Randazzo-Arias Duval, la línea Chivilcoy y los documentos argentinos para narcos colombianos y mexicanos
Felipe Solá gobernó la provincia de Buenos Aires siendo reelecto en
el 2005, después de completar el mandato de Carlos Ruckauf. Entonces
nombró en el Ministerio de Seguridad a Carlos León Arslanián, quien
designó como secretario de esa área al ex juez Martín Arias Duval, quien
renunció a su cargo de magistrado porque lo esperaban tiempos más
prósperos. La cartera de gobierno provincial fue ocupada por el joven
Florencio Randazzo, proveniente de Chivilcoy. Ya conocemos el completo
fracaso de Arslanián en seguridad. Éste, a través de una sucesión de
purgas, nombró a una serie de comisarios que aceptaron la política de
aumento del delito que ocasionaba directamente la política del ministro y
la aprovecharon para aumentar su patrimonio personal. Este proceso
coincidió con el ingreso, ya en forma exponencial, del narcotráfico en
el ámbito bonaerense. A uno de esos grupos de comisarios que respondían a
Martín Arias Duval y a Randazzo se los llamó la “línea Chivilcoy”.
Randazzo se dedicó a una tarea que era prioritaria para el matrimonio
Kirchner: sumar a los intendentes del interior de la provincia. A
cambio, desde la Casa Rosada le dejaron manejar ese grupo de policías y
su red de negocios turbios. Así fue que en el 2005 CFK le ganó la
gobernación a Chiche Duhalde mientras se producía la consolidación del
narcotráfico en la provincia y el poder de Randazzo se agigantaba. El
premio fue que CFK lo designó ministro del interior y más tarde Martín
Arias Duval se hizo cargo de la estratégica Dirección Nacional de
Migraciones, donde se regulariza la situación legal de muchos
inmigrantes de países vecinos para sumarle votos al kirchnerismo.
Explosión de casos
En esta masa de gente vinieron muchos narcos colombianos, entre ellos
algunos que habían delatado a Gilberto Rodríguez Orejuela, capo del
cartel de Cali y jefe de los Pepes, es decir, los perseguidos por Pablo
Escobar, quienes contribuyeron a liquidar al jefe del cartel de
Medellín. Gilberto Rodríguez Orejuela, jefe del cartel de Cali, que fue
extraditado en el 2004 a los Estados Unidos. Sus delatores fueron
admitidos en la Argentina con documentos de extranjeros en algunos casos
y en otros con documentos de nacionalizados argentinos. Esta lista la
integró el peligroso narcolavador Álvarez Meyendorff, extraditado el año
pasado de la Argentina a Estados Unidos y Henry de Jesús Londoño, alias
“Mi Sangre”, recientemente detenido y con pedido de captura americana.
Así, varias decenas de colombianos y mexicanos que protagonizaron
trascendentes delitos como el triple crimen de General Rodríguez, el del
Unicenter y otro en la calle Marcelo T. de Alvear. Y está el último en
los bosques de Palermo. En estos casos aparece la conexión del cartel de
Sinaloa en el país que ya apareció en el 2002 con el señor de los
cielos, Amadeo Carrillo Flores. Éste compró primero campos en la
Argentina pero más adelante impulsó la producción de efedrina para
fabricar éxtasis, lo que generó el triple crimen. Esa efedrina venía de
la India, comprada por el Chemo Group, propiedad de Hugo Sigman, notorio
líder comunista convertido al kirchnerismo y comprador de Gas Natural
Ban. Luego del triple crimen, la diputada Elisa Carrió acusó a Aníbal
Fernández de permitir el ingreso del narcotráfico a la Argentina. Pero
sin la presencia de Florencio Randazzo y Martín Arias Duval con el
manejo sin control de pasaportes de inmigrantes provenientes de los
carteles de la droga, la historia que cuenta Carrió queda bastante
incompleta.