Cristianofobia: la obsesión ideológica de un PSOE empeñado en incendiar la convivencia
Ayer el PSOE inició una nueva ofensiva contra los católicos, reclamando cínicamente una “ley de libertad religiosa”, con el evidente propósito de recortar ese derecho. La cristianofobia del PSOE no es una mera cortina de humo, sino la llama que lo genera. El socialismo busca someter al control del Estado todos los ámbitos de nuestra vida, incluidas las conciencias, y el cristianismo es un sólido dique moral frente a esa invasión estatal de la esfera privada.
Zapatero: “nos conviene que haya tensión”
Manual del Buen Progre. Capítulo 2: el principal enemigo del progre es la Iglesia
En España las tesis progres se han hecho hegemónicas en casi todos
los ámbitos que sirven para modelar las conciencias: medios de
comunicación, cine, escuelas y también en el Parlamento en el que se
redactan las leyes, en buena medida a causa de la tibieza de la derecha
parlamentaria, que ha renunciado a defender los pilares de nuestra
sociedad y de nuestra cultura frente al proyecto de ingeniería social
que promueve la izquierda. En ese escenario, la Iglesia Católica se
erige como el principal foco de resistencia cultural frente a ese asalto
progre contra la sociedad, y esto es algo que pone furiosa a una
izquierda que no tolera la discrepancia. Esa misma izquierda que se
llena la boca con palabras como tolerancia, pluralismo y democracia es,
en la práctica, incapaz de admitir que haya una institución socialmente
fuerte como la Iglesia, que se niega a suscribir los dogmas progres. Al PSOE le sienta mal que le lleven la contraria y la Iglesia, en el ejercicio de su libertad, se la lleva sin tapujos.
A la socialista Elena Valenciano la Navidad le parece una ‘losa’
Esa resistencia católica es tan frustrante para la izquierda que hace que ésta pierda los papeles. Sólo así se puede explicar la
tremenda torpeza del PSOE al iniciar su ‘yihad’ anticatólica a pocas
semanas de la Navidad, y con los comedores sociales de Cáritas
atendiendo a miles de las víctimas del desastroso mandato de Zapatero.
Ni siquiera la conocida habilidad del PSOE para manejar los recursos
propagandísticos, ni su tendencia a manejarlos demagógicamente, ha
impedido que ese partido consiguiese disimular su enorme desprecio por las creencias y costumbres mayoritarias de los españoles: ayer mismo Elena Valenciano se refirió con desdén a una fiesta religiosa tan popular como la Navidad,
diciendo que “cae como una losa en todos los calendarios del mundo”. Lo
mismo le da por instalar un arbusto en su casa para poder esconderse
tras él y desahogar en sollozos la mala leche que le provoca que los
españoles celebremos de forma pública y masivas estas fiestas
cristianas…
75 años después de la Guerra Civil, el PSOE aún no ha cambiado
Lo más irónico es que el PSOE intenta revestir esa cristianofobia
como el primer paso de su renovación, cuando es la misma caspa
ideológica izquierdista de siempre. De hecho, ese odio contra los
católicos fue lo que llevó a la izquierda a perpetrar una brutal y
sangrienta persecución contra los cristianos por razón de su fe durante
el golpe de Estado perpetrado por el PSOE en 1934 contra la Segunda
República y en la zona roja durante la Guerra Civil Española, casi
siempre bajo gobiernos dominados por el PSOE. Cuando están a punto de cumplirse 75 años del fin de aquella tragedia, aún se empeñan en generar tensión e incendiar la convivencia pacífica entre españoles, sembrando el odio contra los cristianos.
Esto es tan repugnante como lo sería que el Ku Klux Klan propusiese
resolver los problemas sociales y económicos de los EEUU pidiendo
medidas para defenestrar a la población judía, católica y de raza negra.
Ya está bien, señores del PSOE. Aprendan de una vez lo que significa convivir en democracia
