El enemigo no tiene piedad, es cínico – La necesaria respuesta
Hace
siglos está en marcha la Revolución Mundial Anticristiana. Sus agentes
en todo el mundo actual, y sobre todo en Hispanoamérica, están
atravesados por un odio implacable. Ese furor los lleva a alentar todo
tipo de prácticas inhumanas, desde la pedofilia hasta el aborto, desde
la naturalización de las drogas hasta la eutanasia, pasando por la
manipulación de embriones. Una Ciencia sin conciencia que, lejos de ser
aliada del hombre, se ha vuelto contra el ser humano. Una propaganda
mundial en donde prevalece la desinformación, la distorsión, las
verdades a medias, las mentiras grotescas y los engaños masivos. En una
palabra, el progresismo cultural.
Sin
embargo, mucha gente que no comulga con estas nefastas ideas y prácticas
todavía no sabe que estos agentes odian. Muchos creen aún que todos o
al menos “la gran mayoría” de los periodistas, políticos, asesores,
intelectuales, etc. del bando progresista son personas de buena voluntad
“pero equivocadas”. Mucha gente salva, o intenta salvar, la
honorabilidad de estas personas, y no pueden detectar el enorme cinismo
de quienes –ya las cataloguemos como marxistas, progresistas o
globalistas– se dedican sistemáticamente a boicotear las rudas certezas
de un Orden Social Cristiano y, en los últimos años, hasta del mismo
sentido común