Mientras el sedicioso Mas sigue libre, Interior cesa al hijo de Tejero por invitar a su padre a comer en un cuartel de la Guardia Civil
Redacción/Agencias.- La democracia española, con el pie cambiado y en
estado imparable de descomposición. Mientras Artur Mas goza de plena
impunidad para cuartear la unidad de la nación con proclamas que
sobrepasan el límite legal; mientras el Gobierno concede patente de
legalidad a los asaltos fronterizos; mientras bandas de criminales
procedentes de todo el mundo se enseñorean de una población española
indefensa y aterrorizada; mientras se excarcela a etarras y se
subvenciona a organizaciones involucionistas; mientras miles de
delincuentes ilegales campan a sus anchas; mientras las instituciones
del Estado sucumben a los oscuros manejos de una élite antinacional y
corrompida; mientras la anarquía se apodera del orden público; mientras
el principio de autoridad del Estado se resquebraja un poco más cada
día, el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha cesado al
teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Díez, como jefe del
Grupo de Reserva y Seguridad (GRS), número 1, de Madrid, ubicado en
Valdemoro, tras invitar a su padre, el teniente coronel Antonio Tejero
Molina a una comida en su acuartelamiento.
Otro de los invitados a la comida, que se celebró el pasado día de 18
de febrero, sólo cinco días antes del 33 aniversario del 23-F, fue el
ex-capitán Jesús Muñecas Aguilar, también condenado a cinco años por el
golpe.
Según las fuentes consultadas por Europa Press, el hecho de que el
hijo de Tejero haya sido destituido como jefe del grupo del GRS implica
únicamente que se queda sin destino provisionalmente, hasta que pueda
pedir de nuevo plaza, posiblemente tras el verano.
El teniente coronel Antonio Tejero Molina, la cara más visible del
golpe de Estado del 23-F por tomar el Congreso de los Diputados, fue
condenado a 30 años de prisión por un delito de rebelión militar.
