La tarjeta del
ministro
La
investigación del juez Bagnasco confirmó también que Beliz era titular dela
tarjeta de crédito Carta Credencial Nº 5070-3102-1413-6491 emitida por el BCP.
Los saldos de los resúmenes promedian 1.500 pesos mensuales, y eran cancelados
de manera peculiar; los pagos que se hacían a la fecha de vencimiento eran con
frecuencia superiores a la cifra adeudada: la contradicción de Beliz abona la sospecha de que el dinero no salía
de su bolsillo sino del propio banco.
Aunque
no pudieron comprobar otros hechos promiscuos que se investigaron, las
evidencias que encontraron respecto del alquiler del departamento y la tarjeta
de crédito convencieron a la gente del juez Bagnasco de que hubo un vínculo
económico entre Beliz y los Trussso. Pese a eso, la causa
fue
archivada. “Quedó claro que los Trusso le daban dinero, pero no pudimos
demostrar que hubiera una contraprestación por parte de Beliz”, explicó una
fuente del juzgado.
La
causa se había iniciado por una denuncia del menemista Octavio Frigerio, quien
acusó a Beliz de tráfico de influencias, incumplimiento de los deberes de
funcionario público y connivencia fraudulenta.
Los hombres del banquero
Sin
embargo, abundan elementos que contradicen la resolución judicial. Para empezar
con sólo revisar el listado de personas que rodearon a Beliz en su paso por la
Casa Rosada, se encuentra lo siguiente:
El
jefe de asesores que tuvo Beliz cuando fue secretario de la Función Pública fue
Renato Dalle Nogare, la misma persona que fue capturada en Barcelona luego de
dos años y medio prófugo de la Justicia argentina. Dalle Nogare es uno de los
procesados por la estafa del BCP y fue asesor de Beliz por expreso pedido de
Francisco Javier Trusso.
Gustavo
Beliz designó a Diego Blasco como asesor en la Secretaría de la Función
Pública, y se lo llevó como secretario general cuando se hizo cargo del
Ministerio del Interior. Blasco fue quien vinculó a Beliz con la familia
Trusso. Cuando dejó la función pública, Blasco fue tomado como gerente de Carta
Credencial, la tarjeta de los Trusso.
Además
de colocar gente propia en puestos de alto nivel del Poder Ejecutivo, los
Trusso sacaron ventaje de la influencia de Beliz. Un hombre que formó parte del
entorno íntimo de Beliz, recordó que “Beliz fue uno de los que ejerció presión
ante Menem para que designara a (Francisco) Trussso padre como embajador en el
Vaticano”. Lo mismo había dicho el propio cardenal Quarracino, de acuerdo con
lo que informó Ámbito Financiero dos años atrás: “Quarracino confesó que él
recomendó a Trusso como embajador por requerimiento de Beliz”. Francisco
Trusso, padre de los tres que conducían el banco, fue nombrado como embajador
como los siguientes antecedentes:
Fue
funcionario en el Ministerio de Educación durante la dictadura de Juan Carlos
Onganía.
Fue
director de YPF en la gestión del ex general Guillermo Suárez Mason.
Fue
representante en la Argentina del Banco Ambrosiano, la entidad italiana que en
complicidad con el Vaticano ejecutó el mayor desfalco financiero de ese
país.
A
su regreso de la misión diplomática en el Vaticano, Trusso padre estaba a punto
de asumir como titular de la Oficina de Ética que creó Menem. El derrumbe del
BCP le impidió el ascenso.
El
mecenazgo también sirvió para que Beliz actuara como abrepuertas. “Gustavo les
facilitaba el acceso al Presidente. Me acuerdo de unos empresarios italianos
que los Trusso querían impresionar para hacer negocios en la Argentina. Beliz
consiguió que Menem los atendiera”, cuenta una persona que presenció los
hechos.
Prontuario
de uno de los nuevos ministros de Kirchner
RENATO DALLE NOGARES
EL CASO GUSTAVO BELIZ
Y SUS RELACIONES CARNALES CON LA MAFIA RELIGIOSA DEL OPUS DEI
Argenpress.Info
Gustavo
Béliz merece un tratamiento especial por su vinculación con el Opus Dei,
organización neofranquista de origen español que regentea en la Argentina la
Universidad Austral, donde Béliz es profesor.
La
Argentina es un país curioso. El mismo día de la designación de Béliz, por
Radio Mitre se transmitió un programa sobre la apertura de las fosas comunes en
España que datan de los crímenes del fascismo español durante la tiranía de
Francisco Franco. En Buenos Aires, un cuadro del opusdeísmo asume, nuevamente,
como ministro. En fuentes cercanas a Kirchner, se dijo a ARGENPRESS.info que es
probable que el nuevo presidente aliente la candidatura de Aníbal Ibarra en la
Ciudad de Buenos Aires. Sacar del ruedo político a Rafael Bielsa y a Gustavo
Béliz habría sido una solución.
Desde
luego que no se puede vincular a Béliz con los crímenes de Franco pero su
vinculación con el Opus Dei es alarmante. Cuando fue ministro de Menem
introdujo una decena de funcionarios de ese signo en el Ministerio del
Interior. Ahora la Obra irá por más, como es su costumbre. Veamos de que se trata
esta historia.
Ante
los ojos de Dios No pocos fieles a las revelaciones de Camino persiguen con
singular fervor el cumplimiento de las obligaciones religiosas observadas por
Escrivá de Balaguer.
Creen
ganar el cielo al amparo del poder y carecen de ecuanimidad a la hora de
revisar sus actos.
Son
los nuevos cruzados de la Iglesia Católica que lejos ya de su historia de
hierro y plomo prefieren salvaguardar los intereses de la Santa Sede, desde
Roma con el cardenal Sodano como ángel custodio de las cuentas del Vaticano,
secundado por Joaquín Navarro Valls en el área estratégica de marketing
comunicacional y, en el resto del mundo, fagocitando a sus cuadros políticos y
empresarios.
No
es casual que haya sido 1990 el año elegido para fundar la monumental
Universidad Austral, especializada en medicina, ciencias económicas y
periodismo; y de donde se supone surgirán los nuevos escuderos opusdeístas para
integrar una nueva elite dirigencial.
Resulta
menos llamativo todavía que el terreno donde está edificado el campus de Pilar
sea una donación de otro favorecido en esos años, el empresario opusdeista
Gregorio Pérez Companc; y que entre sus docentes la Universidad haya contado
con la presencia del ex militante de Tacuara y polifuncionario menemista Rodolfo
Barra; del ex ministro del Interior y amigo de la familia Trusso, Gustavo
Béliz; además del actual director del Master en Derecho Administrativo y
auditor de la Armada en tiempos de dictadura, el capitán de fragata (R), Julio
R. Comadira.
En
julio de 2001, en un congreso dedicado a la vida y obra de Escrivá de Balaguer
organizado por la Unversidad Austral, no faltaron políticos y legisladores
nacionales identificados con el Opus Dei. Participaron Viviana Negri de Alonso,
senadora por San Luis y funcionaria de confianza de Adolfo Rodríguez Saá; el
diputado tucumano Roberto Lix Klett, leal a Domingo Bussi -líder del partido
Fuerza Republicana e interventor durante el último proceso militar-; y el ex
gobernador salteño Roberto Ulloa, entre otros. (1) Descorrer el velo de la
piadosa 'santificación del trabajo y de la vida ordinaria', como su vocero en
Argentina, Miguel Angel Martínez predica, permite dudar sobre los verdaderos
objetivos del Opus Dei; y muestra la doble moral de los dirigentes y parte de
sus fieles que asimilan dinero y poder con religión, para legitimar su
conducta.
¿Escrivá
de Balaguer habrá sido el representante de Dios en la tierra y monseñor Carlos
Nannei su heredero en la Argentina? ¿Buscan volver del poderío romano anterior
a la Revolución Francesa, en base a los errores del intento restaurador del
Congreso de Viena de 1814, que llegó a su fin luego de los chispazos
revolucionarios de julio de 1848, cuyo idealismo romántico condujo a la Joven
Europa? Probablemente se trata de un plan restaurador debidamente organizado
que a falta de trono busca una nueva alianza de las elites gobernantes con el
altar. O quizá sea sólo un club de negocios de un pequeño grupo apoyado en la
ingenua devoción religiosa de miles de católicos practicantes; aunque algunos
operadores dirán que la participación de opusdeístas en los hechos expuestos a
continuación es pura coincidencia. Lo cierto es que con el correr de los años
la Obra de Dios ha logrado una acumulación de poder político y económico
descomunal. Béliz al gobierno, el Opus
al poder A veces el constante reordenamiento del mapa político suele crear
confusiones sobre la transparencia e intencionalidad de los funcionarios
públicos. El caso de Gustavo Béliz es uno más en medio de la ensalada
ideológica que intenta sostener a los partidos. Su filiación político-religiosa
y espectacular ascenso a los más altos peldaños del poder durante el gobierno
menemista, despiertan una sospecha cierta sobre el posible tráfico de
influencias en torno a su figura, especialmente al comienzo de su vida
política.
Béliz
no es el primer experto en dar vueltas en el aire y cambiar de frente, sin
embargo sus primeros pasos en la gestión pública le han dejado cicatrices
imposibles de disimular y con una particularidad distinta a las del resto de
sus colegas: la marca del Opus Dei.
Gustavo era un pibe brillante. La apasionada lectura de las crónicas
deportivas de la revista El Gráfico lo mantenía lejos del aroma a muerte que
impregnaba aquellos días en que cursó sus estudios en el Comercial de San
Fernando. Festejó con alegría el campeonato mundial de 1978 y, un año después,
mientras terminaba el secundario, ingresó al periodismo en la revista de sus
amores.
Se
anotó en el Instituto Grafotécnico pero enseguida eligió por la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Luego trabajaría
en varias revistas y, entre 1985 y 1989, en el diario vespertino La Razón bajo
la tutela de Jacobo Timerman. Pero su
suerte ya estaba echada. En 1982, con 19 años había conocido al sacerdote
uruguayo del Opus Dei, Ricardo Rovira. Y un año antes a Carlos Saúl Menem en su
propio estudio jurídico y búnker político. Casualmente, Menem perseguiría hasta
el cansancio al maestro de periodistas y
fundador del diario La Opinión durante los últimos años de su vida.
El
entonces presidente logró que la Corte Suprema de Justicia ordenara reabrir en
1996 un caso por calumnias e injurias contra Jacobo Timerman, que terminó en su
pedido de captura. El periodista, absuelto en primera y segunda instancia,
creyó tener un panorama poco favorable, renunció a su defensa y se radicó en
Punta del Este. Por esos días ya se hablaba de una 'mayoría automática' de raíz
oficialista, con Antonio Boggiano entre los cinco jueces supuestamente complacientes.
Muchos aseguran que ese magistrado impulsado por los obispos Antonio Quarracino
y Ubaldo Calabresi (nombrado con la ampliación del máximo tribunal a nueve
miembros) también pertenecería con la Prelatura. En 1989, Carlos Menem designa a Gustavo Béliz
como secretario de la Función Pública y en 1992 es elevado a ministro del
Interior en reemplazo de José Luis Manzano.
Ese mismo año l Cámara Junior de
Buenos Aires lo elige como uno de los '10 jóvenes sobresalientes de la
Argentina'. Pero un nuevo giro sorprendería al entorno menemista. El premiado
hijo de un empleado bancario que había recibido la orden del mérito con su
designación ministerial renunciaría a los nueve meses alegando falta de
integridad en sus jefes.
Dueño
de una imagen pública intachable, a fines de 1992, edita el best seller Vale la
pena. Adiós a la vieja política. Es electo en 1997 legislador porteño y luego
de una fallida alianza con el entonces gobernador bonaerense Carlos Ruckauf,
pacta con Domingo Felipe Cavallo para integrar la fórmula electoral que el
nuevo frente presentaría en la Ciudad de Buenos Aires. Las ofensivas
reivindicaciones al Proceso de Reorganización Nacional y del accionar de Jorge
Rafael Videla por parte de la candidata cavallista Elena Cruz aceleran la ruptura
del pacto entre Nueva Dirigencia y Acción por la República.
Para
las elecciones nacionales de octubre de 2001 el Frente Nuevo País une a Gustavo
Béliz, candidato a senador, con la tristemente célebre candidata a diputada por
negar el cobro de una jubilación de privilegio, Irma Roy. La lista de diputados
incluye también al titular de la desaparecida Secretaría de Desarrollo Social,
Santiago de Estrada, señalado en 1994 por el periodista Jorge Lanata como
miembro de la Obra. (2) El corto paso de Béliz por en el Ministerio del
Interior había sido suficiente para concretar la operación de avanzada
opusdeísta. De la mano Aldo Omar Carreras, ex dirigente de Guardia de Hierro y
por entonces subsecretario de Población, varios miembros de la Obra se
apostaron en la segunda línea de esa cartera ejecutiva. Entre ellos los
supernumerarios Guillermo Heissinger, subsecretario de Coordinación y Juan
Franchino, subsecretario de Sistemas de Información; el numerario Andrés
Zuriani, jefe de Gabinete; Diego Blasco Fúnes, también numerario, a cargo de la
secretaría General; y otros acólitos como el secretario privado, Fernando Sotz,
y el jefe de gabinete, Jorge Passardi (3).
Algunos
de esos nombres seguirían reapareciendo. Diego Blasco Fúnes, amigo personal de
Juan Miguel Trusso y Gustavo Béliz, sería subdirector de Negocios de la tarjeta
de crédito Carta Credencial, luego de la liquidación de activos y pasivos del
quebrado Banco de Crédito Provincial (BCP). Aldo Omar Carreras y el
incorruptible ingeniero Juan Franchino aparecerían durante la controvertida
licitación del Proyecto DNI, además de continuar en diversos cargos
públicos.
Aquel
adiós a la vieja política representaba para Béliz el fin de uno de los
capítulos más oscuros en su historia personal. Pagado el derecho de piso no
estaba obligado a complicarse en la caída del Banco de Crédito Provincial
(BCP), propiedad de viejos conocidos.
Béliz,
Trusso y las denuncias de Octavio Frigerio A fines de 1997, el aspirante
justicialista a la legislatura porteña Octavio Frigerio inició una causa contra
su adversario Gustavo Béliz por averiguación de ilícito. Aseguró que Béliz fue
'lobbista' del clan Trusso mientras se desempeñó, primero, como secretario de
la Función Pública y, mas tarde, como ministro del Interior. Según dejó deslizar
el denunciante, Béliz habría dado sostén político a Francisco Trusso para su
designación vaticana a expensas de ciertas comodidades y beneficios económicos
por parte del titular del BCP.
'Yo
hace cuatro años que no tengo relación con los Trusso y jamás aportaron un peso
para ninguna de mis campañas', alegó Béliz, a la vez que calificó la denuncia
como pieza de una 'campaña sucia' oficialista.
Luego
de ratificar y ampliar sus dichos ante el juez Larrain en la causa Nº 427383,
iniciada el 13 de octubre de 1997, Frigerio declaró a Radio News que Béliz
movió influencias a favor de Francisco Trusso a cambio de favores
económicos.
Sostuvo
que, entre 1989 y 1993, Béliz ocupó en forma gratuita un dúplex del grupo
Trusso ubicado en la calle Juncal, además de señalar que él y parte de sus
colaboradores 'hacían uso irrestricto, sin límites de gastos, de tarjetas Carta
Credencial, una empresa de tarjetas de
crédito cautiva del BCP. Tarjetas cuyo monto pagaba a fin de mes el grupo
Trusso'. Frigerio aseguró que Béliz
'actuó como lobbista del grupo Trusso, proponiendo al presidente (Carlos Menem)
el nombre de Francisco Trusso como embajador de la Argentina ante la Santa
Sede', además de señalar que el imputado 'no puede exhibir ningún recibo de
alquiler' y, tampoco, 'ni un solo recibo de pago de su tarjeta Carta
Credencial'. (4) Gustavo Béliz fue absuelto por falta de pruebas. Tampoco se
atestiguó nunca que Octavio Frigerio, cuestionado por presuntas irregularidades
en la administración y gestión en el envío de soldados argentinos a las
misiones de paz de los 'cascos blancos', haya cometido delito alguno. Pero
todos sabemos que la política argentina no es apta para carmelitas descalzas;
menos aún durante el menemato, época de corruptelas estructurales y negocios
poco claros.
Vale
destacar que Béliz y Frigerio surgen del mismo riñón partidario. Y no deja de
sorprender que el cardenal Antonio Quarracino, monseñor Roberto Marcial Toledo
y el arquitecto laico Norberto Silva, ambos secretarios del entonces titular
del Arzobispado de Buenos Aires, hayan poseído tarjetas de crédito también
presuntamente saldadas por el banco de la familia Trusso.
Los
banqueros de la Iglesia 'Si tener cuenta corriente en un banco, si confiar en
el manejo que de ellas se haga, si aceptar algún regalo, que a uno le costeen
un viaje, si creer en la amistad, en fin, es un pecado... Bueno, ¡reconozco que
pequé! Pero de ahí a atribuirme complicidad, negocios turbios, un aval de
fraude que perjudique a mis hermanos, creo que es a esta altura de mi vida
simplemente sumergirme en la congoja, en un dolor inexpresable, terrible',
declaró Antonio Quarracino cuando todos los indicios lo señalaban como
responsable de una estafa por 10 millones de dólares relacionada con la quiebra
del BCP. (5) El hundimiento del Banco de Crédito Provincial se vio signado por
un desfile de miembros influyentes de la Iglesia, abogados y hombres cercanos
al poder.
Sus
principales protagonistas fueron Renato Dalle Nogare, Francisco Javier y Pablo
Trusso; además del clérigo Roberto Toledo. La estafa redondeó los 200 millones
de dólares. El dinero nunca apareció.
El
21 de agosto de 1997 la justicia platense suspende al BCP por la causa que
investiga la quiebra fraudulenta de entidad financiera. Francisco Javier y
Pablo Trusso eran los socios principales con más del 50 por ciento de las
acciones. Su hermano Juan Miguel no integraba formalmente el directorio pero se
desempeñaba como asesor legal de la empresa familiar, además de ser el
vicedirector de Cáritas Buenos Aires.
El
1º de noviembre Pablo Trusso, ex tesorero de Cáritas, y otros nueve directivos
son detenidos por los delitos de 'asociación ilícita, defraudaciones reiteradas
y falsificación de instrumento público'. Francisco Javier Trusso y Renato Dalle
Nogare escapan de la justicia esperando tener la misma suerte que José Rafael
Trozzo, prófugo en México y responsable por el vaciamiento del Banco de
Intercambio Regional (BIR), a comienzos de los 80.
Curiosamente,
uno de los asesores del BIR era Francisco Eduardo Trusso -padre de Francisco
Javier, Pablo y Juan Miguel-, que además actuaba como director de la sucursal
Buenos Aires del Banco Ambrosiano, cuya quiebra dejó al descubierto un desfalco
por más de 1000 millones de dólares. Ambos datos fueron reconocidos por Trusso
ante las periodistas Olga Wornat y Alicia Galimany durante una reunión un día
del verano de 2001, en su departamento de Arrollo y Suipacha.
¡Entre
Trozzo y Trusso nos hicieron trizas!', refunfuñó masticando bronca un
prestigioso jesuita que aún confía en la integridad de la Iglesia Católica como
institución dedicada a la enseñanza religiosa y al trabajo social.
Trozzo,
vinculado comercialmente a la firma Sasetru, para algunos cercana a la
estrategia de los amigos del Opus Dei, usó como interlocutor ante el gobierno
de facto de Jorge Rafael Videla, al general Guillermo Suárez Mason, asociado a
la fascista logia Propaganda Due (P-2). Casualmete, 'Pajarito' Suárez Mason y
Francisco Eduardo Trusso fueron condiscípulos en el Colegio La Salle (6). En épocas
de dictadura, Trusso representaría a la petrolera Yacimientos Petrolíferos
Fiscales (YPF), en tanto su viejo colega conspiraba al mando el 1º Cuerpo del
Ejército.
Según
diversas fuentes, el fraude del Banco de Crédito Provincial sumó 21 mil créditos
a nombres falsos copiados de la guía telefónica y en orden alfabético, por 64
millones de dólares presentados como activos propios ante el Banco Central de
la República Argentina; 16 millones en la falsificación de saldos de tarjetas
de crédito; más otro desvío por cuentas 'off shore' de 100 millones.
Francisco
Javier Trusso fue detenido en Brasil en agosto de 1999 mientras alquilaba un
departamento en el distinguido barrio paulista Higienópolis, que costaba 3500
dólares mensuales. En diciembre de 2000, aprovechando la supuesta distracción
de su único custodio, José Paraizo, escapó de una clínica de San Pablo a la que
había sido trasladado tras simular un fuerte dolor en el pecho. Poco después es
recapturado. El otro prófugo, Renato Dalle Nogare, es descubierto por la
guardia civil española vendiendo filtros para piletas en las costas de
Barcelona en marzo del año 2000.
La
investigación alcanzó también a Juan Miguel Trusso, involucrado en presuntas
maniobras con depósitos enviados al exterior y sospechado por otra estafa
relacionada con la transferencia al BCP de las acciones de la Inversora
Recoleta S.A., dueña del un tercio del shopping Buenos Aires desing.
Detenido
el 1º de noviembre de 1999 en el destacamento policial de la localidad 'El
Pato', la jueza actuante Marcela Inés Garmendia consideró la falta de elementos
suficientes para basar una acusación de 'asociación ilícita' y fijó una fianza
de 100 mil pesos. Juan Miguel Trusso recuperó la libertad por orden de la Sala
III de la Cámara Penal, tras un confinamiento de 25 días. Sin embargo, la
imputación por 'administración fraudulenta y estafa' siguen vigentes.
Para
esa fecha instituciones dependientes del clero habían sufrido importantes
pérdidas. 500 mil pesos congelados de los fondos de Cáritas, 100 mil de la
Universidad Austral del Opus Dei y otros 100 mil a la orden de la Comisión Pro
Catedral para la refacción del histórico santuario ubicado en el viejo casco de
la Ciudad de Buenos Aires. Más llamativa
resultó la imputación contra monseñor Roberto Marcial Toledo, ex secretario
privado del cardenal Antonio Quarracino y vicario general de la diócesis de
Avellaneda, detenido también en noviembre de 1999 y 'excarcelado bajo caución
juratoria'. El cargo contra el prelado fue por el delito de 'administración
fraudulenta calificada', debido a un retiro de la cuenta corriente del
Arzobispado en el BCP, por la suma de 700 mil dólares en un cheque con su
firma. (7) Dos años antes su nombre y el del secretario laico, el arquitecto
Norberto Silva, giraron en torno a otro escándalo relacionado por un préstamo
de 10 millones de dólares concedido por la mutual Sociedad Militar Seguros de
Vida (SMSV) al Arzobispado, con aval del ex BCP.
Silenciosamente
y en forma paralela, los mismos fondos terminaron en las arcas de la entidad
bancaria mediante un segundo préstamo otorgado a los Trusso. Antonio
Quarracino
negó hasta su muerte su participación en la maniobra supletoria y tampoco
reconoció la rúbrica -certificada por el BCP- en la documentación que lo obligaba
como deudor ante la presunta mesa de dinero administrada por militares
retirados. Durante su detención,
monseñor Toledo aseguró haber 'confiado' firmando dos cheques en blanco a los
Trusso. De esta forma el consagrado relativizó su responsabilidad por el cobro
de los cheques a la orden del BCP, de 5 millones cada uno.
La
asociación de retirados castrenses inició una querella contra el Arzobispado.
En el allanamiento de la Curia ubicada en Rivadavia 415, los peritos contables
judiciales inspeccionaron los balances del año 1997. La falta de asiento en los
libros del Arzobispado de ese movimiento millonario fue justificada según
Toledo, por tratarse de una cuenta personal del cardenal.
El
estudio de abogados manejado por ex ministro de Obras Públicas, Roberto Dromi,
intercedió a favor de los religiosos y, misteriosamente, la Iglesia y esa
mutual de viejos hombres de armas acordaron resolver la disputa e iniciar
acciones contra la entidad bancaria.
A
juzgar por las declaraciones de Antonio Quarracino y monseñor Toledo, sus
buenos oficios para en la concreción de una audiencia entre Juan Pablo II y
altos directivos de la SMSV, pagados por los Trusso, nada tendrían que ver con
el préstamo antes mencionado, entre otras operatoria financieras.
Luego
de la estrepitosa caída del BCP, Toledo acusó a Francisco Javier Trusso de
traición contra su persona y la de Antonio Quarracino, pero no rasgó sus
vestiduras cuando se le recordó un viaje a Nueva York con alojamiento en un
lujoso departamento del Hotel The Pierre, en Manhattan, con limosina y cargos
de tarjeta también por cuenta de los Trusso.
Sostener que un sacerdote miente sería sumergirlo en una desvergüenza
eterna. Y en el caso de comprobarse tal pecado ninguna congregación católica
podría resguardarlo. Nadie resultó excomulgado, por tanto sospechar que tales
'regalos' recibidos fueron devoluciones de favores -como la recomendación de
Francisco Eduardo Trusso para representarnos en el Vaticano- o compromisos a
futuro -entiéndase cheques firmados en blanco- sería una blasfemia que en
ningún caso se desea cometer. Precisamente la intención de este libro es
preservar a los justos de quienes perpetran oficios poco santos. Los herederos del BCP Como aquellas aves
desprovistas de plumaje que planean por corrientes cálidas y se alimentan de
carroña, diversos hombres públicos ligados a otros
entramados
de poder muy cercanos al cavallismo explotaron el cierre del BCP. El 13 de noviembre de 1997 sobre las ruinas
del banco platense se constituye el Mercobank (MKB). Nuevos conflictos
financieros perjudicarían los intereses de empresas afectadas al Vaticano que
no encontrarían aliados en el nuevo directorio.
Horacio Tomás Liendo (h), hijo del general que fuera ministro de Trabajo
y del Interior durante las dictaduras de Jorge Rafael Videla y Roberto Viola
ocuparía su presidencia. Liendo (h) cobró 660.000 dólares del millón y medio de
honorarios fijados a ese directorio. Su estudio jurídico había participado en
todas las negociaciones para la creación del MKB. Casualmente su hermano
Gustavo se había desempeñado como gerente de Asuntos Legales del BCP y fue
mencionado en las acciones penales y civiles que las socias del BCP, Fiorini
Sistema y Fiorini Investiment iniciaron durante el proceso de capitalización
que derivó en la constitución del MKB.
La
disputa giro en torno a una transacción fallida que no se efectivizó por falta
de cumplimiento del BCP, según alegaron los empresarios italianos.
Entre
esos activos están el edificio del ex Banco de Italia y tercio del paquete
accionario del shopping Buenos Aires Desing.
En
noviembre de 1999 la jueza Marcela Inés Garmendia demostró que las acciones de
Emprendimientos Recoleta pertenecían al grupo Fiorini.
Actualmente
el Banco Provincia tiene los bienes bajo su dominio pero nunca pudo
escriturarlos.
En
septiembre del año 2000 el MKB cierra sus puerta arrojando pérdidas por casi 80
millones de dólares. Una explicación pormenorizada de toda la operatoria puede
leerse en el artículo de Horacio Verbitsky publicado por Página/12. (8) La ley
del dinero Al inicio de la Causa Penal las actuaciones del juez Juan Carlos
Bruni (h) confirmaron que la familia Trusso explotó sus relaciones en el
Vaticano para hacer negocios con la Iglesia Católica Argentina. Los respaldaba
el Banco Monte di Paschi di Siena, el más antiguo de Italia (9). Una vez
descubierto el desfalco aquella solidez emblemática se esfumaría. Pero la
situación procesal de los implicados no dependería sólo de la pericia de los
abogados defensores.
Aquellos
viejos buenos tiempos en que Juan Miguel Trusso jaraneaba con Gustavo Béliz en
Punta del Este habían terminado. De esa relación sólo quedaba un amigo común,
el opusdeísta Diego Blasco Fúnes que apenas pudo ocuparse de la tarjeta Carta
Credencial, una vez separada de los activos del BCP.
Tampoco
sería conveniente ya la buena relación de Francisco Javier con Amalia Lacroze
de Fortabat o con Ramón Hernández, entonces secretario privado de Carlos Menem,
a quien frecuentaba semanalmente en el Hotel Alvear. Menos aún lo ayudarían sus
conexiones que llegaron a reunirlo con los reyes de España. En tanto la Iglesia
local lo quería bien lejos y con la boca cerrada.
Mientras
el hábil operador menemista que arbitró en los 90 las leoninas privatizaciones
de las empresas públicas, Roberto Dromi, cuidaba las espaldas de monseñor
Toledo, muchos abogados de renombre que desfilaron por las causas contra el
clan Trusso. Jorge Anzorregui, hermano del entonces jefe de la SIDE, fue el
primero en defenderlos. Luego aparecerían Francisco Castex y Ramiro Pérez
Duhalde, en aquel momento vicedecano de la Facultad de Derecho, como
patrocinantes de Juan Miguel Trusso.
Con
el cambio de siglo y de signo político en el gobierno aparecieron nuevos
personajes. Por la defensa de Francisco Javier Trusso también pasaron dos
penalistas de alto impacto mediático y de reconocido mérito a la hora resolver
a su favor complicados laberintos jurídicos, primero Mariano Cúneo Libarona y
luego Fernando Burlando, además de la participación del abogado Gonzalo Díaz Cantón.
Mencionados
continuamente en el ambiente farandulero, Cúneo Libarona logró su pico de
popularidad en su actuación como patrocinante de Guillermo Cóppola en el caso
del jarrón con cocaína; y el siempre bronceado, Fernando Burlando, la obtuvo
con la absolución, contra todas las conjeturas, de Alfredo Pesquera, acusado de
provocar el accidente en el que falleció el cantante cuartetero Rodrigo
Bueno.
Francisco
Javier Trusso estuvo por largo tiempo en rebeldía ante la justicia platense
evitando su inexorable extracción desde Brasil. Una vez trasladado a la
Argentina Trusso insistió en no comparecer ante la justicia.
Hasta
la fecha de cierre de este libro en marzo de 2002 el estado de la causa era
bastante confuso. Diversos artículos periodísticos anunciaban la inminente
liberación de Francisco
Javier
Trusso y de Renato Dalle Nogare presos en la Unidad Penal (23) de Florencio
Varela, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense.
Fuentes
tribunalicias que negaron esos transcendidos, explicaron que los últimos días
de diciembre de 2001 la Sala III de la Cámara penal de la Plata determinó que
no existió 'asociación ilícita' en la causa que se investiga la quiebra
fraudulenta del BCP y mantuvo la acusación por 'estafas reiteradas', delito
excarcelable que beneficiaría a Trusso y Dalle Nogare.
La
Sala III, integrada por los camarista Carlos Silva Acevedo, Alfredo Sanucci y
Armando Correa, estableció que no había suficientes elementos probatorios, en
tanto se anunciaba la posible incompetencia de la magistrada platense Marcela
Inés Garmendia. Hasta mediados de
febrero, la jueza Garmendia que aún continuaba a cargo del proceso, rechazó los
insistentes pedidos de excarcelación por considerar que los únicos dos detenidos
podrían 'eludir la acción de la justicia' habida cuenta la magnitud de las
penas de comprobarse los ilícitos y el antecedente de fugas anteriores.
Los
camaristas dispusieron el sobreseimiento de los ex directivos de BCP, María
Luján Andrade, Patricia Mulhall y Tarquino Della Nogare, sobrino del detenido,
que manejaba las operatorias al exterior. No obstante, de resolverse una
sentencia condenatoria varios imputados en el proceso podrían volver a la
cárcel, entre ellos monseñor Roberto Toledo, otros integrantes del directorio
del BCP, Pablo y Juan Miguel Trusso. Pero como ocurre generalmente en los
fraudes en que aparecen involucrados miembros allegados del Opus Dei, la
mayoría de los acusados terminan recuperando su libertad.
Documentos
por favor La historia negra del intento licitatorio para la creación de un
nuevo documento de identidad 'inviolable', parece estar escrita con tinta
invisible y protagonizada por super agentes del recontra espionaje. Las figuras
estelares Alfredo Yabrán y Francisco Macri esta vez ocupan un rol secundario en
una trama secreta que involucra actos heroicos, agentes dobles, padrinos
políticos y consejeros formados a la sombra de elementos autoritarios.
¿Qué
tienen en común el subsecretario de Empleo del interinato duhaldista, Aldo Omar
Carreras, y el síndico general de la Nación también de ese gobierno
provisional, Julio Cesar Comadira, además de surgir de las mismas entrañas del
Opus Dei? Que los dos hicieron carrera en el menemismo y supieron aggiornarse a
los nuevos tiempos. Que
tienen una formación académica impecable y que
ambos participaron en la licitación del sistema nacional de identificación y
registro del tránsito fronterizo, junto a otros opusdeístas como Rodolfo Barra
y Juan Franchino.
Una
minuciosa investigación iniciada por el periodista Miguel Bonasso desenredó el
entramado de intereses económicos en medio de un juego de influencias cada vez
más complicado (10). El asesinato de José Luis Cabezas torció el camino de la
licitación. Pero la tromba política que desató tal crimen convirtió en mala
palabra el apellido Yabrán y a quienes lo rodearan.
Carlos
Corach repartió nuevamente las cartas marcadas y, casualmente, apostados en
diferentes frentes estaban los hombres del Opus Dei. Sólo un jugador se animó a
patear el tablero.
En
agosto de 1994, el presidente Carlos Menem y el ministro del Interior Carlos
Ruckauf firmaron el decreto 1310 que habilitó el Proyecto DNI, fundamentando
entre otros motivos la necesidad de mejorar la seguridad los controles
fronterizos. También fue una de las imposiciones de la administración de Bill
Clinton a la Argentina para eximir del requisito de visa a quienes visitaran
Estados Unidos -que fue limitada nuevamente en febrero del año 2002 con el
pretexto de extremar las medidas de protección a raíz de los atentados sobre
las torres gemelas-. Quien se adjudicara tal licitación sería responsable de la
confección de los documentos -y su distribución-, el control migratorio y la
elaboración de los padrones, en un negocio que en 1997 alcanzaba los 600
millones de dólares.
Tres
grupos empresarios se presentaron en a concurso: la Unión Transitoria de
Empresas (UTE), compuesta por Itron S.A., SHL Systemhouse, TRW Systems
Ovearseas Inc y Malam Systems Ltd.; su principal oponente encabezada por
Siemens, asociada a la imprenta Boldt; y una tercera que fue descalificada en
la primera etapa, formada por IvisaTTI, del grupo Bulgheroni.
Ivisa-TTI
tenía buenas perspectivas hasta que se desató el escándalo de las coimas que
involucró a funcionarios del Banco Nación con la firma nortamericana IBM, su
socia en la licitación. De ganar la Unión Transitora de Empresas, la compañía
OCA postal perteneciente a testaferros de Alfredo Yabrán se ocuparía de
repartir los documentos. La empresa informática de los Macri, Itron, actuaría
como cabeza integradora junto a SHL, TRW digitalizaría las huellas digitales y
la firma mixta israelí Malam, de sobrada
experiencia
en documentación y controles fronterizos, sería el otro soporte
informático. Contra todos los
pronósticos, en noviembre de 1998 el Estado nacional termina firmando el
contrato con la alemana Siemens, que había ganado luego de infinitas
postergaciones y el rechazo de una contundente impugnación presentada por
Malam.
'Los
informes técnicos y jurídicos iniciales le otorgaron el más alto puntaje a la
UTE liderada por Itron y todo parecía andar sobe rieles, cuando empezaron las
dificultades. Siemens tenía también amigos influyentes y empleados de lujo,
como el abogado Rodolfo Barra, ex ministro de Justicia y actual Auditor General
de la Nación. O el empresario Carlos Sergi, representante en Argentina de
Printac, empresa que se dedica a procesar huellas digitales informatizadas, una
de las sofisticadas exigencias del pliego licitatorio. Sergi era muy amigo del
entonces presidente (CEO) de Siemens Argentina, Luis Rodolfo Schirado. Y
también del director de Migraciones Hugo Franco quien, de acuerdo a lo que dice
la impugnación de Malam, habría producido un 'brusco cambio' en el expediente,
'con la clara intención de privilegiar la situación de uno de los oferentes,
Siemens S.A.'. (...) En el nuevo frente de tormenta se alzaba también el
dictamen jurídico de Julio Comadira, un abogado que Menem incorporaría al
Consejo de la Magistratura y en tiempos de la dictadura fue auditor de la
Armada. Según el escrito de Malam, fue el único informe jurídico adverso a la
propuesta de Itron', explica Bonasso en su artículo.
Lo
llamativo del caso es que Carlos Corach desde el ministerio del Interior es
quien rechaza la impugnación de Malam por considerar que representaba sólo a
una parte de la UTE. Que Julio Cesar Comadira era uno de sus asesores. Y que el
entonces consejero de Siemens había tenido bajo su tutela a Comadira cuando el
marino pasó a retiro para comandar la dirección de Asuntos Jurídicos de la
vieja cartera de Obras y Servicios Públicos, durante la gestión del ministro
Roberto Dromi y de su segundo Rodolfo Barra.
Casualmente
el capitán de fragata de la dictadura y el viejo militante de Tacuara
pertenecen al Opus Dei. Casualmente el profesor Aldo Omar Carreras había
participado de una comisión evaluadora; y, casualmente, Juan Franchino había
integrado otro grupo paralelo. Por esas cosas de la vida Franchino y Carreras
habían sido funcionarios de Gustavo Béliz que también por casualidad integra las
filas del Opus. Casualmente, Comadira había asesorado a Dromi para el desguace
del Estado; y, casualmente, el estudio de Dromi ejerció la defensa de monseñor
Toledo en otro caso donde fueron procesados viejos conocidos de Béliz.
Pero
no fue tan casual que Juan Franchino presentara informes opuestos a los que
favorecieron a Siemens. El ingeniero en Sistemas ya había obtenido fama de
'incorruptible' y de excelente funcionario público a principios de los 90
cuando denunció el supuesto negociado de los DNI de factura francesa.
También
es importante destacar que la comisión evaluadora en la que participó el
entonces subsecretario de Población, Aldo Omar Carreras, se disolvió
rápidamente a fines de 1997, al resistir a ciertos procedimientos de apariencia
poco regular. De la actuación de Carreras no surgen argumentos para cuestionar
su idoneidad. Al contrario, durante su paso por esa secretaría enfrentó al
entonces titular de migraciones, Hugo Franco, cuando este impulsó un proyecto
de delación que contemplaba recompensas a quienes denunciaran a extranjeros
indocumentados. Ambos quedaron desalineados en la ofensiva opusdeísta. Entonces
el Octopus Dei extendió los tentáculos de sus hombres más duros. Aquellos que
en su juventud adoptaron el saludo romano y otros colaboracionistas de
interregnos militares.
En
los setenta, Julio Cesar Comadira fue asesor jurídico de la Armada.
Obtuvo
el cargo de capitán de fragata y pasó a retiro el 1 de agosto de 1989. Fue
director de Asuntos Jurídicos del ministerio de Obras y Servicios Públicos.
Subrogó por el ministro del Interior en el Proyecto DNI. Asesoró también a Raúl
Granillo Ocampo durante su gestión en el ministerio de Justicia y representó al
ejecutivo menemista en el Consejo de la Magistratura. Apenas llegado al sillón
presidencial, Duhalde lo designa síndico general de la Nación. Actualmente es
profesor de las universidades nacionales de La Plata y Buenos Aires, en la
Universidad Fraternidad de Agrupaciones Santo Tomás de Aquino de Mar del Plata
y dirige el postrado en Derecho Administrativo de la Universidad Austral -cargo
que ocupara Barra en 1991- (11).
En
septiembre de 1997, una nueva postergación hasta el 3 de mes siguiente
dilataría los resultados de la licitación. A pesar del retraso la evaluación de
la comisión entendida en la materia había concluido sus recomendaciones.
Algunas
trascendidos periodísticos relataban supuestas 'explosiones de ira en el
consorcio germánico' respecto al conocimiento informal de tales conclusiones,
debido a la particularidad de presentar posiciones adversas.
Uno
fue realizado por el ingeniero Franchino y el otro por el abogado Julio Cesar
Comadira. (12) Por esos días se realizaban las Jornadas Industriales de
Bariloche, organizadas por la Unión Industrial Argentina. Allí estaba presente
Francisco Macri, cabeza de Socma, poseedora de la firma Itron, que todavía
parecía disputar la licitación. Pero el hábil comerciante sabía que el
asesinato de José Luis Cabezas aquel verano del 97 no le jugaría a su favor.
Se
había descubierto que los principales accionistas de OCA eran Blanca Pérez de
Alonso y Oscar Raúl Alonso, los cuñados de Yabrán. La denuncias de los entonces
diputados Juan Pablo Cafiero y Darío Alessandro llenaban los espacios
periodísticos. El ministro Carlos Corach recurrió a un plan b para esquivar el
huracán mediático. La presencia circunstancial de la organización religiosa
siempre habida de poder sería funcional para la ocasión.
'En
ese contexto -dicen todas las fuentes- Macri se reunió con Schirado, el CEO de
Siemens, y comenzó a negociar la venta de Itron a la transnacional alemana, que
más tarde se concretaría por una cifra que -según los informantes- sería muy
superior al valor real de la integradora (...) La cuestión es que, a la hora de
protestar, los socios de Macri descubrieron que estaban solos y sospecharon que
se había negociado a sus espaldas. Malam depositó los 500 mil dólares que el
pliego establecía como fianza para poder impugnar y presentó un explosivo
escrito ante Corach. El ministro del Interior desestimó la impugnación porque
la presentaba solamente una parte de la UTE', explica Bonasso. En tal oposición, el representante de Malam
en Argentina, el ingeniero Israel Lotersztain, denunció la falta de legitimidad
de la preadjudicación del contrato por existir ''serias irregularidades en el
desarrollo de la licitación', 'graves falencias en la resolución de la Comisión
Técnica de Evaluación' y un 'extraño proceder del ministerio del Interior' que
el 17 de diciembre de 1997, 'casi un año más tarde de la fecha de apertura de
la licitación, puso en marcha un procedimiento tendiente a rescatar la oferta
de la empresa Siemens, claramente descalificada, y a otorgarle un puntaje muy
superior al de la UTE', ignorando 'todos los elementos de juicio elaborados por
las distintas instituciones y técnicos convocados para la evaluación y cuya
tarea fue avalada por la SIGEN', con informes alternativos...'(13) La
impugnación rescató la pericia del ingeniero Juan Franchino, cuyas evaluaciones
habían otorgado un mejor puntaje a la UTE. Pero que luego, según el escrito,
fueron dejadas de lado por la Comisión Técnica de Evaluación basándose en las
opiniones del director de Migraciones Hugo Franco, el titular del Registro
Nacional de las
Personas,
Eduado D`Amico y las el licenciado Patricio Bustos, descalificado por
Malam. La integridad de Franchino deja
constancia de que muchas veces las acciones de los hombres pueden transformar
instituciones integristas de estructura patriarcal como la del Opus Dei. Que
esa congregación impulsé a sus congregantes para ocupar espacios de poder no
significa que ellos respondan ciegamente a intereses poco claros. No obstante
ello el resultado de la licitación concluyó en un sínodo de sombras. En donde
no se distingue el púrpura del rojo, y se allana el camino para que el Diablo
meta la cola. Barra brava nunca, sólo
militante de Tacuara y del Opus Dei 'Yo formo parte de un grupo de personas que
colabora en distintas actividades que realiza el Opus Dei. Pertenezco a la
categoría de Cooperador.
-¿Cómo
colabora? -Yo trabajo en una tarea universitaria. El año pasado se creó la
Universidad Austral (...) -¿Es cierto que la Corte beca a algunos funcionarios
del Poder Judicial para que estudien en esa Universidad? -Sí. Fue una propuesta
mía.' (14) Confesó Rodolfo Barra desde una playa de Pinamar en febrero de 1992,
mientras posaba para la revista Somos, luciendo un gorro-vicera bordado con
arabescos en forma de B de Barra, y su infaltable pipa sumergida en una
barbilla candado, a tono con su condición de magistrado. Una década más tarde
hombre orquesta de Carlos Memen debía escapar con su familia por los corredores
del patio de comidas del shopping Paseo Alcorta anticipando un inminente
escrache con sobrecitos de salsa de tomates picante, desenfundados por decenas
de ciudadanos que expresaban su repudio.
Una
vez que Antonio Boggiano se atornillo bien al sillón de la Corte Suprema de
Justicia, su hermano de fe y doctrina clerical, colgó la toga para profundizar
otras tareas afines con el programa de gobierno menemista.
Condujo
el ministerio de Justicia y aconsejó a esa administración para defender los
decretos que habilitaron la privatización de los aeropuertos.
Asesoró
a las empresas adjudicatarias y estuvo al frente del ente regulador de la actividad
en las terminales de vuelo (ORSNA). Se ocupó de encontrar argumentos legales
para la reelección de su jefe. Emprendió una cruzada contra el aborto y auditó
las cuenta de la Alianza cuando Fernando de la Rúa y Carlos 'Chacho' Alvarez
alcanzaron la presidencia. Pero sus
detractores más severos han escogido elementos del pasado vinculados a su
militancia en el brazo estudiantil de Tacuara, la Unión Nacionalista de
Estudiantes Secundarios (UNES), sin considerar los sufrimientos de un
adolescente engendrado bajo
la
rigurosidad marcial de un padre comisario y admirador de José López Rega. No han tenido en cuenta el lado sensible de
este hombre que a pesar de quebrantar sus mandatos religiosos fue accionista de
un hotel alojamiento de procedencia familiar. Nadie observa el rostro humano de
Rodolfo Barra que tuvo como colaborador a un judío mientras fue ministro y
pidió disculpas por sus errores de juventud a los representantes de la
DAIA.
En
su metamorfosis Barra dejó de ser el 'Petiso' de la agrupación de extrema
derecha de fines de los cincuenta para abogar contra la despenalización del
aborto. Hoy es un incomprendido que debe caminar por la sombra, ya sin el
sombrero delator ni barba característica.
Durante
los diez años en que desfiló por la función pública los medios de información
dedicaron extensas páginas a su persona e, incluso, Barra llegó a tener, hasta
ahora, una columna propia en uno de los diarios de mayor tiraje. También hubo
cruces periodísticos de diverso tipo.
Parte
de la escritura del albergue transitorio fue publicada en un artículo de
Horacio Verbitsky en el que también aseguró que Rodolfo Barra estuvo implicado
en un atentado contra una sinagoga. '(...) un funcionario judicial que durante
la presidencia del doctor Arturo Illia (1963-1966) cumplió tareas en el juzgado
federal Nº 3 del doctor Jorge Aguirre, secretaría Jorge Raúl González Novillo,
dijo a este diario que Barra fue detenido y conducido a ese tribunal luego de
haber arrojado bombas de alquitrán contra una sinagoga de la Capital. 'Eran
tres jóvenes y la causa se sustanció en un juzgado federal porque también
dañaron un edificio vecino que pertenecía a alguna repartición nacional''. (15)
Los super amigos Como el saga animada del Salón de la Justicia, el Opus Dei
debe salvar al mundo de las garras del mal. Para lograr su cometido tiene que
aventurarse en terrenos ásperos repletos de variables económicas y de
encrucijadas morales. Desde allí pelean por el bien desde el superhombre
indestructible, linterna verde o el mono de los gemelos fantásticos. No importa
su aspecto ni sus debilidades mientras cada uno de ellos cumplan con su misión
en la tierra. A continuación una breve reseña de algunos superamigos del Opus
Dei.
Gregorio
Pérez Companc, alias 'Goyo'. Viaja en Ferrari o en su Boeing 737.
No
terminó el colegio secundario pero maneja una de las 500 fortunas más grandes
del mundo. Según la revista Forbes ocupaba el puesto 292 hasta fines del año
2001. Su pulpo empresario se benefició
con las privatizaciones de petrolero (refinería San Lorenzo), gas
(Transportadora Gas del Sur) y telefonía (Telecom). Es dueño del 25 por ciento
de Edesur además de otras industrias alimentarias. Vendió el Banco Río de la
Plata al Santander durante la guerra financiera que la banca española mantenía
con el BBV (dueño del Francés) antes del corralito. El multimillonario donó el
terreno donde esta edificada la Universidad y es un cooperador destacado del
Opus Dei. Pero lo más importante para la Obra es que concurre asiduamente a
misa como cualquier católico devoto.
Orlando J. Ferréres también pertenecería al Opus Dei. Es graduado en
Economía en la Universidad de Buenos Aires y cursó el Advances Management
Program de Harvard.
Trabajó
por más de 20 años para el Grupo Bunge & Born.
Dirige
una compañía que lleva su nombre dedicada a la consultoría empresarial. Es
presidente de la Fundación Norte y Sur, vicepresidente del Harvard Club de
Argentina, miembro promotor de la Universidad Austral.
También
fundó el Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA), cubículo
neoliberal de donde saldría el ex ministro Roque Fernández y del cual participa
el inefabkle Avila que dice que Kirchner es 'socialista'.
Otro
caso es el de David Halperín, un ex socio del estudio Cassagne y Asociados, que
denunció a su titular 'por cederle honorarios del estudio de abogados en que
ambos trabajaban al Patronato de la Infancia y tres instituciones vinculadas
con el Opus Dei' (...) La donación de cuatro millones de pesos provenía de un
arbitraje que realizó ese estudio en una disputa entre Manliba y el CEAMSE.
(16) Como dice muy bien un sacerdote jesuita amigo, entre 'Trozzo y Trusso, nos
hicieron trizas'. Como se recordará Trozzo, para quien trabajó Mariano
Grondona, era otro miembro del Opus Dei que llevó a la quiebra al Banco de
Intercambio Regional (BIR), a comienzos de los años ochenta. Ahora está en
México, y enseña 'ética'. Estas son algunas andanzas de miembros del Opus Dei.
Para más datos se puede leer: 'Opus Dei. El totalitarisnmo católico (Integrismo
y progresismo cristiano)', por Emilio J. Corbiére, Editorial Grupo
Sudamericana, Buenos Aires, 2002..
NOTAS:
(1) Sergio Rubin, Los políticos que abrevan en el Opus Dei rompen un viejo
mito, diario Clarín, Buenos Aires, 8 de julio de 2001.
(2)
Jorge Lanata, Locomotoras, diario Página/12, Buenos Aires, 15 de julio de 1994,
pág. 6
(3) Emilio J. Corbière, Béliz conformó su
elenco con preeminencia del Opus Dei, diario El Cronista, Buenos Aires, 28 de
diciembre de 1992, pág. 11 (4) Frigerio acusó a Béliz de recibir dinero de los
Trusso, diario La Nación, Buenos Aires, 9 de octubre de 1997; Embestida de
Frigerio, diario La Nación, Buenos Aires, 16 de octubre de 1997 y Denuncias
contra Béliz, diario La Nación, Buenos Aires,12 de noviembre de 1997 (5)
Maximiliano Seitz, Quarracino niega lazos con el banco, diario La Nación,
Buenos Aires, 30 de septiembre de 1997.
(6)
La logia criminal PDOS, liderada por Licio Gelli, fue expulsada y repudiada por
la masonería mundial. Por tanto sobra aclarar que Suárez Mason de masón no tuvo
nada, aunque el silencio de radio que guardaron algunos de sus dirigentes
durante la dictadura militar haya sido bochornoso. Sin embargo, el Opus Dei y
la Masonería parecen bailar un eterno minué en un tablero de ajedrez donde el
Opus siempre tiene las piezas blancas. Inspirado en el secreto divino y
bancario, el Opus acaba de consagrar a su rey y jefe con la santificación. La
masonería, en cambio, dedicada a lo místico y filosófico se parece mas a los
siete samurais de Akira Kurosawa. Con solo comparar el volumen patrimonial
administrado por ambas partes puede observarse el desequilibrio de fuerzas.
Investigar sobre el origen de las riquezas del de las 'sociedades auxiliares'
del Opus Dei y la existencia de eventuales 'hombres de paja' es un buen comienzo
para dar cuenta de tal diferencia.
(7)
Javier Navarrete Ibáñez, Un monseñor y 14 directivos cerca de la condena,
diario Hoy, La Plata, 29 de marzo de 2001.
(8)
Horacio Verbitsky, La Caja, Página/12, 9 de setiembre de 2001.
(9)
Los últimos escándalos bancarios, diario La Nación, Buenos Aires, 15 de mayo de
1998.
(10)
Miguel Bonasso, Un negocio con diferentes identidades, diario Página/12, Buenos
Aires, 1 de marzo de 2000.
(11)
Horacio Verbitsky, Orden de zarpar, diario Página/12, Buenos Aires, 1 de
noviembre de 1998.
(12)
Fernando Lascano, En el campo empresario. Jornada tras jornada, La Nación,
Buenos Aires, 20 de septiembre de 1997.
(13) ob. cit.
(14)
Pirulo de tapa, Opus, Página/12, 18 de enero de 1992; y Marcela Luza, Justicia
en barra, Somos, Buenos Aires, 20 de enero de 1992.
(15)
Horacio Verbitsky, Amor y Odio, Página/12, Buenos Aires, 7 de julio de 1996,
págs. 2 y 3.
(16)
El presidente de Metrogas fue procesado por defraudación, diario La Nación,
Buenos Aires, 1 de junio de 1997.
fuente:
Argenpress