MACRI, UN TIPO DE
PALABRA
Arrastradas
por el vendaval abortista van cayendo las últimas máscaras del macrismo.
Queda así
expuesta, en su desagradable crudeza, la chapucería de un presidente que dice
estar en contra del aborto y que no obstante habilita el debate parlamentario.
Un
presidente que dice oponerse, pero designa, nada menos que como ministro de
salud, a un pro aborto rabioso. Tiene a Durán Barba su asesor que apoya
abiertamente a la ley. Casualmente su jefe de gabinete, Peña sin tapujos hace
en campaña a favor del aborto. Sus aliados hace rato colgaron el pañuelo verde
en la casa radical. Otro preferido, Lombardi es abortista y zurdo, especialista
en cambiar nada.
Lipoveztsky
operador del área en diputados pasa 24 horas forzando la ley pro aborto. En
ciencia y técnica mantiene un abortista que además viene como herencia de los
K. Raro, pero Rozitchner con oficina al lado de Macri, dice si a los obispos
les molesta el aborto es problema de ellos. Respuesta que honraría a cualquier
filósofo.