜS MAGISTER.. El Estado o Sociedad Civil tiene una doble función con «respecto a la educación: proteger y promover, sin absorber jamás ni a la familia ni al individuo; y sustituir a la familia en caso de ausencia, incapacidad manifiesta o probada indignidad de los padres. Es público y notorio en la Argentina de hoy el estado de disolución en que se encuentra la institución de la familia, tanto en el hecho como en el derecho. Hay todavía familias bien constituidas, verdaderos hogares como exige la crianza y la educación de los hijos; pero la nota característica e=, cada vez más, el desquicio y el desorden. Su consecuencia inevitable se acusa en la corrupción extrema de las costumbres públicas y en el relajamiento moral de la juventud —impudicia y libertad sexual, vagancia y vicios nefandos, promiscuidad y delincuencia. en aumento constante—, todo lo cual ablanda, pervierte y descompone a las fuerzas de la resistencia de la Nación y la prepara para la servidumbre más abyecta. El Estado restaurador debe suplir esa ausencia de la familia en el cumplimiento de la misión educativa: "remediarla con los medios idóneos, siempre en conformidad con los derechos naturales de la prole y los derechos sobrenaturales de la Iglesia" 76 Pío XI, DIVINI ILLIUS MAGISTRI. Esa intervención subsidiaria del Estado es tanto más necesaria y perentoria cuanto más se deja sentir la falta de una clase dirigente, moral e intelectualmente idónea para servir al bien de la Patria. Un siglo de liberalismo jurídico, de economía semicolonial, de absurda distribución demográfica, bajo la acción envilecedora del laicismo escolar, del enciclopedismo naturalista y del profesionalismo utilitario, completados por 45 años de Reforma Universitaria Marxista, nos ha convertido en una Babel de creencias, ideologías y costumbres. Desarraigado el criollo de la tierra y sus antiguas tradiciones, cosmos politizado el hijo de inmigrante, descristianizados uno y otro por el laicismo escolar y marxismo universitario, liemos dejado de ser un verdadero pueblo, organizado, disciplinado, jerarquizado. Lamentablemente hemos venido declinando hasta el nivel de la masa informe, anárquica y confusa, sin unidad espiritual ni ética. La falsificación masónica de la Historia Patria nos ha privado del sentido del ser, de una verdadera conciencia nacional que se afirma en continuidad solidaria con nuestros egregios orígenes católicos e hispánicos. Se comprende que el derecho, la educación y la economía de la nueva Argentina soberana, debieron plantearse y resolverse en identidad esencial con el espíritu de las viejas fundaciones españolas; lo cual no hubiera significado en absoluto excluir o rechazar ninguna de las prodigiosas conquistas del progreso científico y técnico. La voluntad de grandeza futura exige fidelidad a la pasada grandeza. Los hombres de la Organización Nacional con su mentalidad disminuida y subvertida por el liberalismo no entendieron esa grandeza y la despreciaron como una interminable noche de barbarie. Y s& empeñaron febrilmente en la separación' del picado histórico, de la tierra y de sus muertos; edificaron la nueva República sobre la supuesta legitimidad del hombre egoísta, divorciado de Dios y de sus prójimos, que comienza y termina en su interés individual. Así es como a la sombra de ese nuevo derecho del hombre egoísta, se consumaron las sucesivas violencias contra la Nación real y las exigencias del Bien Común, lo mismo en orden a la educación que en la economía y en la administración de la justicia. Alberdi postula una Constitución que tenga "el poder de las Hadas que construían palacios en una noche'' 77 Juan B. Alberdi, BASES, Capítulo XVIII... En lugar de edificar sobre las instituciones de la Tradición, se construyó en una noche, y en vista de un futuro imaginario, una República sin cimientos firmes, apoyada en vacías abstracciones. Este 'desencuentro entre el Estado de Derecho y la realidad nacional nos explica las ruinas acumuladas en un siglo de gobiernos oligárquicos o demagógicos. Son las instituciones liberales, anárquicas, subversivas, más todavía que los hombres, las que han impedido el desarrollo de uno de los países más extensos y pródigos en riquezas naturales, con una población europea en su mayor parte, que actualmente sobrepasa los veinte millones. Las instituciones han hecho posible la descristianización progresiva de las generaciones argentinas: Estado sin Cristo, la familia sin Cristo, la escuela sin Cristo, la Universidad sin Cristo, la economía y la banca sin Cristo, el capital y el trabajo sin Cristo. Una mentalidad dirigente sin sabiduría, ciega para las verdades esenciales y reducida al plano empírico de la habilidad; el auge y la impunidad de la especulación, la usura y la explotación plutocráticas; la lucha marxista de clases antagónicas, exasperada por un feroz resentimiento social en el proletariado. Tales son las características del deplorable cuadro de la Argentina actual. Hemos dejado de ser un verdadero pueblo. Y "masas sin Dios, a la larga, lio se dejan contener sino por el terror" 78 Pío XII.. Asumir la realidad tal cual es, saber que la Patria está gravemente enferma, es la primera exigencia de un ajustado planteo del problema educacional. La tarea más urgente debe ser la renovación del espíritu que informa la educación nacional y de la mentalidad de los educadores —maestros y profesores—, junto con la restauración del principio de autoridad en todos los grados de la enseñanza oficial. 1. La renovación espiritual se iniciará con la implantación de la enseñanza optativa de la Religión Católica, Apostólica y Romana, en todos los institutos oficiales de educación primaria, secundaria y superior. Y con la enseñanza obligatoria de la Moral Cristiana que debe llegar a informar las costumbres y usos de la vida civil.
Para que esa imprescindible e impostergable renovación espiritual del pueblo argentino pueda lograrse, la enseñanza y la práctica de la Religión deben integrarse con: 2. La renovación de la mentalidad de maestros y profesores en ejercicio se iniciará con la creación inmediata de la Escuela Superior del Magisterio y de la Escuela Superior del Profesorado Secundario, sobre el modelo de la que funcionó en Buenos Aires el año 1944 bajo la dependencia del Consejo Nacional de Educación. Deberán asistir y aprobar sus cursos de dos años el personal directivo —para permanecer en sus puestos— y el personal docente —para ocupar cargos directivos—. El plan de estudios en ambas escuelas tenderá a la renovación de la mente de los educadores, por medio del saber teológico y metafísico, del saber de salvación y del formativo. Se trata de la integración de las disciplinas humanistas —filosóficas, pedagógicas, históricas, el estudio de la lengua castellana— en el Cristo centrismo. La razón es que "no basta impartir la instrucción religiosa para que una escuela resulte conforme a los derechos de la Iglesia y de la familia cristiana. .. Para ello es necesario que toda la enseñanza y toda la organización de la escuela: maestros, programas, libros, en cada disciplina, estén imbuidos de espíritu cristiano bajo la vigilancia materna de la Iglesia, de suerte que la Religión sea verdaderamente fundamento y corona de toda instrucción, en todos los grados, no sólo en el elemental, sino también en el medio y superior" 79 Pío XI, DIVINI ILLIUS MAGISTRE.. Es imprescindible que la mente católica informe y oriente la enseñanza de todas las ciencias, virtudes y habilidades, incluso la educación estética y física de los niños y jóvenes argentinos. Sin mente católica en el docente, no hay educación católica, por más que se intensifique la instrucción y la práctica de la Religión.
3. El restablecimiento inmediato del principio de autoridad y de la jerarquía docente, con la supresión radical de toda injerencia estudiantil en el gobierno de las Universidades y Colegios Oficiales. Se comprende fácilmente lo que hay de subversivo en la aberración del "muchachismo", así como en toda forma de demagogia en la vida escolar. Esto no significa que el educando sea una parte pasiva e inerte; pero se encuentra dinámicamente subordinado al educador, como la potencia al acto. Esta subordinación va disminuyendo a medida que crece en el saber y el dominio de sí mismo.
Reiteramos que la tarea más urgente consiste en lograr esa renovación espiritual, mental y jerárquica del educador en ejercicio. Después se ha de plantear la reforma de los Planes de Estudio en todos los grados y ramas de la enseñanza; sin apremio, metódica y progresivamente, siempre en vista de una educación cristocéntrica, patriótica, tradicionalista y jerárquica. Los lineamientos esenciales de la educación integral del hombre argentino son: 1. La disciplina del cuerpo es para el alma, y la del alma para conocer, amar y servir a Dios y a la Patria. "No olvidéis que el cuerpo de que os servís, y en cuya agilidad y armonía, se refleja un rasgo de la belleza y omnipotencia del Creador, no es más que un instrumento que tenéis que hacer dócil y abierto al fuerte influjo del alma. . . Esa continua preparación, aun cuando tienda primordialmente a afirmaciones del prestigio físico y técnico debe tener, sin embargo, influencia fecunda y duradera sobre el alma que de este modo se enriquece con costumbres preciosas" 80 Pío XII, ALOCUCION AL VI CONCRESO NACIONAL DEL DEPORTE ITALIANO EL 26 DE ABRIL DE 1959. Por otra parte, la disciplina de la gimnasia y del deporte, practicados sin coeducación, colabora eficazmente en la fatiga y distracción del demonio en la edad más difícil de la juventud. La educación del alma inteligente y capaz de querer se realiza por medio del saber y del dominio de sí mismo. El saber se diversifica en tres grados docentes, conforme a su finalidad respectiva y se ordena jerárquicamente en vista del fin último del hombre: a. El saber de instrucción: sin valor propiamente educativo en sí y por sí mismo. Comprende los conocimientos empíricos, manuales, técnico científicos, es decir, las verdades para usar que nada dicen de la esencia ni del fin. Aquí el criterio de verdad es el éxito, la eficacia práctica, el rendimiento útil para la satisfacción de las necesidades materiales de la vida humana. Es el saber propio de las ciencias empíricas, exactas y experimentales, así como de las artes útiles, manuales o técnicas. No se discute la necesidad de este saber para el hombre que es una inteligencia carnal, el animal racional; pero no es un saber que se busca por él mismo y para goce de la contemplación. Se lo busca para usarlo para la práctica y la industria humanas. No es sabiduría, sino pura habilidad. Nos confiere el dominio del mundo exterior; pero no el del hombre interior, el dominio de sí mismo. Por esto es que el hombre puede ser dueño de la energía nuclear y de los espacios siderales; y al mismo tiempo esclavo de sus pasiones y arrastrar una existencia servil. El saber de instrucción es factor decisivo del Progreso Material; pero no sirve de suyo en absoluto para la Regeneración Moral del hombre. Se cultiva con la misma eficiencia en la Ciudad Cristiana y en la Ciudad Comunista, bajo el signo de la Cruz y bajo el signo de la hoz y el martillo. Es una expresión de barbarie no reconocer valor científico y docente nada más que al saber de instrucción. La escuela activa, de aprender haciendo, de habilidad pura y exclusiva, no educa en la Verdad que nos hace libres, sino en las verdades serviles que nos degradan hasta la servidumbre irremediable. La política que no es más que habilidad trata al hombre como si fuera una cosa, un utensilio, un valor de uso. El saber de instrucción es necesario, imprescindible, y debe comunicarse en la escuela elemental en una escala suficiente para llenar las exigencias mínimas de un mundo altamente tecnificado. Se requiere también la preparación media y superior de los artesanos, técnicos, profesionales e investigadores que el país necesita para su desarrollo material. Pero debe comprenderse que este saber en ninguno de sus grados escolares es educativo; no educa porque no hace mejor ni peor al hombre, no lo perfecciona en la sabiduría ni en la justicia. b. El saber de formación: propiamente educativo, comprende la metafísica, la lógica, la retórica, la estética y la ética (psicología, política, historia patria e historia universal) ; son las verdades esenciales que descubren la razón de ser v el fin de lo que existe. Es un saber para entender, ver dentro, contemplar lo que cada cosa es y su lugar en la jerarquía del Universo. Nos da el sentido de la medida, el sentido de la proporción que nos permite tratar con adecuación y justicia a los otros seres. Son verdades para servir, no para usar; nos enseñan la definición que distingue y jerarquiza, así como el respeto debido a los demás. El saber de formación perfecciona nuestro ser en la Verdad que nos hace libres y señores de nosotros mismos. Es la humana sabiduría que funda la virtud prudencial y el sentido de lo justo. Las disciplinas formativas por excelencia, fuera de la Religión y la Moral, son el Lenguaje y la Historia, tanto en los Planes de Estudio de la primaria como de la secundaria. La Filosofía, la Lógica, la Psicología y las Ciencias Pedagógicas se estudian en los últimos años del Bachillerato y del Magisterio. El Lenguaje y la Historia, en cambio, son disciplinas permanentes y sobre ellas debe vertebrarse la educación intelectual y la formación del carácter de los niños y adolescentes. Error funesto de los pedagogos modernos ha sido erigir a las Matemáticas, según el criterio cartesiano, en la Ciencia rectora de la educación. Y se ha incurrido en semejante desquicio, a pesar de que se sabe desde Aristóteles que "las Matemáticas no comunican con el Bien". La Ciencia de la Cantidad no tiene más valor formativo de la inteligencia que ser el escalón intermedio entre el primer y tercer grados de la abstracción, entre el plano empírico y el plano metafísico. Su aplicación práctica se extiende al mundo corpóreo, sensible, espacial, es decir, a todo lo que se puede medir con la unidad vacía e indiferente del número. El mundo del hombre interior, el alma inmaterial e inmortal con sus estados, hábitos y actos, con su amor a la sabiduría y sus virtudes éticas, con las instituciones sociales, culturales v religiosas, que despliega en el escenario de la Historia Nacional y Universal; en una palabra, nada que sea del espíritu puede ser medido con la unidad abstracta del número. La unidad de medida para el alma y sus bienes propios es Dios, suma perfección de ser, de verdad y de bondad. La mayor o menor distancia de Dios, su proximidad en la semejanza o su alejamiento en la desemejanza miden la belleza o la fealdad del alma y de la Ciudad. Por esto es que la educación integral y plena rige por sobre el saber formativo. Se debe incluir la Geografía en la educación formativa del hombre, en cuanto estudia el espacio donde acontece su destino personal e histórico, y sobre el que se imprime el sello de su espiritualidad.
c. El saber de salvación: que eleva al hombre sobre sí mismo y lo hace partícipe, por la gracia de Nuestro Señor Jesucristo, de la vida de Dios en la Fe, Esperanza y Caridad sobrenaturales. Enseña Pío XI que "es erróneo todo método de educación que se funde en todo o en parte sobre la negación u olvido del Pecado Original y de la Gracia, y, por ende, sobre las solas fuerzas de la naturaleza humana" 81. Quiere decir que toda verdadera pedagogía tiene su punto de partida en el reconocimiento de que el hombre es una naturaleza herida por el Pecado Original y redimida en la Cruz por el mismo Verbo de Dios, que vino en la carne y permanece junto a nosotros en la Iglesia de Cristo. Fuera de la Gracia, sin la unión con Dios en Cristo, verdadero Dios y hombre verdadero, no hay formación completa, ni educación integral. El Cristo centrismo es una exigencia de la naturaleza caída y del fin último que es la salvación eterna. La formación del hombre no es sólo el paso gradual de la potencia al acto, sino la agonía de su divina Redención: la humana sabiduría necesita integrarse en la Fe Sobrenatural para entender las cosas de Dios v las cosas del hombre en orden a Dios; el anhelo de inmortalidad necesita, de la Esperanza sobrenatural y la plenitud de la justicia necesita de la Caridad sobrenatural.
Los tres grados de saber docente se ordenan jerárquicamente en el cuerpo de doctrina, cuya cabeza es Cristo,, la Verdad de la que participan todas las cosas; por quien todas las cosas han sido hechas y en quien todas permanecen. Insistimos en el Cristo centrismo como principio pedagógico supremo, porque el hombre no puede superar con recursos simplemente humanos, las contradicciones de la existencia. Es el autor exclusivo de su caída, pero no puede levantarse por sí solo: Cristo es la única ayuda eficaz, la única escala posible, el único camino de retorno al Principio. "Tan sólo en Cristo se puede educar el cuerpo para el alma y el alma para Dios y el prójimo. "Cristo es el único y verdadero Maestro. Su magisterio radica en que es Principio y nos habla porque es el Verbo. "¿Qué es entonces el magisterio humano? "Imitación de Cristo, pedagogía del Verbo. "La actividad escolar, incluso en la preparación para los fines temporales, tiene que promover un verdadero ascetismo: máxima exigencia y disciplina continuada hasta lograr el dominio de sí mismo en la fidelidad a DIOS, a la Patria y a la familia, junto con una probada idoneidad profesional. La Universidad Nacional que forma la futura clase dirigente debe estructurarse y gobernarse de acuerdo a su misión. "El fin de la Universidad es la contemplación de la Verdad inmutable y el cuidado del alma de la Nación. "La Universidad es una institución definitivamente medieval; nació en la vieja Ciudad europea colmada por el espíritu y la sangre de generaciones que fueron disciplinadas en la Fe ilustradísima. Pero la Universidad que se levanta y se apoya en un suelo histórico no está ceñida por el horizonte de la Ciudad mortal. En cuanto es esencialmente una disciplina de la inteligencia, sólo está sometida a las exigencias de la Verdad que trasciende todas las relatividades humanas y todos los límites temporales. 'La Universidad es la institución corporativa de los maestros y de los estudiantes que se diversifica y jerarquiza según los grados del saber y de la verdad; es también el ordenamiento jurídico autónomo que protege el reposo de la contemplación y de la investigación puras, frente a las agitaciones ele los hombres ocupados en la administración y en la economía de la Ciudad. 82 Jordán B. Genta, DERIVACIONES PEDAGÓGICAS DEL PECADO ORIGINAL.
"El gobierno de la Universidad es naturalmente la autoridad de los que saben y enseñan sobre los que no saben y deben aprender para alcanzar, a su vez, la autoridad de la sabiduría y de las ciencias. Cualquiera otra especie de gobierno corrompe y destruye la Universidad. "Si la Universidad es el lugar natural de la vida de la inteligencia separada, su régimen de gobierno no puede ser la copia ni el remedo de los regímenes múltiples y variables de las Ciudades. "La ley de la Universidad es invariable como toda ley natural; es inmóvil como la Verdad que constituye la razón de ser y el fin de su existencia. El estatuto de la Universidad no puede incluir un artículo 30 que diga: Esta constitución puede modificarse en todo o en cada una de sus partes. "La Universidad existe en el Estado pero no es una institución del Estado; debe ser reconocida, respetada y protegida por el Estado en su régimen natural y en su autonomía" 83 Jordán B. Genta, REHABILITACIÓN DE LA INTELIGENCIA. . La educación política y militar del ciudadano, naturalmente a cargo del Estado, debe conformarse al sentido de servicio del bien de la Patria en Cristo. El Bien Común Temporal está en la misma línea del Bien Común Eterno. La educación en todos sus grados y diversificaciones a de cooperar, con ayuda de Dios, a la reconstrucción de la Patria y del mundo en Jesucristo.