viernes, 31 de julio de 2020

EL ÚLTIMO CÉSAR EN EL RECUERDO

                         El Último César en el recuerdo         Luis Alfredo Andregnette Capurro








¡Cómo podríamos olvidar la fecha que nos trae la fecha de una de las figuras más interesantes e importantes del siglo XX! Su nombre Benito Amílcar Andrea Mussolini Maltoni quien vio la luz del mundo terrenal el 29 de julio de 1883 siendo hijo de Alessandro Mussolini y Rosa Maltoni. Bautizado al día siguiente, fue un romano de alma y cuerpo, que Dios envió en los días finales del Mes de Julio César guerrero invicto y el 1 de Agosto, aniversario de la asunción de Octavio con el título Imperator. 
Pero leamos una página que en un jalón de su vital caminar escribió el conductor romañolo: “Nací un domingo a las dos de la tarde durante la fiesta del Patrón de la parroquia Delle Caminate”, la vieja torre ruinosa que desde el último contra fuerte de los Apeninos desciende hacia las ondulaciones de Ravaldino dominando alta y solemnemente toda la llanura de Forli. Hacía 8 días que el sol había entrado en la constelación de León. Mis antepasados -prosigue- eran campesinos que labraban la tierra y mi padre un herrero que doblaba el hierro candente sobre el yunque. Yo, de pequeño a veces ayudaba a mi padre en su duro trabajo…”. Origen proletario que no oculta, como no esconde la pobreza y miseria de su primera infancia ni los problemas que, por su militancia política tuvieron abuelo y padre y que él llamó: “sagrada tradición de la familia Mussolini”.




Su patria chica la que amó tanto como a la Gran Italia, es la región de las provincias de comarcas fértiles en la hermosa llanura del Po, extendida entre el mar Adriático, los Apeninos y los Alpes. Un Cónsul Romano cuyo nombre injustamente no registró la historia, hizo construir, en el siglo II A.C. la “Vía Emilia”, atravesada por torrentes entre los cuales está el Rubicón a cuyas aguas el Gran Julio César, arrojara el dado cuando ordenó a sus guerreros, encabezados por la Décima Legión, cruzarlas en la primera Marcha sobre Roma para limpiarla de una “legitimidad” política corrupta y corruptora. Carretera militar recta en la campiña verde fue testigo y ES, testimonio del accionar histórico, viendo pasar cohortes con sus águilas y lábaros, condotieros, santos, poetas y mártires. Grandes mojones de la Vía secular son: Módena, Plasencia, Parma, Bologna y muy cerca del mar, entre pinos solitarios, se encuentra la tumba de Dante Alighieri el excelso poeta soñador del Imperio restaurado por entonces Romano Germánico. Hacia el oeste se eleva FORLI ciudad de las pasiones políticas en cuya aldea DOVIA, dentro del municipio del PREDAPPIO, distante 15 kilómetros del centro urbano, nació quien fuera Duce de Italia y personalidad mundial.


Del linaje de la gens Mussolini afincados en Montemaggiore desde 1600 es poco lo que sabemos. Un historiador señala que solo existen 3 biografías de plumas diferentes que pueden catalogarse de sinceras. Del propio Benito Mussolini tenemos 2 fundamentales: “Vita di Arnaldo” (1932) dedicada a su querido hermano y “Parlo con Bruno” (1941) en la que habla a su hijo caído en servicio como Oficial de la Fuerza Aérea durante la guerra mundial. “El que lee estos escritos” dice el historiador Richard Wichetrich en su “Benito Mussolini” (Editorial Iberia Barcelona 1954) “se siente impresionado por el espíritu familiar que se revela en ellos y, más por los sentimientos de condolencias y humanidad que embargan a su autor.  ¡Que poder de comunicación, que don de expresión! ¡La bondad del corazón y la belleza formal rivalizan entre si¡ !Quien expone de esta manera al desnudo su corazón y encuentra tan bellas expresiones para sus sentimientos, no puede engañar, conscientemente a los demás ni tampoco a si mismo¡ Esto es lo que tiene que pensar el lector, por desapasionado que sea”.

Como Oriental del Uruguay, el autor de estas líneas no puede dejar de citar al Caudillo Dr. Luis Alberto de Herrera nativo de Montevideo, que con su accionar y pluma Revisionista y documentación apabullante, recuperó para la posteridad a los héroes de la Patria Grande, tales como Manuel Oribe, Juan Manuel de Rosas y Francisco Solano López. Nunca le fue ajena la Hispanidad Romana a la que pertenecía y a la cual sirvió con altivez por afinidad espiritual con la Falange de José Antonio Primo de Rivera. No podía faltar con Benito Mussolini del cual, en una de las salas de su casa, hoy Museo, lucía una gran fotografía dedicada por el propio Duce. Allí estuvo hasta su fallecimiento en 1959. Luego, manos “non santas,” la retiraron contrariando, su última voluntad, amén de falsificar su pensamiento.  Hemos citado al doctor Herrera porque respecto al último César escribió una página de la cual extraemos para los revisionistas actuales unos párrafos imperecederos. Así habló el Dr. Herrera: “Después de una larguísima depresión, Italia se ha encontrado a sí misma. A las grandes memorias del pasado suma hoy, las grandes realidades del presente. Ya la gente Itálica no sólo habla de imaginación con el testimonio monumental de lo que fue, sino que proclama magníficamente, con su famosa resurrección lo que ahora es y lo que será”…


“Revelación de un estado de conciencia, varonil arranque de una raza de enorme historia que se pone de pie y con pleno derecho pide la palabra para influir decisiva y noblemente en el desdoblamiento de los sucesos universales”.  “Veo ahora aquí lo que antes nunca viera: colosal despliegue de energías morales y materiales, infatigable acción reconstructiva, progresos de portento, irradiando luces y liberación social en todos los planos y a todos los rumbos del pensamiento de la nueva solidaridad, en lo alto una bandera gloriosa y una gran afirmación colectiva… En el centro de este formidable movimiento anímico, cívico, patriótico y social cual propulsor de la obra inmensa, la figura extraordinaria de Benito Mussolini, que llena la época contemporánea”…


La vida del DUX puede dividirse en varias etapas. Helas aquí: Infancia y Juventud (1883-1914) Camino hacia el poder (1915-1922) La Revolución (1923-1934) Horas Triunfales (1935-1941) Traición, Martirio, Asesinato (1943-1945). En su juventud milita en el socialismo radical al que sin dudar llegó por influencia paterna. A los 18 años, diplomado como Maestro de Escuela ejerce algún tiempo, pero pronto su inquietud lo lleva a Suiza donde pasa hambre y cuando consigue ocupación trabaja para subsistir 14 horas diarias aprendiendo en el trajinar, alemán y francés. En la Universidad de Lausana asiste a las clases de Wilfredo Paretto (1848- 1923) En aquel discípulo quedó profundamente impreso el desarrollo de la teoría cíclica de los cambios sociales: “Lo único importante en una sociedad es la elite, es decir, las clases dirigentes; la masa siempre sigue a éstas. El carácter y la historia de una sociedad son el carácter y la historia de sus élites. Cuando éstas se vuelven débiles y corruptas serán inevitablemente sustituidas por otras”. “La ley de hierro, para todos los tiempos: la historia es un cementerio de aristocracias”, observaba el eminente profesor Paretto.


Cuando le era posible pasaba horas en las bibliotecas inclinado sobre libros algunos de páginas amarillentas. Pero a cada momento su propio afán y la pluma era todavía la mejor forma de predicar. He aquí un artículo sobre la democracia que tiene  actualidad para aquellos días y para todos los tiempos:  “La democracia es un sistema que ha llevado siempre a la decadencia moral y espiritual… el que dice democracia dice montón de profesionales de baja política, dice abogados que buscan clientes, dice profesores que intrigan para obtener cátedras, periodistas que llaman a las ventanillas de los fondos secretos, especuladores que compran el silencio y los jueces, conciencias inquietas que hacen anticlericalismo, pero en el seno de la Masonería, asociación internacional de mafiosos”. Ya en el camino del poder, en el glorioso Octubre de 1922, habló como siempre, claramente, iniciando con su voz varonil un discurso fascista que como tal debía ser franco y duro. Y lo fue. Así habló a sus Camisas Negras: “Entre tanto nuestro sindicalismo se diferencia de los otros porque nosotros no admitimos la huelga en los servicios públicos por ningún motivo. Estamos por la colaboración de clases especialmente en un período como el actual de crisis económica agudísima. Pero es necesario decir con igual franqueza que los industriales y los patronos no deben coaccionarse, porque hay un límite más allá del cual no se debe pasar ya que, debe tenerse en cuenta que hay un pueblo que trabaja, que no se puede pensar en la grandeza de las naciones si el sector de operarios, está inquieto u ocioso…”.   Sólo cuando el trabajo esté injertado en la vida y en la historia de la nación, podremos forjar obras maestras… Entonces no tendremos al hombre económico porque no existe, estará frente a nosotros el hombre integral, que es político, que es religioso, que es santo, que es guerrero”. También proclamaba la necesidad que el Estado interviniese en la economía: estimulando, protegiendo, completando, la iniciativa de los individuos y de las organizaciones. En otra intervención ante sus queridos camaradas en la que se muestra el discípulo de Paretto señala: “Los muchos escándalos que se verifican en muchos países demuestran que las clases dirigentes ya son inferiores a su misión. La moral decae y la reemplaza el cinismo que pervierte a nuestras sensibilidades. A la religión sucede el mercantilismo”.  Sobre la mentira democrática vuelve regularmente para despejar los cantos de sirena perniciosos. Oigámosle: “El Fascismo representa una reacción contra el movimiento democrático según el cual todo debía ser gris, mediocre, uniforme, nivelador; en el que desde el Jefe del Estado hasta el último conserje de pretura, se hacía todo para atenuar, esconder rendir fugaz y transitoria la autoridad del Estado. Hemos sufrido las consecuencias de esas concepciones falsas de la vida. La democracia creía captarse el aprecio de las masas populares y no comprendía, que las masas populares desprecian a aquellos que no tienen el valor de ser lo que deben ser”.


Roma está presente siempre en el espíritu de Mussolini. Ese sentimiento le hace señalar que, los Fascios de Combate, fundados el 23 de marzo de 1919, marchan con Fe y Entusiasmo como precedidos por una columna de fuego romano. Por ello el Dux dirá: “Roma es nuestro punto de partida. Nuestro símbolo y si se quiere nuestra idea fuerza. Nosotros soñamos la Italia Romana, sabia, fuerte, disciplinada e imperial. Mucho de lo que fue el espíritu inmortal de Roma resurge en el Fascismo; romano es su saludo brazo en alto y mostrando la palma, con el Lictor (haz de gruesas varas, que no se quiebran porque están unidas por un cinturón de acero con el filo de un hacha que sobresale, junto a la cabeza de la Loba, como símbolo de justicia romana), es nuestra organización de combate al bolchevique, romano es nuestro orgullo y nuestro valor”. Los romanos, no eran sólo combatientes, sino constructores formidables que podían desafiar, como han desafiado al tiempo. Roma traza caminos, señala fronteras y da, al mundo, leyes eternas de su inmutable Derecho. Con el Catolicismo, Roma encuentra su forma y el modo de regirse en el mundo.


El estallido de la guerra de 1914 marca el final de su vinculación con el socialismo a cuyos ideólogos llama “castrados” al oponerse a la intervención de Italia. Funda el cotidiano “El Pueblo de Italia” que subtitulará: “De los Combatientes y los Productores” En los primeros meses de 1915 marcha al frente como integrante del XI Batallón de Bersaglieri. Combate durante 17 meses hasta que, cae gravemente herido en el Carso. Su “Diario de Guerra” es una síntesis en lo que todo parece dominado por la velocidad, angustias, coraje, sufrimientos, miserias y esplendores. Dedica a los camaradas más de 250 páginas “en las que alienta-dice-mi vida y la vuestra, vida que hemos hecho juntos en inolvidables jornadas de la trinchera… Me habéis ofrecido seguridad donde no existía más que esperanza. Habéis demostrado que la estirpe romana no está agotada”.


Desde 1919 la paz de Versalles, verdadera Torre de Babel masónica, siembra Europa con bombas de acción retardada mientras la subversión bolchevique golpea con las huelgas, el sabotaje y el motín, previos a la guerra revolucionaria con el terror rojo.  El marxismo explota la miseria. El Dux sobre esas jornadas nos dice mostrando nuevamente al alumno de Paretto. “La decadencia de las jerarquías significa la decadencia de los Estados, cuando la jerarquía militar ha perdido su virtud, viene la hecatombe; cuando la jerarquía de los tributos roba, el Estado se tambalea”.


Cualquier similitud con los momentos actuales no es simple coincidencia.

Surge entonces el Partido Nacional Fascista cuya línea de acción fue marcada por el DUX como un Anti-Partido. Mussolini arenga entonces a las Milicias Fascistas de Combate. “Es hora de que se imponga una férrea disciplina a los individuos y a la multitud. Porque, una cosa es la renovación social y otra la disolución en casa. Mientras se hable de transformación todos estamos dispuestos, pero, si se quiere dar un salto en la obscuridad, entonces pondremos un alto ahí”. La Nueva “Marcha Sobre Roma” concretada, el 28 de Octubre de 1922, fue consecuencia de “ese estado espiritual con posibilidad de irradiación universal”. “El Pueblo de Italia” dirigido por el victorioso DUX, da cuenta de ello, cerrando filas a las vanas tentativas de las oligarquías partidarias. Se estaba en el primer día de la Era Fascista. El 16 de noviembre de 1922 Mussolini, ya Primer Ministro, prestaba juramento expresando al finalizar su intervención: “Que Dios me asista para llevar a buen término mi ardua empresa”. Y llegó al poder el gran hombre que conocía la pobreza, la miseria, el estudio, y siempre la lucha coronada con 17 meses de trinchera, mirando de frente a la muerte sin pestañar. Inauguraba veinte años de gloria para su Patria llevando en su mente y corazón una visión integral de la sociedad. El problema religioso de una Italia con fuerte actividad masónica. Su accionar es católico en 1924 cuando, la inauguración de la Plaza de la Victoria, dice:  “Si hace poco he entrado en el Templo y me he inclinado ante el Altar no lo he hecho para rendir un obsequio superficial ante la religión del Estado sino por un íntimo convencimiento, porque pienso que, un pueblo no puede hacerse grande y potente, consciente de sus destinos, si no se acerca a la religión y no la considera como un elemento esencial de su vida privada y pública”. Al año siguiente, 1925, dispone la puesta fuera del orden legal, a la Masonería expresión secreta del anticristianismo radical y auténtico poder siniestro en las sombras. Toda la legislación Fascista de la década prepara los Acuerdos de Letrán (Febrero de 1929) que crean el Estado Vaticano.


Finalizaba por siempre el horroroso período de la separación de Jesús y Roma aberración inspirada y concretada por la Masonería de los Saboya en 1870. En el aspecto social la política de Mussolini es la consecuencia de hacer realidad el Estado Participativo. La Carta del Lavoro (1927) reconocida hasta por sus enemigos como el “Monumento legislativo del siglo XX” es la concretización de los derechos del ciudadano. Ahí está, y es un ejemplo, no el derecho de propiedad, sino como decía el DUX, “el derecho a la propiedad” “El trabajo debe entrar con pleno en el Estado y no permanecer al margen o adverso a él”. En su obra codificadora puso el sello del Orden Romano Cristiano. A través de las Corporaciones combatió el egoísmo clasista haciendo converger todos los intereses hacia un vértice. Estas son la superación del carácter sectorial que tienen los sindicatos y sus particularismos. Por ello se puede decir que el Fascismo fue una conquista proletaria.


La Codificación Penal fue admirada, por los mejores tratadistas y hasta copiada en el mundo de nuestra civilización. Su diplomacia alertó sobre la necesidad imperiosa de revisar los “Tratados de Versalles” porque ellos, con sus horrores a designio, conducían al mundo a una nueva conflagración. No fue escuchado. Las camarillas belicistas movidas por el odio masónico preparaban su zarpa contra las Revoluciones Nacionales. En lo interno la obra fascista fue gigantesca. En los “Pantanos del Pontino” recuperados, se levantaron 5 nuevas ciudades que Mussolini proyectó y concretó.


Lo artístico no le fue indiferente. El estilo fascista en arquitectura se mostró con sus líneas rectas como expresión contundente de la palabra transformada en mármol como esencial grandeza de la Romanidad consagrada por Dios.


Con la guerra de Etiopía realizó lo que la antigua Roma hacía, después de haber vencido, incorporaba los territorios a la Civilización y conseguía para los latinos un lugar bajo el sol La política mussoliniana demográfica había cambiado hacia lo prolífico de estilo romano dejando atrás, la decadencia senil y abortista de la modernidad.                  


Combatió al marxismo en España. Allí batallaron miles de voluntarios Camisas Negras logrando, con los Nacionales de Franco, la Falange de José Antonio Primo de Rivera y los Tradicionalistas, la Victoria de la Cruzada de 1936. Consiguió en Múnich salvar la Paz (1938) cuando la guerra por causa del problema checo manejado por el “presidente” Benes parecía inevitable. No pudo contra el belicismo del hipócrita Roosevelt y las camarillas de Londres y Paris.  En 1939, la guerra buscada por las Fuerzas Ocultas estalló. En los días finales de aquella tragedia, cuando su grandeza se hizo manifiesta, seguramente para honrarlo, sobre el Valle del Po llovió sangre de héroes. Y ellas, fueron la del asesinado Catilina, junto a la de César, derramada en los Idus de Marzo, uniéndose a la del linchamiento de Cola de Rienzi, a la de Giovanni Gentile el gran filósofo, con la del Conde Mazzolini, leal entre los leales. Torrentes de sangre que marcharon estoicamente con las decenas de miles de mártires Camisas Negras. La tarde cruel del 28 de abril de 1945, se unieron con la del inmolado DUX. Su figura romana, de incansable batallador, sigue siendo ejemplo, para todos los tiempos, porque es eternidad a la diestra de Dios.    



 Luis Alfredo Andregnette Capurro.



Desde el Real de la Muy Fiel y Reconquistadora Ciudad de San Felipe y Santiago de Montevideo

Nacionalismo Católico San Juan Bautista