lunes, 12 de noviembre de 2018
Excomulgado o no, Perón fue enemigo de la Iglesia Católica
(Respuesta al artículo del Lic. Lucas Carena)
Por Cristián Rodrigo Iturralde
Hace poco menos de un mes, el Lic. Lucas Carena, a quien tengo como
amigo y camarada, publicó un artículo titulado ¨Perón no está
excomulgado (Apostilla de Pedro Badanelli) ¨(1) , donde entre otros
asuntos abordaba la discutida cuestión de la –presunta o no- excomunión a
Perón. En aquel momento me encontraba ultimando algunos detalles de mi
próxima publicación -que tiene justamente al líder justicialista como
protagonista estelar- y no pude dar respuesta a algunas aserciones allí
volcadas que creo equivocadas y que no son de poca monta. Ahora, algo
más distendido, me propongo a hacerlo.
Dos cosas conviene aclarar antes de comenzar esta suerte de breve refutatio.
Primero, que tanto Carena como quien suscribe adherimos a alguna de las
variantes de la corriente del revisionismo histórico –en mi caso,
pertenezco al ¨clásico¨-; de modo que sabemos que no existen –o no
deberían haber- dogmas históricos o personajes que se encuentren exentos
de una revisión (de modo que el peronismo ¨ortodoxo¨ y sedicentemente
revisionista no debería rasgarse la vestiduras). Esto por un lado.
Luego quisiera aprovechar para decir algo acerca de los ligeros
epítetos –fundados en falacias ad hominem- con que muchos peronistas
pretenden calificar para desmerecer ciertas tesis críticas y mentir
sobre el posicionamiento ideológico de sus cultures, pretendiendo así
desviar la atención del lector de las cuestiones esenciales (modus
operandi corriente del peronismo para desacreditar a todo díscolo o
adversario). En lo que respecta a mi caso concreto, no podría tener peor
opinión sobre Perón y su movimiento, pero se miente deliberadamente
sobre los motivos que fundan mi postura, afirmando que cuanto me movería
sería básicamente el prejuicio –infundado- y algún vestigio ¨oligarca¨.
Con respecto a lo primero, difícilmente pueda tenérseme como
antiperonista de ¨primera hora¨, ya que por años estuve relacionado a
conocidos referentes del peronismo ¨nacional¨; muchos de ellos incluso
han presentado o prologado mis trabajos, invitándome a colaborar con sus
publicaciones (2) . Esto demuestra que mi postura frente al peronismo
no es fruto de un prejuicio infundado sino del estudio desapasionado y
pormenorizado de la materia que, inevitable y gradualmente, fue
sazonando mi pensamiento y equilibrando mi juicio. En relación a lo
segundo, tampoco se podrá sostener sin malicia o ignorancia que
pertenezco a aquella difusa categoría de ¨oligarca¨, pues todos saben
como vivo y lo que tengo o no tengo.






















