LAS GUERRAS DE ROTHSCHILD (VIII): A por ARGENTINA Y MÉXICO. El control del hambre.
Y ahora a por Argentina y
México, ya claudicados y en manos de conglomerados fundamentalmente
Rusos (Rothschild: Rosnef, Nornikel y aún Gazprom: Morgan, y por cierto
el Banco de China)… y de paso Rockefeller.
Monsanto (antigua IG Farben, ¿nos suena?, 1920-30 y actor propulsor
de exterminios inducidos y de guerras mundiales y locales), Syngenta,
DuPont –Pioneer, Dow, Bayer y Basf, entre otros, y vigentes. Al menos en
lo que afecta a este informe sobre Argentina y México.
El hambre, la explotación de la energía, su distribución, su
transmisión mediante medios, minerales o papeles de colores, inducción
mental hacia la población, creación y exterminio, según convenga, de
ismos, istas, políticos, dictadores y ciencias empíricas al uso,
doctrinas de shock y guerras para adocenarnos…
Y todo para hacernos olvidar que una vez vivimos como en Göbleki
Tepe, libres y adaptados a nuestro mundo, hasta que surgieron ellos y
nos impusieron el mundo Ario “ordenado”, y comimos de la manzana, la de
los Dioses salvajes y sus templos, la de la agricultura ordenada, la de
las armas, del enbellecimiento de la mujer.
Y todo para darles el poder de crear nuestra realidad a costa de
nuestro don genuino que nunca debió de ser extirpado: El don de la
hubicuidad, del ser humano, de la ensoñación que, ahora, buscamos a
través de bebidas edulcoradas y sucedáneos.
Dices:
“¡Fuera de tí el ser humano! pues me es imposible el controlarlo.
¡Fuera de tí las religiones! (de religio) pues descubro que aún te hacen
más humano. ¡Fuera de tí la no creencia! pues ésta aún te hace más
fuerte. Sal de tí, vé lo que hay en mí una vez estés destruido y
llegarás, por ello, a adorarme suplicando que te saque del infierno.”
No es Acracia lo que te pido, ni siquiera te lo exijo ni te lo imploro.
Simplemente te lo proclamo porque mi naturaleza me pertenece, y hacia
ella no puedes hacer nada, te llames como te llames, seas quien seas,
pues yo, uno, soy humano, único heredero de este mundo y de otros. Tal
es mi fortaleza y naturaleza. Y contra ella no puedes hacer nada, aunque
me extermines incluso. Ello perdurará pues así fue creado el mundo ¡Oh
Dios impuesto y sin tí! y nada puedes hacer dentro de tu podredumbre
demente. Pues eres solo eso, como nosotros, pero demente. Uno como
nosotros. Si deseas incluirte en nosotros bienvenido serás. Si no, no me
cabe duda de que nos barrerás. Pero no podrás con nosotros. Somos
inmortales, hasta mis hijos lo son, y por ello no podrás.
Basta de amenazas, de miedos, de imposiciones. El mundo despierta y
no podrás, maldito, dentro de tu inmundicia, hacernos pasar por el aro,
porque te conozco y sé quien eres. Guárdate de mí y de los siete mil
millones porque serás aplastado por el propio peso de tus actos.
Es así de simple y llano.
Y es que Botero y yo nos llevamos bien hasta que decida meterme en sus calderas, pero…¿qué importa ya?.
Un saludín.
