Hermenéutica necesaria
Por Zeferino González, op.
Para comprender e interpretar convenientemente el sentido de un autor o de sus obras, podrán contribuir las reglas siguientes:
1ª. El modo de interpretar las palabras, debe estar en relación con la naturaleza del libro y de su autor.
Claro es que no se
deberá interpretar del mismo modo o bajo el mismo punto de vista un
libro escrito por un hombre vulgar o ignorante, y el escrito por un
profundo filósofo; ni tampoco el libro de un gentil y de un cristiano,
un libro perteneciente a la Sagrada Escritura, como un libro puramente
humano.
2ª. Es útil conocer
la lengua en que fue escrito el libro; y las palabras del autor se
deben exponer en armonía con las opiniones y afecciones del mismo, y,
no, en armonía con nuestros deseos, ni con nuestros sistemas u
opiniones.
Cuando se trata de
saber y discernir el significado de las palabras de un autor, no debemos
atender a lo que nosotros deseamos o nos conviene que signifiquen, sino
a lo que realmente quiso significar aquél, atendidas sus opiniones,
sistemas, afecciones y demás circunstancias del escritor.
3ª. Las palabras de
un escritor deben tomarse en el sentido obvio y literal, mientras no se
siga algún absurdo o inconveniente, o mientras que no conste por otro
camino que fue otra la intención del mismo.
4ª. Conviene leer
el prólogo del libro y la vida del autor. Porque esta lectura nos
suministra datos para conocer las intenciones, opiniones y afecciones
del autor, así como la naturaleza y el objeto del libro, cuyo
conocimiento facilita su inteligencia.
5ª. Si en las obras
de un autor encontramos opiniones y doctrinas discordantes o
contrarias, deben conciliarse si es posible: de no serlo, se deberá
tener como del autor la opinión emitida con posterioridad, especialmente
si la emite tratando de la materia ex profeso.
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