martes, 28 de enero de 2014

CARTA ABIERTA A C.F.K

Carta Abierta a CFK: ¿PROGRESAR?

Emilio Cornaglia
Sra. Presidente de la Nación:
Cristina Fernández de Kirchner
Recién termino de escuchar su discurso en donde anuncia el lanzamiento del “PROGRESAR”, apuntando a resolver el gravísimo problema de la falta de trabajo digno y acceso a la educación por parte de casi 1.500.000 de jóvenes argentinos de entre 18 y 24 años.
Lamento, en primer lugar, que haya seguido apelando a su estilo de monólogo, de discurso mesiánico a la tribuna de soldados y soldadas que aplaude, complaciente. Como legítimo representante de los estudiantes de las Universidades Públicas de Argentina, hubiéramos preferido que antes de anunciar programas “mágicos” o soluciones “instantáneas” destinados a resolver problemáticas que nos afectan, nos hubiera recibido junto a otras organizaciones y movimientos sociales, políticos, sindicales y culturales que hace años reclamamos un cambio en las “Políticas de Estado” destinadas al sector juvenil.
En segundo lugar, parece siniestra la puesta en escena que armó para lanzar un programa que nada tiene de nuevo, y que además, repite viejos vicios que venimos marcando con insistencia frente a la Secretaría de Políticas Universitarias y el Ministerio de Educación de la Nación.
El “PROGRESAR” consiste en entregar 600$ mensuales a los jóvenes de entre 18 y 24 años que no tienen trabajo ni estudian, a condición de que empiecen a hacerlo. Usted, como Presidente de la Nación Argentina, debería saber que existe el Programa Nacional de Becas Universitarias, que intenta cumplir el objetivo de promover el ingreso, permanencia y egreso de los jóvenes al Sistema Universitario. El problema que tenemos con las “Becas Universitarias” es que son administradas de manera clientelar, arbitraria y corrupta por funcionarios camporistas dentro del Ministerio de Educación, lo cual torna al PNBU en una fachada: aparenta resolver el problema mientras por detrás sirve al fortalecimiento de una estructura prebendaria que abona a La Cámpora y por ende a su propio Gobierno.
Esto fue denunciado ante el Ministerio de Educación de la Nación el 29 de Mayo de 2013, y ratificado en sucesivas oportunidades y por diversos medios. Además, denunciamos la ineficacia de este tipo de medidas asumidas de forma aislada y sin el adecuado seguimiento técnico-académico. La mera entrega de 600$ no va a lograr que los jóvenes puedan ejercer su Derecho a estudiar, porque no alcanzan ni siquiera para alquilar una habitación en una pensión, porque sólo alcanzarían para 10 días de comer como nos sugiere el INDEC, o porque no serían suficientes para comprar nuestros libros, apuntes y material de estudio.
La crisis del sistema educativo argentino requiere esfuerzos mucho más comprometidos que el programa que anunció alegremente por Cadena Nacional. ¿De qué sirve otorgar 600$ por mes a los jóvenes de 18 a 24 años, si el 70% de los niños o niñas que empiezan la escuela primaria no terminan la secundaria? Por desgracia, ésta y otras medidas que puedan venir, no nos sorprenden. Nos hacen acordar a las netbooks del Conectar Igualdad que llegaban a escuelas sin luz eléctrica ni agua potable en algún lugar del postergado Norte argentino. O al aumento del 20% en el monto de las Becas PNBU, que en la práctica implicaba un aumento de $ 60. Puro humo, cháchara.
Exigimos, de una buena vez, se tomen medidas urgentes para revertir la crisis de la Escuela y la Universidad Públicas, empezando por la realización de un diagnóstico conjunto que integre la visión de todos los actores del sistema educativo y por el planteamiento de políticas conjuntas a corto, mediano y largo plazo. La Educación en la Argentina no va a cambiar de arriba para abajo, ni de la noche a la mañana. Un tweet o un discurso de 29 minutos no pueden arreglar lo que está y sigue estando en los últimos lugares de sus prioridades de gobierno, detrás del reparto de pauta oficial, la mutilación de la Justicia para ponerla al servicio de su impunidad o de las idas y vueltas destinadas a aplacar la inflación que nos liquida lentamente a todos y todas.
Sin ánimos destituyentes, me despido de Usted atentamente.
Emilio Cornaglia
Presidente