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domingo, 22 de julio de 2018

A ELECTORES POR LA VIDA


De: ELECTORES POR LA VIDA <electoresporlavida0002@gmail.com>
Fecha: 21 de julio de 2018, 14:38
Asunto: URGENTE: ATENCIÓN A TODOS LOS PROVIDA.
Para: ELECTORESPORLAVIDA01@gmail.com




ATENCIÓN A TODOS LOS PROVIDA:

LA MANO VIENE PESADA EN EL SENADO.


POR ELLO, ES IMPRESINDIBLE PARA QUE LOS SENADORES TERMINEN DE CONVENCERSE DE VOTAR EN CONTRA DEL ABORTO QUE SE DIFUNDA EL SIGUIENTE VOLANTE.

A VIRALIZAR ESTE VOLANTE POR INTERNET, Y A IMPRIMIR ESTE VOLANTE Y A ENTREGARLO A PARTIR DE HOY SÁBADO MASIVAMENTE EN BRIGADAS DE MILITANTES CIUDADANOS AL LADO DE LA PUERTA DE LOS TEMPLOS EN LA CALLE A LA SALIDA DE CADA MISA Y DE CADA CULTO RELIGIOSO Y A TODA PERSONA DE BIEN.


ACTUALIZADO AL 1° DE JULIO DE 2018 

NO LOS VOTES !!!!! - Diputados Nacionales que firmaron y/o votaron proyectos de aborto en este año 2018:



PARA BAJAR ESTE VOLANTE DIRECTAMENTE A TU MÁQUINA Y PARA IMPRIMIRLO, HACÉ "CLICK" EN EL ARCHIVO DOCUMENTAL ADJUNTO O EN EL SIGUIENTE "LINK", Y BAJARÁ AUTOMÁTICAMENTE EN SEGUNDOS.
VERÁS ASÍ QUE CADA UNA DE LAS PÁGINAS DEL VOLANTE ESTÁ CORRECTA Y AL IMPRIMIRLAS VERÁS QUE EN ELLAS IMPRESAS NO ESTÁN CORTADOS LOS NOMBRES CON SUS FOTOS NI LAS FILIACIONES:


domingo, 18 de marzo de 2018

Pluralismo sin relativismo II

ALBERTO BUELA
Pluralismo sin relativismo II
Alberto Buela (*) 

Cuando decimos pluralismo queremos decir respeto a las diversas opiniones, aun cuando sabemos que no todas las opiniones son respetables, como por ejemplo, las opiniones xenófobas o racistas.
Opinar no es otra cosa que afirmar o negar algo con miedo a equivocarse, de modo que sobre la opinión no hay ciencia sino solo puntos de vista o expresión de una subjetividad.
Hoy, a dos décadas del comienzo del siglo XXI, resulta casi imposible encontrar en Occidente alguien, que en su sano juicio, no respete el pluralismo. Es que vivimos inmersos en sociedades de masas, multiculturales, multirraciales e interreligiosas y el pluralismo salta y aparece por todas partes, nos guste o no.
Ahora bien, ¿el pluralismo se agota en sí mismo como pretenden los libres pensadores, los progresistas, los satisfechos del sistema o tiene una finalidad superior como puede ser la unidad armoniosa de las opiniones que lo componen? 

lunes, 7 de marzo de 2016

Los medios de comunicación como productores de sentido-Alberto Buela

Los medios de comunicación como productores de sentido



                                                                                                    Alberto Buela (*)

Hay dos clases de ignorancia, enseña Sócrates al bello Alcibíades: una consiste en creer saber lo que  no se sabe y otra, en no saber algo y darse cuenta de ello. Esta última es la nos permite avanzar en el conocimiento de uno mismo y de las cosas y la primera nos transforma en necios.
El no saber y creer que se sabe es lo que produce el error y la equivocación, mientras que el no saber algo y darse cuenta lo evita pues preguntamos al que sabe.
La hegemonía que ejercen sobre nuestras conciencias los mensajes mass mediáticos nos han transformado en necios, pues a diario, veinticuatro horas sobre veinticuatro, nos convencen de cómo se piensa, qué se piensa, dónde se piensa, quiénes piensan y para qué se piensa.

viernes, 29 de enero de 2016

Maldonado, el exegeta bacán Alberto Buela (*)


Maldonado, el exegeta bacán


Alberto Buela (*)

 Juan de Maldonado (1534-1583) 1jesuita español fue y es reconocido como el mayor exégeta del siglo XVI. Nació en Casas de la Reina (Extremadura) en 1534. Fue profesor de teología y filosofía en París en donde gozó de un gran prestigio. Sus clases en el colegio de Clermont contaban con una asistencia regular de más de mil alumnos. Su biógrafo ingles dice: your courses in humane letters and philosophy, that crowds of excited students filled his classroom. Sometimes he had more than 1,000 students in his class and some even arrived two or three hours before the lecture to get a seat.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Sionismo cristiano Por: Alberto Buela

 Sionismo cristiano

Alberto Buela (*)
En un muy buen artículo publicado por Eladio Fernández bajo el título de Evangélicos cristianos, secta financiada por Israel y Washington en donde aparece una foto de Netanyahu hablando en un congreso evangélico, afirma que: Los evangelistas cristianos acumulan una historia de grupo político mas que religioso. Su vínculo con la AIPAC (lobby hebreo) y el potente lobby gay es indiscutible, como herramienta político social, más que religiosa. La inversión en España es notable, y se multiplican por dos en tan solo diez años. Las iglesias evangélicas son un sistema similar al usado por la Cia para infiltrar sus ONGs como sistema de penetración ideológica unilateral, que maneja conciencias despistadas.

sábado, 31 de octubre de 2015

El batacazo de las últimas elecciones

 
    El batacazo de las últimas elecciones
                    
 
                                                                                       Alberto Buela (*)


Todos los mass media de Argentina hablan del batacazo de las últimas elecciones en nuestro país, afirmando que María Eugenia Vidal (candidata liberal) derrotó a Aníbal Fernández (candidato kirchnerista), esto es, sedicente peronista. Ejemplo de lo que es un “pianta votos” en política.
En realidad no ganó la oposición sino que perdió el oficialismo poniendo candidatos invotables, sea que se equivocó fiero en la elección de al menos tres “pianta votos”: el susodicho Fernández, el vice presiedente Zannini y el economistas Kicillof.

viernes, 24 de julio de 2015

La industria de la memoria

  La industria de la memoria


                                                                                                Alberto Buela (*)


                                    El título del presente artículo es un remedo del famoso libro de Norman Finkelstein La industria del holocausto donde el autor judío denuncia a todos aquellos paisanos suyos que, sin haber padecido los horrores de la segunda guerra, se aprovechan del holocausto para enriquecerse y victimizarse para vivir bien. Pues en la sociedad de consumo la víctima racial y política es un ser privilegiado.
El holocausto se ha transformado en una industria que utiliza la reivindicación como una fábrica productora de bienes: dinero, fama y honores.
La industria de la memoria viene a ser una especie de hermana menor de la industria del holocausto. Sitial reservado al exclusivo club de los judíos en donde no se permite la entrada de otras comunidades: gitanos, gay, católicos, etc., también exterminados en los campos de concentración.


viernes, 10 de julio de 2015

Metaética y metapolítica Por Alberto Buela


Metaética y metapolítica


                                                                                            Alberto Buela (*)

Es sabido que la metaética comenzó como una reflexión filosófica sobre el lenguaje moral, explicatio terminorum,  y que con los años pasó a designar los problemas fronterizos entre la filosofía y la teología. Esto es, los temas que van más allá de la reflexión normativa.
Y así como el teólogo no puede ignora los tratamientos filosóficos de los problemas morales, de igual manera el filósofo no puede hacer “como si” los temas teológicos no existieran. Así, por ejemplo, sobre el mal en el inocente o la muerte, no puede hacer como si nunca hubiera oído hablar sobre lo que naturalmente ha oído o aprendido, y pretender quedarse en una fenomenología meramente descriptiva y no pasar a la esencia del fenómeno, en este caso, la muerte o el mal en el inocente a partir de su ethos vigente.
 La metapolítica, y lo hemos mostrado en múltiples trabajos, es también un reflexión filosófica y pluridisciplinal sobre los problemas fronterizos entre filosofía y política, que viene a analizar las mega categorías que condicionan la acción política concreta. Por ejemplo hoy, las categorías de globalización, homegeneización cultural, pensamiento único o derechos humanos. Es un modo de reflexión tal que aquello sobre lo que se reflexiona no se objetiva realmente  sino que se encuentra ensamblado, imbricado en todo relato político contemporáneo.
 Así como la reflexión ética tradicional intenta responder a la pregunta qué es lo bueno y la metaética a ¿qué hace una persona cuando se pregunta sobre lo bueno?. De la misma manera la metapolítica no se pregunta qué es el poder como la política sino qué ésta detrás del poder para que el poder sea poder real. La metapolítica, en lograda frase del pensador Primo Siena, viene como la espada de Perseo a cortar la cabeza de la Gorgona, a develar, a descubrir, a denunciar a la criptopolítica. Intenta la recuperación de la política como pública, como abierta, como libre de ataduras con las logias y los poderes indirectos.
La metapolítica viene a cuestionar que en los regímenes de partidos, estos toman la decisión, entre una oligarquía partidaria, antes que la deliberación del conjunto de los afiliados. Hace “como sí” fueran democráticos. En definitiva, hacen criptopolítica, pues se manejan con una deliberación simulada o un simulacro de deliberación, pues la decisión ya se tomó antes.
 Tanto la metaética como la metapolítca son disciplinas o mejor pluridisciplinas que tiene en común el  ser teleológicas, esto es, se orientan a un objetivo o fin que al acceder mejora a quien lo alcance, tanto en orden a la comprensión como al de la acción.
Al ser teleológicas se ocupan de los fines y no se diluyen en los medios, que es el gran karma de las sociedades contemporáneas que como afirmara ese gran filósofo que fue Augusto del Noce: poseen infinidad de medios pero tienen confusos los fines.
Son pluridisciplinas porque necesitan de ciencias auxiliares, así la metaética necesita de la lógica para observar la correcta fundamentación de sus principios, cuidando que de sus premisas se sigan consecuencias congruentes. En tanto que la metapolítica necesita de la historia o de la economía para el análisis de las grandes categorías que son su objeto propio de estudio.
Metapolítica significa el estudio de aquello que está más allá de la política, y que, de alguna manera, condiciona la acción política. Un mundo categorial que no se percibe en forma inmediata sino sólo por sus efectos.
Y lo que trasciende la política son las grandes categorías que condicionan la acción política. Ej. Igualitarismo, identidad, homogeneización, uniformidad, multiculturalismo, memoria, progreso, decrecimiento, consenso, derechos humanos, crisis, decadencia, derechos de los pueblos, pluralismo, relativismo, interculturalismo, universalidad, mundo único, grandes espacios, etc.
Categorías que no son estudiadas por la filosofía política, pues como observó agudamente Leo Strauss: la filosofía política después de la segunda guerra mundial se transformó en ideología política. Así hoy la filosofía política quedó reducida ya al marxismo, al liberalismo, a la socialdemocracia, a la democracia cristiana, etc.
Pero tampoco están estudiadas, estas mega categorías por la filosofía política clásica en los textos de Aristóteles, Santo Tomás, Hobbes, Locke, Maquiavelo. No. Estas categorías son un producto de nuestro tiempo y con ellas tenemos que lidiar. HIc Rodhus hic saltus dice Hegel. Esta es la tarea del filósofo. En la cancha se ven los pingos. El verdadero filósofo es el que puede especular sobre la realidad. De los libros que se encarguen los investigadores que hay muchos, muy buenos y muy bien pagos por el Estado
A nosotros nos interesa el estudio y los estudios de metapolítica hoy, hic et nunc. El resto es cartón pintado. Tarea que dejamos para los historiadores.
Vincular la metapolítca a la metafísica de la política es un gravísimo error que comenten todos aquellos que no distinguen en forma clara y distinta entre: lo político y la política. Esta es una distinción liminar que introducen dos filósofos de la política contemporáneos como lo fueron Julien Freund y Cornelius Castoriadis. Así, afirma este último: Los griegos no inventamos lo político (el tema del poder) sino la política (la organización de dicho poder). Esta distinción es la que da origen a la moderna polemología, o disciplina que estudia los conflictos.
En nuestra opinión el que intenta hacer metapolítica dirige sus investigaciones en torno de la política y no de lo político. Hay dos posturas claras respecto de lo que sea la metapolítica. La de aquellos que se ocupan de desmitificar la criptopolítica. La política de consensos entre los lobbies, entre los poderosos. La política de las oligarquías partitocráticas, y, por otro, la de los que quieren entender porqué se actúa como se actúa hoy en política. Cuáles son los condicionamientos últimos que hay que tener.
Lo difícil de la metapolítica es que no especula sobre “lo que debe ser” sino sobre la realidad política tal como se da: sobre lo que es, más lo que puede ser. Sobre ese conflicto entre acto y potencia en que se despliega la realidad y sobre lo que no hay nada escrito.
Hoy hay un cúmulo enorme de pensadores de mayor o menor enjundia intelectual que se están ocupando del tema. Entre los más estacados figuran  Alain Badiou, Michel Maffesoli y Alain de Benoist en Francia, José Javier Esparza, Juan Bautista Fuentes y Rodrigo Agullol en España, Cesar Cansino y Ernesto Serrano en México, Primo Siena, Giacomo Marramao, Marcelo Veneziani, Aldo La Fata, Carlos Gambescia en Italia, Fernando Fuenzalida Vollmar en Perú, Jacek Bartyzel en Polonia.
Cuando presentamos la metapolítca como una pluri o multidisciplina es porque tienen en común, en algún punto, el mismo objeto de estudio. Hablando en forma escolática, el objeto propio son las grandes categorías que son analizadas desde sus distintas ópticas. Y el método que no es otro que el fenomenológico, en tanto ir y atenerse a las cosas mismas. A la realidad, y describirla lo mejor y más adecuadamente posible.
Pero como la metapolítica no es una mera disciplina filosófica que se agota en la simple descripción del objeto de estudio sino que busca una incidencia, una salida en la política, exige por esto último, un paso más que es: el ejercicio del disenso como método, la ruptura con la opinión, como gustaba decir Platón.
Y el disenso como método nos viene a decir existe otra visión y versión a lo políticamente correcto, que es alternativa al pensamiento único.
De modo tal que objeto propio (las mega categorías) y método específico (fenomenológico-disidente) nos garantizan la existencia de esta nueva multidisciplina.
Una diferencia sustancial entre ambas estas neodisciplinas, es que la metaética viene de una vieja tradición británica desde el siglo XVII, que en la meditación ética no se preocupa en averiguar qué es lo bueno o lo malo, lo honesto o lo deshonesto, lo libre o no libre sino que se pregunta por “las respuestas a los valores o disvalores, a las virtudes y los vicios”. Y entonces se pregunta la metaética: qué se ama, que se rechaza, qué se reprende, que se elogia, que se deplora, es decir, se pregunta por todas las formas en que se toma posición frente a la conducta de los seres humanos. Y eso refleja normas que el hombre tiene. Y el acceso filosófico es el análisis de lo que se dice, del lenguaje común.
La metaética está apoyada en la teoría J. Austin (1911-1960)[1] de los actos del habla según la cual también se hacen cosas con palabras, como por ejemplo en los juicios o enunciados performativos[2], mejor denominarlos realizativos, porque realizan con su solo enunciado una acción: por ejemplo, cuando digo: yo prometo o yo bautizo.
Esta metaética, signada por el utilitarismo o pragmatismo pues analiza lo que se usa y lo que se hace, siempre a través del lenguaje, termina en un idealismo pues viene a sostener que la reflexión sobre algo modifica eso sobre lo cual se reflexiona. Por ejemplo: si me encolerizo y reflexiono sobre ello,  ya no será tan grave. Pero esto es un error pues creer que por el mero hecho de volverse conciente de algo puedo cambiar ese algo, es una ilusión intelectual.
Y así sostiene Hans Gadamer, el mayor filósofo en esto temas: Por medio del volverse conciente pueden descubrirse errores de conciencia, pero no puede modificarse una validez normativa.[3]
Es que la ética no puede hacer normas, estas vienen de una tradición vivida, de un ethos vigente, y la ética solo es una aclaración teórica de este éthos. Solo podemos aclarar aquello que ya nos determina en lo que somos. Por lo tanto no se puede tampoco alcanzar ni una fundamentación última ni un ethos universal.
Esto en definitiva, es lo que viene a afirmar Heidegger en su Carta sobre el humanismo(1946) que después del descalabro de la segunda guerra mundial que dejó sesenta millones de muertos[4] en el corazón de Europa se quebró cualquier posibilidad de existencia de un ethos universal como constitutivo básico para un humanismo. Así que hablar de humanismo se transformó en un sinsentido.
En metapolítica, por otra  parte, hablamos no de ethos sino de ecúmenes. Esto es, grandes espacios de tierra habitados por hombres que comparten con sus propias  lenguas, creencias y costumbres un ethos particular [5].
Si se habla de ecúmenes y no de ethos es porque la idea de ecúmene está en la base de las concepciones geopolíticas al involucrar grandes espacios. Que ayer fueron la Hélade para los griegos y la romanitas para los romanos, como hoy lo son Iberoamérica para nosotros o Angloamérica para los yanquis.
La idea de ecúmene muestra que el mundo es en realidad un pluriverso y no un universo como lo pensó la Ilustración y el liberalismo político. Este mundo está compuesto, aproximadamente,  por media docena de ecúmenes. Ellas comparten las mismas estructuras constitutivas pero difieren entre sí por sus valores, lenguas, usos y costumbres distintas. Ello nos está indicando que las ecúmenes son al mismo tiempo totalidades de sentido pero relativas una a otras. En la medida en que una ecúmene, cualquiera sea, toma primacía sobre otras se produce la llamada colonización cultural, económica y política. Lo que está sucediendo hoy con la americanización que padece Europa por la ecúmene anglo-americana.
En definitiva, no existe ninguna razón seria y fundada para sostener la existencia de un nuevo humanismo. Tanto la metaética como la metapolítica nos muestran este acierto. Acierto ya barruntado por don Miguel de Umanuno quien al comienzo nomás Del sentimiento trágico de la vida nos advierte: el adjetivo humanus me es tan sospechoso como el sustantivo abstracto humanitas. [6] Más contundente fue aún el anarquista Joseph Proudhon cuando afirmó: Cada vez que escucho humanidad sé que quieren engañar.


Arkegueta: eterno comenzante


[1] Austin, J.L.: Cómo hacer cosas con palabras, Paidós, Buenos Aires, 2008
[2] Es tanta la mala copia que hacemos del inglés que, incluso, buenos profesores de filosofía, avispados y despiertos traducen literalmente performative por performativo en lugar de traducir al castellano por “realizativos”.
[3] Maliandi-Fernández: reportaje de Ricardo Maliandi a Hans Gadamer en Valores Blasfemos, Ed. La cuarenta, Bs.As. 2009, p.85
[4] El mayor investigador que tenemos en estos temas es el politólgo Horacio Cagni, más conocido entre los amigos como “la bala de plata”, solo para utilizar ante algunos europeos engreídos en temas de la segunda guerra mundial.
[5] Al respecto puede consultarse nuestro libros: Disyuntivas de nuestro tiempo (ensayos de metapolítica), Ed. Docencia, Bs.As. 2014 o Teoría del Disenso (las ecúmenes y el pluralismo) Ed. Teoría, Bs.As. 2003
[6] Unamuno, Miguel de: Del sentimiento trágico de la vida, Losada, Bs.As. 1964, p.7


domingo, 21 de junio de 2015

La domesticación de las conciencias Por Alberto Buela

  La domesticación de las conciencias

                      
                                                                                         Alberto Buela (*)


Alrededor de la primera guerra mundial de 1918 se inaugura la radio y en torno a la segunda de 1945 la televisión, estos dos hechos brutos e incontrastables terminan con la educación o domesticación clásica del hombre a través del sacerdote y el maestro, la Iglesia y la escuela, y comienza la domesticación mass mediática que está en manos de los maestros del resentimiento, según la precisa observación del filósofo Max Scheler. Hoy, setenta años después, casi nadie puede escapar a la época de la nivelación inducida por la manipulación de las conciencias.

viernes, 19 de junio de 2015

La sucesión política- Alberto Buela (*)


                                           La sucesión política

                                                                                            Alberto Buela (*)



El tema de la sucesión política ha sido desde siempre el desvelo de los que están obligados a dejarlo. Son contados los casos en la historia política del mundo de aquellos que han dejado el poder motu proprio. En este año 2015 Cristina Fernández de Kirchner tiene que dejarlo y , considerando como una posibilidad que gane su candidato, lo deja en manos de un liberal como el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, pero con un vicepresidente como reaseguro, el maoísta Carlos Zannini, quien asegura la continuidad del proyecto político del kirchnerismo, esto es, un progresismo socialdemócrata.

martes, 28 de abril de 2015

Las PASO un mecanismo más de dominación Por: A. Buela


Las PASO un mecanismo más de dominación



                                                                                           Alberto Buela (*)

Los dueños de La Nación diario, hoy están contentos luego del triunfo en la ciudad de Buenos Aires del candidato liberal y seguramente masón, que triunfó el domingo pasado en las elecciones PASO. Como para reafirmarlo, en la tapa del diario sale la foto del candidato triunfador.
PRESIONE "MAS INFORMACION" A SU IZQUIERDA PARA LEER ARTICULO

domingo, 19 de abril de 2015

Un Papa argentino ¡mamma mia! II


                           Un Papa argentino ¡mamma mia! II 
 

                                                                                         Alberto Buela (*)

Gran revuelo levantó en el mundo católico progresista o para mejor ex católico el artículo de Vittorio Messori sobre Francisco en Navidad.
El teólogo brasileño Leonardo Boff le salió al cruce con los tapones de punta. Primero le cambia el título al artículo y en lugar de traducir correctamente Dudas sobre los vaivenes y contradicciones del Papa Francisco, traduce sesgadamente “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco”.
Así una cosa es preguntarse por las dudas y contradicciones y otra distinta por el rumbo que sigue el Papa. Lo que le interesa a Boff, como le interesó toda su vida, es marcar el sentido que debe de seguir la Iglesia y no que es lo que haga Francisco. Y en ese intento de “marcar el sentido que debe seguir la Iglesia,” como su eterna propuesta de que los curas se casen no prosperó, dejó la Iglesia y se casó con una monja.
Y al pobre Vittorio Messori lo trata de entrada de “converso”, como si los Boff, esos gringos que habrán llegado a Brasil a principios del siglo pasado, no suenen a los oídos iberoamericanos más a protestantes o judíos que a cristianos viejos.
Es cierto que el artículo de Messori es centroeuropeo, bastante mediocre y algo temeroso de, no sabemos bien, qué perder. Es que la Iglesia católica ya no tiene mucho que perder, pues desde el fracasado Vaticano I, viene perdiendo todo.
Pero no es hiriente como el de Boff, no es engreído como el de Boff, no es expresamente falso como el de Boff. Esto último se ve en las falsas estadísticas que maneja: en Europa el 25% es católico, en el tercer mundo el 73% y en América latina el 49%.
Pero cómo puede ser que Iberoamérica (mal llamada por Boff A.Latina) solo tenga la mitad de su población católica y el tercer mundo (África y Asia) la supere en un 24% cuando los católicos allí son minoría salvo en Filipinas. [1]
Con estos falsos datos sobre el catolicismo Boff le hace el juego a las iglesias evangélicas y luteranas de Iberoamérica .Seamos serios, no se puede escribir con datos tan falsos, salvo que se defiendan intereses ocultos. No hay que olvidar que la clase dirigente de Brasil es en su mayoría evangelista y Boff pasó de cura a funcionario del PT y del gobierno brasileño.
Mi experiencia, estuve en enero dictando unos cursos en Francia y España, me dice que a Francisco no lo quieren y es por las razones, mutatis mutandi, que esgrime Messori: imprevisibilidad, contradicciones sobre distintos temas, falta de solemnidad, y cosas del mismo tenor.
Y bueno, es así, Francisco es un Papa argentino y como tal es “mistongo”, como dijera el cura Leonardo Castellani sobre nosotros. Entre el gorrión y el jilgero está el mixto. Está bien, no somos ni chicha ni limonada, pero somos lo que somos, y Francisco no puede dejar de ser argentino.
El pavote de Boff de esto no sabe nada. A él lo único que le interesa es condicionar, dirigir, orientar, marcar el sentido que debe seguir la Iglesia. Es un ideólogo de la religión cristiana y en ese aspecto toda su tarea es injustificable.
Y para colmo cuando habla del Espíritu Santo lo hace en nombre de una ortodoxia solo conocida por él. Yo creo que termina sus días fundando una iglesia propia y al estilo brasileño.  
Y en cuanto al periodista Messori con este artículo se acercó mucho a la definición que da Paul Feyerabend de “analfabetos locuaces” para los periodistas. Se apoyó en lo episódico y no barruntó el lento cambio de y en la centralidad de la Iglesia que se viene produciendo.
Por todo ello repitamos el título de nuestro primer artículo: un Papa argentino ¡mamma mia!. Es que no se le puede pedir peras al olmo, y a un argentino no se le puede pedir que sea siempre serio, no es que no lo seamos, pero no lo somos siempre. No se le puede pedir una ortodoxia teológica a un hombre que a gatas recibió una formación sociológica. No se puede exigir, en definitiva, un camino lineal, a un Papa argentino, cuando nosotros somos los reyes de la gambeta. Y esto no solo en el fútbol (Maradona, Messi, Sivori, Coco Rossi, Rojitas, Walter Gómez) sino en la vida en general y en la política en particular. En este sentido se siguen preguntado los europeos: qué es el peronismo.
Nosotros creemos, y esto no lo vieron ni Messori ni Boff, que la gran limitante de Francisco y de la Iglesia post Vaticano I es que tiene cercenado el acceso a lo sagrado. Se ha disuelto después de un siglo y medio la actio sacra, y sin ésta no hay acceso a lo sagrado.
Y para remediar esto se necesita un Papa que sea un poco más que argentino y que el Espíritu Santo sople con fuerza de ventarrón.

 

El artículo que transcribimos a continuación, escrito por el analista religioso más influyente de Italia, Vittorio Messori. Las reacciones de los autores progresistas (le sigue el de Leonardo Boff) han sido agresivas – en respuesta a un texto que en realidad es muy suave y un tanto pobre.
***
Dudas sobre los vaivenes y contradicciones del Papa Francisco
Vittorio Messori
Corriere della Sera
December 24, 2014
Creo que la honestidad exige que lo reconozca desde el principio: quizás estoy abusando del espacio que se me concede al escribir algo que más que un artículo es una reflexión personal. Confieso que de buena gana hubiera querido evitar escribir esto, si no me hubieran pedido que lo hiciera. Sí, lo hubiera evitado, porque por mi propia valoración (y no sólo la mía) de este papa oscila entre el apoyo y la perplejidad, un juicio que cambia según el momento, o una ocasión especial, o en relación con los temas de los que se habla. Un Papa que no se esperaba. Para lo que pueda valer, yo estuve entre los que esperaban un sudamericano y alguien que sea pastoral, alguien con experiencia en el gobierno del día a día, un tipo de equilibrio entre un venerable profesor, un teólogo refinado también para ciertos paladares, como mi muy querido Joseph Ratzinger. Un Papa que no era esperado, pero que rápidamente, desde el primer “Buenas tardes” ha mostrado que no era nada de lo que nadie podía prever, tanto es así que algunos de los cardenales que lo eligieron han ido cambiando de idea sobre él.
Esta cualidad de “no saber qué esperar” sigue agitando la tranquilidad del católico medio que está acostumbrado a no pensar demasiado sobre la fe y la moral, y que ha sido exhortado a “seguir al Papa”. Por supuesto, ¿pero a qué Papa? ¿Al que predica diariamente en Santa Marta homilías propias de un párroco al viejo estilo, con buenos consejos y sabios proverbios, incluso con serias advertencias para no caer en las trampas del demonio? ¿O el que telefonea a Giacinto Marco Pannella cuando estaba haciendo uno de sus huelgas de hambre y le saluda con un “Sigue trabajando así de bien”, cuando desde hace décadas el “trabajo” de este líder radical consiste en dar la batalla a favor del divorcio, el aborto, la eutanasia, la homosexualidad para todos, la ideología de género y cosas por el estilo? ¿El Papa que recientemente en una charla a la Curia Romana sonaba como Pío XII con convicción (en realidad, como el propio San Pablo) definiendo a la Iglesia como “el Cuerpo Místico de Cristo”? ¿O al que, en la primera entrevista con Eugenio Scalfari, ridiculizó a quien pensara que “Dios es Católico”, como si la Iglesia Romana, una, santa, católica y apostólica fuera una opción, un accesorio para llegar de alguna manera a la Santísima Trinidad según los gustos personales de cada uno? ¿El Papa argentino que está al tanto, por experiencia directa, del drama de América Latina que está en vías de convertirse en un continente ex-católico, con el éxodo en masa de sus fieles a las sectas pentecostales? ¿O el Papa que vuela para abrazar y desear éxito a su querido amigo, un pastor que está en una de las comunidades que están vaciando las comunidades católicas y que lo hacen exactamente con ese proselitismo que él ha condenado entre sus propios fieles?
Podríamos seguir, naturalmente, con estas facetas que parecen, y quizás realmente son, contradictorias. Podríamos, pero no sería correcto para los creyentes. Saben que no deben ver al Pontífice como un presidente electo en una república, o como un rey, el heredero de otro rey. Ciertamente, en un cónclave, los instrumentos del Espíritu Santo, dentro del contexto de la fe, son los cardenales electores que comparten los límites, los errores, sí, incluso los pecados que son la marca de toda la humanidad. Pero la única y verdadera cabeza de la Iglesia es el propio Cristo, todopoderoso y omnisciente, que sabe un poco mejor que nosotros quién es el mejor para ser su representante en este momento en el mundo. Esta opción puede parecer desconcertante para la visión limitada de aquellos de nosotros que vivimos en este momento, pero en el futuro, desde una perspectiva histórica, será revelado por qué esta fue la elección adecuada. El que realmente conoce la historia está sorprendido y pensativo cuando descubre que, en la perspectiva de dos mil años, que es la perspectiva católica, todos los papas, lo sepan ellos o no, realizaron el papel para el que se les escogió, en definitiva, las cosas salieron como tenía que salir.
Precisamente, debido a esta concienciación, he elegido, por mi parte, observar y reflejar sin arriesgarme a adoptar opiniones impacientes o incluso imprudentes. Vuelvo a la pregunta que se ha citado a menudo fuera de este contexto: “¿Quién soy yo para juzgar?” Estoy en el mismo avión que todos los demás, sólo soy un hombre. No estoy asistido por el “carisma pontificio”, la ayuda prometida por el Paráclito. Y para el que le gustaría juzgar, ¿no cuenta nada la plena aprobación del “Papa Emérito” (tan diferente en estilo, formación y comprensión de lo que es necesario hacer), muchas veces repetida, en palabras y por escrito, de lo que Francisco está haciendo?
Es una responsabilidad terrible para uno que es llamado hoy a responder a la pregunta: “¿Cómo podemos llevar el mensaje del Evangelio al hombre contemporáneo? ¿Cómo podemos mostrar que Cristo no es un espíritu lejano y borroso, sino la cara humana del Dios creador que es el Salvador, que quiere dar significado a la vida y la muerte de todo?” Hay muchas respuestas a estas preguntas, a menudo contrarias entre sí.
Aunque cuente poco, tras décadas de trabajar dentro de la Iglesia, puedo tener mis propias respuestas a estas preguntas. Puedo, digo: el uso del condicional aquí es obligado, porque nada y nadie me asegura haber tenido un atisbo del camino correcto a seguir. ¿No estaría asumiendo el riesgo de convertirme quizás en el ciego del Evangelio que quería guiar a otros y todos acabaron en la zanja? Y así, ciertas opciones pastorales hechas por el “Obispo de Roma”, como prefiere llamarse a sí mismo, me convencieron; pero otras me dejan perplejo, me parecen oportunistas, incluso de un tipo de populismo que genera un interés tan amplio como superficial y efímero. Podría pensar que hay otros temas más urgentes y que tendrían como resultado un apostolado más fértil. Esperaría, pensaría así, todo en condicional, repito. Porque, como exige una perspectiva de fe, aunque un laico (como dice el Derecho Canónico) puede expresar sus pensamientos y temores, siempre que estén bien considerados y bien fundados, sobre los caminos y los medios de la evangelización dejaré, sin embargo, la estrategia general y, por encima de todo, la custodia del depósito de la fe, debe dejarse al hombre que salió del cónclave vestido de blanco. En cualquier caso, no he olvidado cómo el propio Francisco recordó en el duro discurso ante la Curia que es fácil criticar a los curas, pero ¿cuántos rezan por ellos? Quiero recordar también que él es, en esta tierra, el “primero” entre los sacerdotes. Y por eso, pido a todos los que adoptan una postura crítica, esas oraciones de las que el mundo se ríe, pero que guían, en secreto, el destino de la Iglesia y del mundo entero.
[Traducido por Blanca Lozano. Artículo original]

Apoyar al Papa Francisco contra sus detractores 

2015-01-02

                                                                Leonardo Boff


  En varias partes del mundo, pero principalmente en Italia entre cardenales y personas de la Curia, y también entre grupos laicos conservadores, se está articulando una dura resistencia y demolición de la figura del Papa Francisco. Escondiéndose detrás de un escritor laico famoso, converso, Vittorio Messori, muestran su malestar.
Así que he leído con tristeza un artículo de Vittorio Messori en el Corriere della Sera de Milán con el título: “Las opciones de Francisco: dudas sobre el rumbo del Papa Francisco” (24/12-2014). Esperó a la víspera de Navidad para tocar más profundamente al Papa. Lo que le critica es especialmente su “imprevisibilidad que sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. El admira la perspectiva linear “del amado Joseph Ratzinger” y bajo palabras piadosas instila insidiosamente mucho veneno. Y lo hace, como confiesa, en nombre de muchos que no tienen el valor de exponerse.
Quiero proponer un contrapunto a las dudas de Messori. Este no percibe los nuevos signos de los tiempos traídos por Francisco de Roma. Además demuestra tres insuficiencias: dos de naturaleza teológica y una de interpretación de la relevancia de la Iglesia en el Tercer Mundo.
Messori se ha escandalizado de la “imprevisibilidad” de este pastor porque “sigue perturbando la tranquilidad del católico medio”. Es necesario preguntarse por la calidad de la fe de este “católico medio”, que tiene dificultad en aceptar a un pastor que tiene olor a oveja y anuncia “la alegría del Evangelio”. Son, en general, católicos culturales habituados a la figura faraónica de un Papa con todos los símbolos de poder de los emperadores romanos paganos.
Ahora aparece un Papa “franciscano” que da centralidad a los pobres, que no “viste Prada", que crítica valientemente el sistema que produce miseria en gran parte del mundo, que abre la Iglesia a todos los seres humanos, sin juzgarlos y acogiéndolos en el espíritu que él llamó “revolución de la ternura”, hablando a los obispos latinoamericanos.
Hay un gran vacío en el pensamiento de Messori. Estas son las dos insuficiencias teológicas: la casi ausencia del Espíritu Santo y el cristomonismo, es decir, que sólo Cristo cuenta. No hay propiamente un lugar para el Espíritu Santo. Todo en la Iglesia se resuelve únicamente con Cristo, cosa que no corresponde a lo que enseñó Jesús. ¿Por qué digo esto? Porque lo que Messori lamenta en la acción pastoral del Papa es la "imprevisibilidad". Pues bien, esta es la característica del Espíritu, como lo afirma San Juan: "El Espíritu sopla donde quiere, escuchas su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va" (3,8). Su naturaleza es la irrupción imprevista.
Messori es rehén de una visión lineal, propia de su "amado Joseph Ratzinger” y de otros papas anteriores. Por desgracia, fue esta visión lineal la que ha hecho de la Iglesia una fortaleza, incapaz de comprender la complejidad del mundo moderno, aislada en medio de las otras Iglesias y los otros caminos espirituales, sin dialogar y aprender de los demás, iluminados también por el Espíritu. Significa blasfemar contra el Espíritu Santo pensar que los otros solo piensan errores. Por eso, es sumamente importante una Iglesia abierta como la quiere el Papa Francisco para percibir las irrupciones del Espíritu en la historia. No sin razón algunos teólogos le llaman “la fantasía de Dios”, a causa de su creatividad y novedad para la historia y para la Iglesia.
Sin el Espíritu Santo, la Iglesia se convertiría en una institución pesada y sin creatividad. En el fondo, tendría poco que decir al mundo, a no ser doctrinas sobre doctrinas, sin llevar a un encuentro vivo con Cristo y sin suscitar esperanza y alegría de vivir.
Es un don del Espíritu Santo que este Papa haya venido de fuera de la vieja y cansada cristiandad europea. No aparece como un teólogo sutil, sino como un pastor que realiza el mandato que Jesús pidió a Pedro: "Confirma a los hermanos y hermanas en la fe" (Lc 22,31). Francisco trae consigo la experiencia de las Iglesias del Tercer Mundo, particularmente de América Latina.
Hay otra insuficiencia en el pensamiento de Messori: no valorar el hecho de que hoy por hoy el cristianismo es una religión del Tercer Mundo, como ha repetido tantas veces el teólogo alemán J. B. Metz. En Europa los católicos no llegan al 25% mientras que en el Tercer Mundo son casi el 73% y en América Latina cerca del 49%.
¿Por qué no aceptar la novedad que se deriva de estas Iglesias, que ya no son Iglesias-espejo de las viejas Iglesias europeas, sino Iglesias–fuente con sus mártires, confesores y teólogos?
Podemos imaginar que en un futuro, no muy distante, la sede del primado no será ya Roma con la Curia, con todas sus contradicciones recientemente denunciadas por el Papa Francisco con palabras valientes solamente oídas por boca de Lutero y en mi libro Iglesia, carisma y poder (1984), que leído en la óptica de hoy es más bien inocente que crítico. Tendría sentido que la sede principal estuviera allí donde se encuentra la mayoría de los católicos, que está en América Latina, Asia y África. Sería seguramente una señal inequívoca de la verdadera catolicidad de la Iglesia dentro de la nueva fase globalizada de la humanidad.
Esperaba sinceramente una mayor inteligencia de fe y más apertura de Vittorio Messori, con sus méritos de católico, fiel a un tipo de Iglesia y renombrado escritor. Este Papa Francisco ha traído esperanza y aire fresco a muchos católicos y a otros cristianos que están orgullosos de él.
No perdamos este don del Espíritu por análisis más negativos que positivos, que no refuerzan la “alegría del Evangelio” para todos.
                                                                                                      


[1] En una reciente encuesta de l’association en recherche marketing WIN/Gallup International sobre el ateismo y las religiones del mundo : Tailandia es el pais más crédulo con el 94% seguido por Armenia, Georgia y Marruecos (ninguno de ellos es católico y están todos en el tercer mundo). Y los más incrédulos son China, Japon, Suecia y los checos. Europa del este es la región más atea del mundo solo con un 43% de creyentes. De manera global se estima el 63% creyentes, el 22 % no religiosos, el 11% ateos y el 4% no sabe.