La devoción a la Santísima Virgen
Contenido
- Los frutos de la devoción a María
- La devoción a María es señal de predestinación
- Las practicas de devoción a la Santísima Virgen
- -Las devociones marianas más destacadas
- a) Las fiestas de la Virgen
- b) El Santo Rosario
- c) El Angelus
- d) El Escapulario de la Virgen del Carmen
- e) Las Tres Aves Marías
- f) El sábado, día de la Virgen
- g) La consagración a María
- Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.
Al
acercarse el día de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la
Santísima Virgen, interesa conocer la doctrina católica sobre lo que sea
la “devoción” mariana.
La devoción, dice Santo Tomás de Aquino,
“no es otra cosa que una voluntad pronta para entregarse a todo lo que
pertenece al servicio de Dios”. La devoción, pues, radica en la
intimidad del que se siente inclinado al servicio amoroso de quien le es
superior, que en el caso que nos ocupa es la Madre de Dios y Madre de
todos los hombres.
Conviene aclarar que el culto de la Madre de Dios, a
través de sus imágenes o cuadros, queda bien patente que es según el
sentido que se le da en la Iglesia: No se venera la imagen o el cuadro
como tal, sino a la persona representada.
Los frutos de la devoción a María
Los frutos de la devoción a la Santísima Virgen son los siguientes:
a)
Quienes la honran obtienen una mayor benevolencia de parte de María.
Ella por su gran poder de intercesión, consigue mayores gracias de Dios
para que vivan mejor su vida cristiana, conduciéndolos hasta las cimas
de la santidad. Ella es la Reina de los Santos.
b) A los
pecadores, que junto con el deseo de enmendarse la honran y se ponen
bajo su protección, les alcanza la gracia de la conversión y no dejará
de socorrerlos y de conducirlos a Dios. Ella es Refugio de los
pecadores.
c) A quienes la invocan confiada y perseverantemente,
María puede alcanzarles la gracia de la perseverancia final, don
inestimable, como lo llama San Agustín. Y, por eso, le pedimos en el Ave
María: “ruega por nosotros…en la hora de nuestra muerte”. Ella es
Auxilio de los moribundos.
d) Finalmente, si tenemos en cuenta que
la devoción a María se deriva de la fe en la Encarnación redentora, a
mayor fe, mayor devoción y, en consecuencia, se confirman en la Iglesia
los fundamentos de la fe y se desvanecen las herejías. Santa María es
Madre de la Iglesia.
La devoción a María es señal de predestinación
La
verdadera devoción a la Virgen María se considera como señal cierta de
predestinación. La Iglesia enseña esta consoladora verdad: “Es muy
constante entre los
fieles la opinión, comprobada con larga experiencia,
de que ” (Benedicto XV, Carta Apostolica Inter sodalicia, 1918).
El
Papa Pío XII dice: “Tenemos por cosa averiguada que, dondequiera que la
Santísima Madre de Dios es obsequiada con sincera y diligente piedad,
allí no puede fallar la esperanza de la salvación”.
Los
testimonios de la Tradición cristiana son abundantísimos y prueban a lo
largo de la historia la convicción de la Iglesia en esta consoladora
creencia.
Las practicas de devoción a la Santísima Virgen
La
unión con Dios en el Cielo es la meta del hombre; por ello el hombre de
fe acepta en el camino de su vida como venido de las manos de Dios las
penas y las alegrías, las cosas que nos hacen sufrir y las que nos
suponen dicha y, aun la muerte misma. Sin embargo, en ese camino, áspero
y arduo a veces, terso y lleno de dulzura otros, hay también un atajo
(senda que abrevia y facilita el camino) que es María. El Pueblo
cristiano, “por inspiración sin duda del Espíritu Santo, ha tenido
siempre esta intuición divina: es más fácil llegar a Dios a través de su
Madre”.
-Orígenes de las devociones marianas
Desde los
primeros siglos de la Iglesia comenzaron a surgir devociones marianas,
que el pueblo cristiano, con su repetición en tan diversos países y
circunstancias, fue plasmándolas en formas y costumbres que
posteriormente la Iglesia recogió en la Liturgia y aprobó en su
Magisterio. De ellas hay algunas que se limitan a grupos, o países, o a
determinadas épocas. Otras son universales y se viven por todos aquellos
que quieren honrar a Nuestra Señora como “se ha hecho siempre, por
todos y en todas partes” (San Vicente de Lerins).
-Las devociones marianas más destacadas
a) Las fiestas de la Virgen
En
primer lugar está la participación interior (con oración y
consideraciones personales) y la exterior (con asistencia a los actos de
culto) de las diversas fiestas que, a lo largo del año, dedica la
Iglesia para honrar a la Santísima Virgen. En ellas se le alaba por
algún misterio de su vida: Madre de Dios, Inmaculada, la Asunción; o por
alguna actuación en favor de los hombres: como Reina, Mediadora, como
la Virgen Dolorosa, o Nuestra Señora del Rosario; por su manifestación
singular en algún lugar donde se le venera: en Fátima, en Lourdes, el
Pilar, Loreto, en la Villa de Guadalupe (México), etc.
b) El Santo Rosario
Pocas
devociones son tan gratas a María como el Santo Rosario, recomendada
por los Romanos Pontífices con tanta insistencia. Innumerables son las
gracias que han recibido los fieles a través de esta oración, ya sea
recitada en común o personalmente. Además, es conveniente recordar que,
al igual que otras prácticas de piedad, el Santo Rosario está favorecido
con indulgencias: parcial, si se reza privadamente o plenaria si se
hace en familia.
c) El Angelus
El
Angelus es la repetición del encuentro del Angel con Nuestra Madre, en
el cual le anunció su divina Maternidad. Recitarlo todos los días a las
doce o a las seis de la tarde, con pausa y atención, nos traerá la
presencia de la Señora y su agradecimiento por su recuerdo. Como es una
práctica breve, que suele tenerse en medio del trabajo y las ocupaciones
del día, conviene recoger nuestro pensamiento con intensidad, ponerlo
en Nuestra Señora, recitarlo sin prisa y de memoria y aprovechar para
renovar el ofrecimiento de nuestro trabajo y de nuestro amor a la
Virgen.
d) El Escapulario de la Virgen del Carmen
Llevar
el Escapulario de la Virgen del Carmen o alguna otra Medalla es señal
de fe en su intercesión poderosa y símbolo de nuestra alianza con Ella.
El uso del Escapulario del Carmen ha de ir acompañado de una disposición
consciente y devota, a la par de unas prácticas de piedad marianas que
pueden reducirse (si no se llegó a otras más largas) a las tres Ave
marías de la noche. En la ceremonia de imposición, el sacerdote recuerda
que se debe recibir “impetrando a la Santísima Virgen que, con su
gracia, (de Dios), lo lleves sin pecado, te defienda de toda adversidad y
te conduzca a la vida eterna”.
e) Las Tres Aves Marías
No
acostarnos nunca sin rezar con devoción tres veces el Avemaría, es
costumbre que puede valernos para que nuestros últimos pensamientos
vayan hacia María que vela nuestro sueño y, con su poder, puede
alejarnos al enemigo de nuestra alma y de nuestro cuerpo. Repetimos
pausadamente y con devoción las palabras que fueron pronunciadas por el
Arcángel Gabriel y por Santa Isabel, y por las palabras del “Santa
María” que le compuso, con veneración la Iglesia.
f) El sábado, día de la Virgen
El
sábado es tradicionalmente en la Iglesia el día de la semana que se
dedica a la Vírgen, y en él podemos manifestarle de modo más intenso
nuestro cariño, estando más pendientes de Ela a través de jaculatorias,
miradas a las imágenes (se le pueden poner flores frescas ese día a sus
imágenes), recitando las oraciones tradicionales como son el “Acordaos”,
“Oh Señora mía”, y especialmente la Salve.
g) La consagración a María
Un
medio eficaz para vivir fielmente los compromisos del Bautismo es la
consagración a María que puede hacerse de dos formas: considerando a
María como Reina (consagración de esclavitud mariana) o bien, como Madre
(de piedad filial mariana). A modo de ejemplo, señalamos las compuestas
por: San Luis María Grignon de Monfort (Tratado de la Verdadera
devoción a la Virgen) y, San Alfonso María de Ligorio (Las glorias de
María).
h) Otras prácticas de piedad marianas
Las romerías o peregrinaciones a Santuarios o ermitas dedicados a la Virgen.
El
mes de mayo, está dedicado a honrar a María. Su origen se remonta, en
España, a San Alfonso X el sabio (siglo XIII). En este tiempo los niños
suelen ofrecer flores a María, los adultos acostumbran hacer algún
sacrificio diario, rezar el Rosario en familia, etc., y todos los fieles
procurarán acercarse al Sacramento de la Penitencia para reconciliarse
con Dios y tener su alma limpia como la de la Virgen.
El mes de
octubre está dedicado a rezar el Santo Rosario, costumbre que surge en
siglo XIX con ocasión de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes, y
que el Papa León XIII extiende a toda la Iglesia. En particular, se ha
de promover el rezo del Rosario en familia pues, como enseña la Iglesia,
la familia que reza unida permanece unida.
Las miradas a las
imágenes de la Virgen, que se encuentran en las habitaciones, calles,
iglesias (pequeña frase de amor en el interior de nuestra mente, con
verdaderos votos de fe y amor, confianza y cariño con nuestra Madre).
