DEBEN SER LOS SERVICIOS, DEBEN SER... (Ariel Corbat)
OTRO PAPELÓN DE PÁGINA/12
Allá por 1955, en el que iba a ser el
año de la Revolución Libertadora, un paso de comedia ideado por Aldo
Cammarota, llevado al programa de radio "La Revista Dislocada" por
Délfor Amaranto, incluía una canción cómica cuya letra, justificando
algunas situaciones risibles, decía: "Deben ser los gorilas, deben ser,/
que andarán por aquí,/ deben ser los gorilas, deben ser,/ que andarán
por allí..."
Aquel paso de comedia, simplón e
inocente, adquirió en el contexto político una significación impensada
por su autor y ciertamente sofisticada, pues la palabra "gorila" se
convirtió en sinónimo de aquellos que se oponían al gobierno autocrático
del primer peronismo. Con el tiempo, el simpático y querible apodo nos
incluye (y bien) a todos los derechistas; antiperonistas o no e incluso
peronistas de derecha.
Soy de los que reivindican el buen
uso de la palabra Gorila, como sinónimo de patriotismo, espíritu
republicano y convicciones democráticas. Sonrío cada vez que algún
izquierdista cree que me insulta llamándome así y le respondo:
.- Gorila y a mucha honra, para insulto: "comunista".
Tanto reivindico la expresión "gorila",
que tarareo ese mismo estribillo cada vez que leo Página/Bolche, el
pasquín del zurdokirchnerismo, pero luego de los incidentes en la marcha
por Santiago Maldonado, viendo que Página/12 ya perdió hasta el sentido
del ridículo a la hora de bajar línea, encontré atinado cambiar la
expresión "gorila" por otra, que para el zurdaje representa más o menos
lo mismo.
Y es que al ver que titulaban de esta manera, se me escapó una carcajada:
En tiempos de Lanata Página/12 respondía
al MTP, lo fundaron con fondos mal habidos del ERP, o sea: una lacra
desde su origen; pero al menos tenían cierta chispa que se notaba en la
manera de titular. Lamentablemente ya no les queda ni el pucho en la
oreja de aquel pasado malevo y feroz. Ahora ponen la hilacha donde antes
la escondían y respecto de los incidentes en la marcha por Santiago
Maldonado titulan: "Era muy claro que se trataba de infiltrados".
Clarísimo sería si la violencia fuera ajena a las marchas de la izquerda
y no su constante, pero arriba del título, no conformes con ese insulto
a la razón afirman: "Volvieron los encapuchados al final de la marcha
por Maldonado".
Es tan patético el gusto que tiene la
izquierda por victimizarse, y les fue tan fácil hacerlo durante el
kirchnerismo, que ya perdieron el sentido de lo verosímil. Por eso en
otra nota titulan "SERVICIOS ENCAPUCHADOS PARA PROVOCAR".
Pobre inocencia defraudada la de los
idealistas de izquierda, tan bien intencionados ellos, que en cada
marcha que organizan aparecen servicios que los hacen quedar como si
fueran violentos. Por suerte todos sabemos lo pacífica que es la
izquierda argentina, tan diferentes de los fascistas del ERP y
Montoneros. O de la Resistencia Ancestral Mapuche (RAM), cuyos
integrantes a cara limpia y con la persuación de las ideas por toda arma
enfrentan a los trogloditas de la Gendarmería Nacional...
Lo risible del modo en que Página/12 trata algo tan serio como la
desaparición de una persona, es que el pasquín se contradice a sí mismo,
porque este asunto empezó con encapuchados cortando una ruta sin que a
nadie se le ocurra que hubiera algún infiltrado entre ellos.Y el mismo
diario nos los mostraba, informando que -según la familia de Maldonado-
Santiago estaba ahí:
Curioso, ¿no? Llevado al extremo del absurdo pareciera que Página/12
estuviera sindicando a Santiago Maldonado como un servicio infiltrado en
la pacífica toma de terrenos y corte de ruta de los izquierdistas que
la van de mapuches. Porque así de absurdo es pretender negar que la
izquierda tiene sectores violentos que aparecen en cada ocasión que se
les brinda. Pero no se le puede pedir autocrítica a la izquierda, ni a
su pasquín.
Ellos siempre mentirán a conciencia, para que lo repitan los progres y
otros idiotas útiles, por eso tarareo aquella vieja música con esta
nueva letra: "Deben ser los servicios, deben ser, que andarán por allí..."
Pero no son "los servicios", es el zurdaje violento, intolerante y
totalitario que apañan Página/12, la izquierda y las organizaciones de
derechos humanos.
Mientras tanto, Santiago Maldonado sigue con paradero desconocido. El
malísimo desempeño del Juez Otranto y el empecinamiento de la izquierda,
kirchnerismo incluido, en que la única hipótesis posible era la de la
desaparición forzosa no han contribuido a la búsqueda de la verdad. Se
corre el riesgo de estar frente a una investigación destinada a
convertirse en otra típica y triste novela argentina de misterio sin
resolver. Así, Miguel Angel Pichetto compara la desaparición de Santiago
Maldonado con el caso Carrasco, criterio que no comparto, de momento
diría que se parece más al Crimen de Cuenca.
Ariel Corbat, La Pluma de la Derecha
Estado Libre Asociado de Vicente Lópe




