PUTIN GRACIAS, AHORA TODO SE VA VIENDO MÁS CLARO
El
siguiente artículo de política y estrategia internacional, no sólo
tiene una gran actualidad con los acontecimientos conocidos, sino que
intentan balancear un poco las ideas del artículo del blog, traducción
de un blog meritorio, coincidente en casi todo con las ideas de nuestro
blog- ¿Resurge la Santa Rusia?-
a mi modo de ver escrito con muy buena intención pero alejado de la
realidad, quizás afectado de lo que ha venido en llamarse, wishful thinking. Es un achaque de tradicionalistas, pensar en términos de “consagración de Rusia” y su consecuente conversión al
catolicismo. En mi opinión ambas cosas están fuera de lo que
razonablemente se podría esperar. Ya es conocida mi opinión expresada en
el blog en varias entradas, de que la consagración ya tuvo lugar y la conversión
de Rusia -entendida en los términos del contexto del mensaje de Fátima
(primer y segundo secreto, y revelaciones de Tuy y Pontevedra)- también
tuvo lugar a su tiempo, con el cese de la persecución y expansión de los errores de Rusia.
Por eso pienso que el artículo citado aunque bien intencionado está
descaminado. Y esto tanto más cuanto un abundante cuerpo de profecías
inciden, incluso nombrando a Rusia, en lo que podríamos llamar una
amplia guerra regional, en Europa, de invasión y hostilidades bélicas de
Rusia.
El artículo que traigo aunque limitado a un análisis geoestratégico y político, es concorde con este supuesto.
Soy consciente de que despertará rechazo en algunos, quienes de todas
maneras están invitados a manifestarlo. Con todo, no está de más que
contemos con análisis como éste, que balancean, como ya he dicho, otras
visiones expresadas en el blog.
Gracias, Putin – América tiene contigo una deuda de gratitud
Por Toby WestermanAmérica tiene una deuda de gratitud con el presidente ruso Vladimir Putin. Antes de la invasión estalinista del territorio ucraniano, pocos parecían preocupados por la unidad de Rusia y por sus acciones para modernizar sus fuerzas armadas y la cada vez más estricta alianza militar de Moscú con China. Después de la aventura militar de Putin en Crimea, un desfile de expertos, lumbreras y presentadores de televisión hablan ahora del intento de Putin de volver a forjar una nueva versión de la Unión Soviética, y algunos han llegado a llamar “comunistas” a los acontecimientos recientes de Rusia.
(Los lectores de INA por supuesto, han sido informados de estos y otros asuntos durante una década y media).
Putin y su plan
Concienciadas con todo lo anterior, parte de las agencias de noticias de los Estados Unidos está alentando a una mejor comprensión de la oligarquía política en Moscú y Beijing.
Una Unión Euroasiática está en movimiento para reemplazar a la antigua URSS
Cuando el presidente ruso Boris Yeltsin en 1992 hablando en una sesión conjunta del Congreso de EE.UU. hacía promesas de paz y amistad duradera, los espías rusos seguían llevando a cabo esfuerzos de profunda penetración al estilo soviético contra Estados Unidos y nuestros aliados. Yetsin también dio los primeros pasos en la formación de unos ” Estados Unidos”, que llegaron a existir bajo Putin, entre Rusia y la nación paria estalinista de Bielorrusia. Allí, cabe añadir, donde la KGB sigue llamándose la KGB.
Putin continuó y aceleró lo que había comenzado con Yeltsin. El ejército ruso retuvo las insignias de la era soviética y sus banderas; a los espías soviéticos de la guerra fría, vivos y muertos, se les dio honores especiales; al genocida Josef Stalin se le hizo un lavado de cara; incluso el crucero Aurora, que se acredita en la tradición soviética por jugar un papel clave en el derrocamiento bolchevique del gobierno provisional ruso – que tomó el poder después de la abdicación del Zar – de nuevo ocupa el lugar de honor que tenía en la época soviética.
El papel de Ucrania
Rusia y Ucrania comparten una historia común que se remonta más allá de mil años. A menudo, esta historia compartida ha sido sangrienta y amarga, pero las similitudes en el lenguaje y en la cultura hacen que los eventos en Ucrania tengan una inmediata y vívida repercusión en el pueblo ruso. Ucrania fue una parte importante del imperio zarista y uno de los miembros originales de la Unión Soviética. En la era soviética, Ucrania no sólo fue una importante zona agrícola, sino también un centro industrial.
Hoy en día, gran parte del gas natural de Rusia que se exporta a Europa pasa por territorio ucraniano. Putin y la oligarquía política de Moscú reconocen que Ucrania sería un elemento importante en una nueva Unión Soviética debido a sus vínculos históricos con Rusia, su ubicación estratégica entre Europa y Rusia, su gran tamaño (la segunda nación más grande de Europa), así como su creciente importancia económica.
El depuesto presidente Viktor Yanukovich, rechazado por su política pro rusa y por corrupción.
De los líderes de Ucrania post-soviéticos, ninguno ha trabajado más intensamente por Moscú que Viktor Yanukovich, quien fue elegido por primera vez presidente en una elección fraudulenta en 2004. Fue destituido de su cargo en una nueva elección en 2005 después de las manifestaciones masivas conocidas como la Revolución Naranja. Una escisión en el movimiento “naranja” permitió a Yanukovich ser reelegido en 2010, sólo para ser derrocado por protestas masivas en febrero de 2014 a causa de sus políticas extremas pro-rusas, por la corrupción y en general por su gobierno tiránico.
El movimiento a favor de la libertad que eliminó a Yanukovich no fue solamente un rechazo localizado contra el dominio ruso y contra la corrupción generalizada sino también es una amenaza directa a la existencia de la oligarquía política de Moscú.
Moscú teme una revolución en su propio pueblo
El deseo de Putin de tener a Ucrania como miembro de un Estado soviético naciente sólo es superado por el conocimiento que tiene Moscú de la revolución pro-occidental que derrocó a Yanukovich. Moscú teme justificadamente el contagio del espíritu democrático ahora patente en Ucrania.
A pesar de la propaganda pro-soviética y de la manipulación política tras el colapso de la URSS, todavía existe dentro del pueblo ruso un deseo de una verdadera libertad humana. Moscú lo sabe, y lo vive con temor.
El pueblo de Ucrania protesta en las calles contra la invasión de Putin.
Los disturbios recientemente desatados en las calles de Kiev fueron
la razón más importante para la intervención de Moscú. La gravedad de
esta amenaza fue puesta en evidencia, irónicamente, por un líder
político supuestamente de la oposición al partido de gobierno de Putin.
El Partido Comunista por boca de Gennady Ziuganov declaró con notable
franqueza que “Es posible que en dos años haya un escenario similar [al de Ucrania] en Rusia”, si Moscú no emprende acciones.
Moscú temía muchísimo las “revoluciones de colores”, inspiradas en la
Revolución Naranja de 2004 y su propagación a lo que Rusia llama su
“cercanos extranjeros”, los Estados de la antigua Unión Soviética. Los
Servicios de espionaje de Moscú tomaron medidas de cooperación con los
elementos unidos pro-rusos en el “cercano extranjero” para paliar los
efectos de las voces pidiendo libertad. En gran medida, Moscú tuvo
éxito.Después del derrocamiento de Yanukovich, sin embargo, el mismo miedo frío vuelve a apoderarse de Putin y del resto de la clase política de Rusia.
Los manifestantes en Kiev ahora no protestan simplemente por una elección corrupta. Están rechazando lo que sin duda se convertirá en la fusión de Ucrania con el nuevo Estado soviético y por eso derrocaron una figura leal a Moscú. Los manifestantes denunciaron descaradamente las mentiras tanto de Yanukovich como las de sus amos rusos. Putin tuvo que hacer un movimiento audaz, o correr el riesgo de sufrir no solo un duro golpe a sus planes para la formación de una nueva Unión Soviética, sino también enfrentarse a la ira de su propio pueblo despertado por los gritos de libertad que recorren las calles de Kiev.
Aunque la mayor parte del mundo condena sus acciones, Putin tiene un amigo leal, cada vez más poderoso. En su confrontación con Occidente, Putin tiene un aliado cultivado de longa data.
El viejo eje Moscú-Pekín recientemente reanudado.
Algunos comentaristas han tomado nota del apoyo de China a la invasión del territorio de Ucrania por parte de Moscú, y la similitud existente entre la apropiación de tierras por Rusia con la reclamaciones chinas sobre el Mar de China del Sur, zona rica en minerales y corredor vital para el transporte marítimo mundial.
De repente, algunos expertos están dándose cuenta de los comunes intereses y métodos y de la estrecha cooperación entre Moscú y Beijing. No se suponía que esto fuera a suceder.
Putin sigue el plan de Yeltsin / Jiang Zenin en vistas a un Nuevo Orden Mundial que sustituya el liderazgo de EE.UU.
Putin sigue el plan de Yeltsin / Jiang Zenin para un Nuevo Orden Mundial para sustituir el liderazgo de EE.UU.
La asistencia de Moscú a China continua desde hace años, y pasa desapercibida entre los expertos estadounidenses, que siguen esperando una alianza ruso-estadounidense contra China.
También existía entre los políticos y estrategas de USA la creencia de que el pueblo chino finalmente emularía el ejemplo de Rusia y se libraría de sus amos comunistas estadounidenses. Esta confianza era tan grande que los EE.UU. exportan gran parte de su capacidad de fabricación a la República Popular de China (PRC). Los políticos esperaban que la industrialización y una nueva clase rica daría lugar a la caída del régimen comunista, y los fabricantes estadounidenses vieron una gran oportunidad de ventas, para obtener rápidos beneficios, tanto para los mercados de Estados Unidos como para satisfacer la creciente clase consumidora china.
Durante este proceso, millones de trabajadores estadounidenses perdieron sus puestos de trabajo de forma definitiva.
El liderazgo político de Estados Unidos estuvo ciego al hecho de que ninguna de sus ideas preconcebidas está basada en lo realidad. No sólo Rusia y China siguen creciendo, sino que en 1997, Yeltsin y el entonces presidente chino, Jiang Zemin, declararon conjuntamente que un nuevo orden mundial contrarrestaría y reemplazaría con el tiempo el liderazgo estadounidense en el mundo.
Putin reemprendió e intensificó lo que Yelsin había comenzado. La ayuda militar de Rusia a la República Popular de China se convirtió en una alianza militar y naval a gran escala. Los ejercicios conjuntos se llevan a cabo en el suelo y aire de ambas naciones y con sus fuerzas armadas conjuntas. Moscú y Beijing están considerando también montar una base lunar conjunta. Como un comentarista militar en Fox News reconoció recientemente, Estados Unidos verdaderamente se enfrenta a un “eje Moscú-Pekín.”
¿Opciones?
Para decirlo sin rodeos, ni los EE.UU. ni sus aliados europeos están preparados para hacer frente a la Rusia de Putin o a una china en expansión, y mucho menos a una alianza ruso-china. Los años de la negación y el autoengaño nos han colocado en una posición muy peligrosa. Nuestras opciones son limitadas, pero pueden ser eficaces.
Dicho sea en su elogio, la UE demuestra que coopera con los EE.UU. al efectuar algunas sanciones contra Rusia, por lo que el pacto político entre el nuevo gobierno de Ucrania y la Unión Europea se va logrando.
Sin embargo, está también la cuestión de la cantidad de presión que la UE es capaz o está dispuesta a hacer contra Rusia. Desafortunadamente, a diferencia del tiempo que siguió a la Segunda Guerra Mundial caracterizado por la amenaza soviética, Europa ahora está muy vinculada económicamente con Rusia. La Unión Europea recibe una tercera parte de su gas natural de Rusia, y las instituciones financieras europeas han invertido grandes cantidades en Rusia. Noruega podría ayudar a Europa, como también podrían los EE.UU., si las regulaciones innecesarias se relajasen; pero un cambio en los suministros llevaría tiempo, aumentaría los costos, y existiría la posibilidad de las importantes represalias que vendrían por parte de Moscú.
Aunque las sanciones de la UE a Rusia serían costosas, Putin está apostando por que Rusia soporte el dolor, mientras que Europa no lo hace.
Los EE.UU. debería respaldar las manifestaciones anticomunistas, como las de Caracas, Venezuela
Los gobiernos pro-moscovitas de América Latina, Cuba, Venezuela y Nicaragua han recibido recientemente bombarderos y buques de guerra rusos. La intención es clara: convertir las aguas caribeñas de América Latina en un lago ruso. Los amigos latinos de Moscú, sin embargo, tienen un problema: en cada nación hay elementos significativos favorables a la democracia.
Es nuestro interés ayudar a estos grupos favorables a la libertad, tanto desde un punto de vista moral como estratégico.
Aunque la actual administración de USA es renuente a esta estrategia, ciertamente sigue abierta al próximo presidente de los EE.UU. Moscú planifica a largo plazo. Los Estados Unidos deben reconocer este hecho y hacer lo mismo.
Ya ha llegado el tiempo de denegar a Moscú la presencia naval y aérea en América Latina, la cual los militares rusos ahora disfrutan en Cuba, Venezuela y Nicaragua. La oligarquía de Moscú ha mostrado su capacidad de agresión cuando sus intereses parecen exigirlo. Los Estados Unidos tienen todo el derecho de asegurar su seguridad y proteger a aquellos que tienen los mismos valores de integridad humana, ya sea en Ucrania o en América Latina.
Publicado 17 de marzo 2013
Toby Westerman publica
Análisis de Noticias Internacionales – Hoy
Un análisis semanal sin concesiones de la situación mundial
Contacto T. Westerman en http://www.inatoday.com
