OSKO: ABOMINACIÓN OMNIPRESENTE
DE LOS GRIMORIOS DEL CAOS SALDRÁ EL “NUEVO ORDEN MUNDIAL”
Comenta Radio Vaticana:
“Entre
las audiencias privadas semanales del Santo Padre destaca el encuentro
con Mark Zuckerberg fundador y CEO de Facebook, el lunes 29 agosto 2016.
Ambos abordaron el tema del uso de las tecnologías de comunicación para
aliviar la pobreza, animar a una cultura del encuentro, y hacer llegar
un mensaje de esperanza de modo especial a los más desfavorecidos.”

De pronto a
uno le agarran ganas de hablar del tributo que la perversión moderna le
ha hecho pagar al hombre en su prometeico camino en pos de construir la
inmensa Babel, o el “paraíso en la tierra“, que me parece que no es sino
otro de los nombres del “Reino del Anticristo”.
Ese tributo
de altísimo costo, que difícilmente conseguimos mensurar adecuadamente,
obnubilada muchas veces la mirada por los sortilegios que provocan
diariamente los grimorios del conocimiento mágico escritos ahora, cada
día, y que no son libros que nos llegan desde la Edad Oscura o de la
Edad Media.
Aquellos
grimorios antiguos (y malditos, aunque con toda seguridad no tanto como
los actuales “científicos”, “cívicos”, “sociales”,
“anti-discriminación”, “de género”, etc.) contenían instrucciones
astrológicas, listas de ángeles y demonios, instrucciones para
aquelarres, o para lanzar encantamientos y hechizos, o mezclar
medicamentos, convocar entidades y muchas otras artes de las llamadas
“oscuras”.

Los actuales
grimorios de la moderna educación, de aggiornados y “luminosos”
contenidos todos ellos, sin embargo traen muchas más refinadas
perversiones; muchos más males desatan, muchos más y peores demonios
congregan, para cubrir al entero mundo con un manto muchísimo más denso
de maldad; con una trama infinitamente más impenetrable, hostil, y
venenosa.
La “iluminación” que proporcionan es luciferina, tanto como la estructura social hacia la que propenden.
La forma es
preternatural, subnatural, antinatural o contra-natural finalmente; no
podía ser de otro modo en el actual Eón; no podía ocurrir de otra manera
hacia la llegada del Fin de los Tiempos, que no han hecho otra cosa
sino comenzar hace un tiempo ya.

Porque los
hombres, hace mucho que respiran la viscosa atmósfera que les induce a
prescindir de la Verdad. La Verdad no tiene respetabilidad alguna en la
construcción social actual. No tiene lugar. Ha sido pisoteada, ultrajada
y, con el concurso de todo lo que proporciona la modernidad,
definitivamente olvidada.
De manera
que parece ser que oponernos al “saber” que trajo dicha modernidad sería
el único camino para preservar nuestras inteligencias, lo que de suyo
significa también preservarnos del ERROR, el peor y más peligroso
enemigo del hombre, al decir de San Agustín.
Leía
recientemente en un corto artículo donde se menciona a Evelyn Waugh, en
el blog Wanderer, que dicho autor británico afirmaba que: “Me parece que sería realmente una perversidad hacer algo para preparar un muchacho para el mundo moderno”.

Y esto, que
difícilmente lograremos explicarle a ningún contemporáneo nuestro que
carezca del necesario espíritu de repulsa frente a la modernidad, no es
más que una esplendorosa verdad que debe ser gritada a los cuatro
vientos.
Porque
preparar a los jóvenes para salir adelante, para ser exitosos en el
mundo moderno, es condenarlos a la peor y más crasa de todas las
ignorancias y de todas las muertes. De ahí su perversidad.
Y que no se
diga que “no todas las cosas que propone la pseudo-cultura actual son
dañinas y pésimas respecto de la Verdad“, porque eso es mentira; porque
lo que anima al mundo en el que vivimos es un espíritu manifiestamente
enemigo de la Verdad.
Lo que
debería enseñárseles, sin eufemismos ni atajos a los jóvenes, se opone
al mundo moderno de manera tajante, drástica y diametral, como la luz a
las tinieblas.
Hay que
saber y recordar todo aquello que quedó atrás, muy atrás, en la
historia. Allá, donde quedaron los tiempos en los que la educación se
estructuraba en derredor del TRIVIUM.
Trivium significaba “tres caminos”.
Los “tres caminos” eran las tres materias que contenían:
Gramática, o la habilidad de comprender hechos.
Lógica, o la habilidad de razonar la relación entre los hechos.
Retórica, o la habilidad de la expresión sabia y efectiva, la aplicación de hechos y la relación entre ellos.
A esto se sumaba el llamado “quadrivium”, en el que se integraban la música, la aritmética, la geometría y la astronomía
Y ya… no
había tiempo ni necesidad de nada más. En cuanto a las cuestiones
sagradas, como corresponde a una buena educación, eran omnipresentes en
los tales “caminos“ o materias, que en modo alguno las excluían.

Pero además,
las cuestiones sagradas venían desde los hogares, el Lar…, desde el
fuego; intimidad del recóndito sitio donde ardía perpetuo y a cuya luz
se veneraba desde inmemoriales tiempos, piadosa y cumplidamente, a los
ancestros; en esa encantadora y tibia imagen de familias y clanes
rogando protección y el alimento diario, y quedar eximidos de las pestes
y sobrevivir a las inevitables guerras, el asalto de las fieras, o el
más terrible aún de los bárbaros, o de ladrones y asesinos.
Pero hay que
volver del ensueño que genera todo aquello que ha quedado muy atrás en
el tiempo. Hay que “sentar cabeza” en el tiempo que nos ha sido dado.
Pero, sin olvidar.
Porque la
modernidad procura que olvidemos, precisamente a cambio del confort que
proporciona; a cambio de los alardes tecnológicos que entrega de forma
tan “generosa” y prolífica a los “bárbaros” de hoy (con perdón de los
bárbaros de ayer). La lista es casi interminable, pero hay algunos
tópicos elocuentes, como por ejemplo el rubro ENTRETENIMIENTOS.
La falsa
religión de la iglesia conciliar percibe la importancia de esas
cuestiones. Bergoglio entiende también y recibe a Marck Zuckerberg y
hablan de todas cosas muy interesantes. Porque como se sabe, las
comunicaciones y las llamadas “redes sociales” contribuyen muchísimo con
eso de “aliviar la pobreza” (?) y fomentar la “cultura del encuentro”,
que no es cultura ni propicia encuentros, sino que, en el inmensamente mayor número de los casos, crea alienación, aislamiento, ignorantes y desencuentros.
Entretenimientos…
¿cuántos no proporciona esta modernidad que ha llegado a saber que
cuantos más y más sofisticados e interesantes sean mejor contribuirán a
la sacrosanta labor de “matar el tiempo” (además de matar la
inteligencia)? Ideal, en una época en la que los hombres (sobre todo los
más jóvenes) no comprenden que matar el tiempo es prácticamente un
suicidio, y por supuesto que no me refiero precisamente a aquello de “El
tiempo es oro“, sino más bien a todo lo contrario.

Tal vez sea
cierto que presenciamos el último asalto del enemigo, sobre lo último
que queda todavía medianamente en pie y que ya tambalea sobre los
derruidos pilares que lo sostienen. Y lo más intimidante, lo que hiela
la sangre, es que han conseguido que prácticamente nadie se dé cuenta.
El asalto es contra todo lo que se denomina NATURAL que, para ser más preciso, debe ser llamado ORDEN NATURAL.
Y ya no
habrá nada detrás, una vez que “la modernidad”, por medio de su
Revolución (dicha Revolución puede también ser denominada “Misterio de
Iniquidad”) acabe por constituir, consolidar, o más precisamente
COAGULAR el “Misterio de la Abominación Desoladora”.
¿Que eso ya está constituido en la Roma conciliar? En parte, sí.
No obstante, si son ciertas las cosas que se dicen, http://panoramacatolico.info/articulo/es-posible-negociar-con-corea-del-norte
(que no lo creo; por lo menos, no así como sugiere M. González,
especulando sobre los “honestos” pensamiento y proceder de Mons.
FELLAY), digo, si fueran ciertas esas cosas, el pánico estaría
invadiendo a los sectores conservadores de la llamada “curia romana”.
Sin embargo,
la tal “curia” por lo único que podría caer en pánico es si corrieran
peligro sus especiales privilegios y prebendas.
¿Dirá
alguien que hay “honrosas excepciones”? ¿Sí? ¿Cuáles serían? La
apostasía es completa, y desde hace muchos años. Expectativas en tal
sentido, sirven para engañar a bobos y crédulos.

Sin embargo,
como decía más arriba, “no ha hecho sino COMENZAR…”, porque aun no
coaguló la mencionada y desoladora abominación. De haberse constituido
ya completamente dicha instancia de desolación abominable, nos
encontraríamos en el momento preciso en que los tiempos son acortados
porque de lo contrario “ni aún los elegidos podrían salvarse”, por su
propio esfuerzo, voluntad, trabajos y sufrimientos, etc.
Pero esto, que sepamos, no ocurre; además de que el Padre Lacunza estima que será solamente de 30 días…
Es que a
menos que se suponga que el Apocalipsis de San Juan es un conjunto de
adivinanzas absolutamente incorroborables, inconstatables, y por lo
tanto completamente arbitrarias, se deberá aceptar que allí se habla de
cosas concretas, tiempos concretos y hechos que se suceden con una
lógica, y que se corresponden entre sí consecuencialmente.
Es por eso
que entiendo que todo aquello aún se halla en los comienzos, aunque las
apariencias, desde nuestra perspectiva, consciente de lo ocurrido a
partir del CV2, nos incline a una visión más “urgente”. Es intentar ver
un poco más allá del dato contundente de contemplar un fenómeno tan
particularmente evidente, grosero y odioso como el de la iglesia
conciliar, entidad que suplanta, usurpa y eclipsa nada menos que a la
verdadera Iglesia.
Menudas cosas vemos desde hace ya décadas; mucho menos menudas las que quedan por ver.
Para quienes
conocen, al menos superficialmente ciertas cuestiones de la Cábala
Judía, en las que la NADA y el SER, aparecen como estando muy
íntimamente relacionados (tanto así que según los “sabios” cabalistas
vienen a ser la misma cosa), será más sencillo.

Es que el
CAOS que han conseguido montar en esta “modernidad” que padecemos,
trasunta algunas imágenes que permiten delimitar diversos campos.
No es un
CAOS que se conjugue y traduzca en una especie de anarquía social; eso
también, pero no solamente. Es un CAOS más profundo; más severo y
desolador; mucho más repugnante que cualquier otro que se haya conocido
antes, hasta llegar al grado de lo abominable.
La
dialéctica revolucionaria continúa, pero ha llegado un momento en el que
la “antítesis” que muestra sus dientes a la anterior “síntesis”
(devenida en nueva “tesis”) tiene determinadas características que
vienen a resumir el “non plus ultra” de las tendencias más
antinaturales.
En general,
todas las obras de iniquidad tienen, mucho, algo o todo de antinatural;
pero se me hace que la actual es (diría el P. Castellani) de “apaga y
vámonos”.
No hace
falta describirla. Todos sabemos bien de qué se trata; mejor dicho, los
que lo ven… porque los que no lo ven, no lo saben y ni siquiera lo
intuyen, están completamente perdidos.
Y nuevamente, no hay aquí ninguna pretensión de descubrir la humedad del agua. Lo que sí, es como una especie de desahogo.
Ahora bien.
De semejante colisión, entre una “tesis” de suyo perversa, como lo es la
del mundo consumista volcado casi exclusivamente al hedonismo, al
narcisismo, al egoísmo, en lo que parece ser el caldo de cultivo
perfecto para la construcción del ANTICRISTO, con la suma cotidiana de
millones al “cuerpo místico” de LEVIATÁN, y la antítesis que representa
el hundimiento en el caos anárquico que se vislumbra, y será
consecuencia de un CATASTRÓFICO COLAPSO GLOBAL en ciernes, ¿qué puede
esperarse?
¿Cuál será la “síntesis”?
No parece
que pueda ser otra cosa que una situación terminal, social, económica,
cultural (de lo que quede que merezca llevar tal nombre); en todos los
sentidos; en todas las categorías, actividades, estamentos, estratos,
rubros, etc. etc.
Remarquemos el concepto: parece que en un lapso no demasiado largo es esperable una caída abrupta, un colapso, una disrupción.
“Disruptivo”
es un término que se usa para señalar aquello que produce una ruptura
brusca. Por lo general el término se utiliza en un sentido simbólico, en
referencia a algo que genera un cambio muy importante o determinante;
parece que puede, o no, ocurrir que dicho cambio, brutal e inesperado,
tenga un correlato físico.
Respecto de
esto último (lo del correlato físico), la particularidad con la
DISRUPCIÓN a que hago referencia y que creo se encuentra en el horizonte
más inmediato y urgente, es que SÍ TENDRÁ UN CORRELATO FÍSICO, notable y
verificable, y de consecuencias dramáticas para todos.
De este CAOS, del colapso inevitable al que tiende y provoca, saldrá disruptivamente
el Nuevo Orden Mundial, acabado, coagulado. ESE ES EL RELATO FÍSICO. Y
es esperable, allí sí, la instauración de “reglas de juego” muy severas
para con aquellos que no “cuadren” con el nuevo estado de cosas o
“régimen”, que ya vemos insinuarse; obviamente ese puede ser el momento
para el comienzo de la persecución.

Tal vez los
mecanismos y las excusas necesarias para desatar dicha persecución ya se
encuentran perfectamente montados y serán activados a su debido tiempo.
Seguramente serán altruistas, filantrópicas o ecológicas las excusas.
Pienso que gozarán, sin duda, de la bendición conciliar; o que al menos
contarán con su cómplice silencio.
En cuanto a los mecanismos, si bien no parecerán a simple vista tan altruistas ni filantrópicos, también llevaran un tácito “nihil obstat” Vaticano.
Después de todo, los perseguidos probablemente pertenezcan a esa
irreformable gente que profesa un catolicismo “atrasado” que debe ser
erradicado definitivamente, como todos los “fundamentalismos“.
Como es
seguro que todo esto sonará para muchos como una suerte de pesimismo
superlativo y contrario a toda esperanza…, deberé remitirme nuevamente a
los anuncios proféticos, que de suyo siempre son más claros y que
seguramente se harán cada vez claros en adelante.
Dicho lo
anterior porque, en todo caso, desde un cierto punto de vista MUNDANO
aunque barnizado con apariencias de “piedad”, “devociones” y “esperanzas
cristianas” (que no son tales, sino judaizadas maneras de entender el
“ser en el mundo” de la Iglesia de Cristo), existe un “triunfalismo
eclesiástico” que aspira a conquistas y reconquistas, restauraciones y
triunfos que ya están VEDADOS…, mal que les pese a sus partidarios.
O mejor dicho, están RESERVADOS para el Señor de la Venganza
(no lo digo yo; “La Venganza es Mía, dice el Señor”) el único y
verdadero dueño de la historia, Aquel que tiene el Señorío necesario
para acabar con la historia, que no se terminará con la colisión de
ningún asteroide (ni con los misiles coreanos, rusos, chinos, ni yankis,
aunque pudiera ocurrir, tal vez más pronto de lo que se imagina, que
estos artilugios contribuyan a aumentar transitoriamente la miseria de
este mundo).
Pero todo aquello (lo de la Venganza y el fin de esta historia), claro, vendrá con la Parusía.
Hasta tanto se manifieste, transitamos por el difícil espacio que lleva por nombre “la paciencia de los santos”.