SOBRE LA CONVERSIÓN DE RUSIA
[Éste es un mensaje de Fernando R.]
Estimado Director:
Alarmado al ver que hay mucha confusión acerca del rol que desempeña
Rusia en el concierto de la geopolítica mundial, me permito acercarle
algunos datos, junto a mi idea sobre el tema.
Adelanto que mi opinión descansa básicamente en dos argumentos: uno
es la observación atenta de la realidad, intentando, claro está, reunir
de manera imparcial los múltiples elementos de juicio que nos ofrece la
misma; y el otro es el conjunto de datos que nos aporta la luz
profética, y que constituyen, a mi modo de ver una clave para
interpretar no sólo este tema, sino toda la historia.
En cuanto a lo primero, no cabe duda de que la tan anhelada
conversión de Rusia, aún no ha acontecido, pues de haber ocurrido no
podría entenderse el reclamo de la Virgen dado a conocer por Lucía, en
el sentido del incumplimiento de su pedido. Como se sabe, la
consagración llevada a cabo por Pío XII fue sólo parcial, lo que, en
opinión de algunos, alcanzó para frenar la carrera armamentística por
los años 60. Por lo demás, me parece evidente que no se observa una
conversión ni de los líderes políticos rusos ni de la Iglesia ortodoxa
rusa. Sí se observa, en cambio, una ‘modulación’ estratégica de la mano
de Mikhail Gorbatchev con su ‘perestroika’ (reestructuración) y su
‘glasnost’ (transparencia), el cual procedió a dar el giro necesario y
oportuno para la construcción del NWO (nuevo orden mundial). Justamente
por eso fue recibido y galardonado en los principales foros mundialistas
de Occidente; como también fue recibido por Wojtyla, otro gran
arquitecto del mencionado NWO.
Y es que como ya lo explicaba Pierre Virion, discípulo de Mons.
Jouin, en su libro ‘El Gobierno mundial y la contra-iglesia’, para la
construcción de un único Poder y un solo Gobierno de dimensión
planetaria, era del todo necesaria la ‘confluencia’ de los dos bloques
ideológicos y políticos que configuraban el mapa geopolítico de los años
de posguerra. Es lo que Virion denuncia, a comienzos de la década del
sesenta, como programa del Poder oculto para un futuro próximo, es a
saber, un ‘socialismo tecnocrático’, de alcance global. Con referencia a
esto mismo, habla Virion del plan sinárquico (tomando este concepto del
gran iniciado y ocultista Saint-Yves d’Alveydre), como nuevo ‘esquema’
del poder mundial, entendido no como un simple acuerdo o ‘entente’
estratégica entre fuerzas contrapuestas, sino mucho más profunda y
significativamente, como integración de aquéllas en una realidad nueva,
de naturaleza geopolítica, económica y aun socio-cultural.
Por venir a cuento, cito aquí una nota de la obra : “Para comprender
mejor la geopolítica mundialista con relación al Este europeo, existe
una obra de referencia poco mediatizada, que permite una buena
comprensión del tema: , por Hubert Bassot… Sobre la base de documentos
publicados en inglés por un tránsfuga de los servicios secretos rusos,
nos ofrece un análisis que permite comprender la ‘lógica del sistema
didáctico’ de la glasnost a la perestroika, que desemboca en la
organización del nuevo espacio europeo, como síntesis de la etapa final
del complot capitalo-marxista. En nuestro conocimiento es la mejor obra
que ha salido a luz sobre esta cuestión”.
Por parecerme jugosa la referencia, de la misma nota cito un pasaje
de la obra , del P. M. Martin: “…Bea [el Card. Agustín B.] sabe tantas
cosas. El sabe, por ej., lo que ha ocupado las horas de imsomnio de
Pacelli durante los últimos treinta años: la amenaza soviética, pero no
sólo de la Rusia soviética, sino de la sovietización, es decir la
posibilidad de una Europa occidental enteramente sovietizada. Mas no por
una toma del poder por las armas de los soviets, sino por una corrosión
lenta y pacífica del Occidente cristiano por el marxismo. (…) Pacelli
había llegado a la convicción de que detrás del marxismo y su versión
soviética, se escondía una forma moderna de satanismo. En cuarenta de
sus cuarenta y cuatro discursos siendo nuncio apostólico, el futuro Pío
XII lanzó repetidas invectiva dirigidas contra el Anticristo, y advirtió
a su auditorio acerca de la gigantesca lucha que estaba a punto de
entablarse entre Satanás y Jesús por el dominio de la almas en Europa y
en el mundo. El mito de una Europa fuerte había muerto. Los anglosajones
habían permitido al marxismo soviético triunfar. El futuro estaba
repleto de sordas amenazas. Pacelli estaba aterrado: teniendo en cuenta
los secretos de Fátima, sus ideas directrices concernientes a Europa y
el mundo, habían estado equivocadas. Y si bien había, al parecer, pocas
chances de una guerra generalizada para un futuro próximo, el peligro
estaba representado, empero, por un compromiso fatídico: la aceptación
del marxismo y su penetración en la cultura, el pensamiento, la vida
política y económica de Europa”.
Y bien, respecto de la Rusia actual, regida por Putin, ¿qué decir?
Pues, a riesgo de equivocarme, y contrariamente a algunas opiniones
optimistas que he leído en este mismo Blog, que hablan de una Rusia
convertida o en camino de la conversión, para lo cual lo suponen a Putin
como una suerte de restaurador de la Santa Rusia, por mi parte no veo
en él sino un astuto continuador de la estrategia ajedrecística
aprendida de su maestro y mentor político Gorbatchev. No hay que olvidar
los datos salientes de curriculum político, en el que destaca su
pertenencia continua al KGB, primero, y luego al SFB (Servicio Federal
de Información), el cual reemplazó al primero. También su digitación
discrecional de los resortes del poder, en pro de una solapada
resovietización del espacio geopolítico de Rusia, bajo apariencias de
una ‘democracia dirigida’ o también ‘soberana’. Se puede mencionar
también su política de mano dura o férrea, al mejor estilo stalinista,
contra las insurrecciones de Chechenia y Osetia, por ej., pero más
significativo quizás para nuestro objeto es echar una mirada a sus
socios: China, Cuba, Nicaragua, Venezuela…
El tema da para mucho más, por cierto, pero hasta aquí llego por el
momento. En otro comentario, si se me da el lugar, intentaré resumir el
segundo ‘argumento’, esto es, aquellos indicios procedentes de la luz
profética, que nos inducen a pensar en una Rusia instrumento del castigo
divino, que no en una Santa Rusia rediviva, aunque hago votos por
equivocarme!
Fernando R.
