"Todo esto fue expresado en un "Grupo de Google". Si algo resta agregar es compartir lo escrito y ayudar a tratar de sacarnos de encima este "bandidaje", previamente instruídos e impuesto por OTROS ladrones internacionales"
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| ¿SABRAN REZAR? |
El marxismo se ha valido de la estupidez como un aliado trascendente en su historia inacabable por reducir a la humanidad a la servidumbre. Esa regla parece estar produciendo también sus efectos en la Argentina.
Aqui, en el país, se ha puesto de moda la idea de la desconsideración ideológica como explicación última de lo que sucede. Se ha transformado en “cool” dejar de lado la formación ideológica de las personas con capacidad de decisión como elemento de interpretación de la realidad.
En ese relajo, la dominación avanza. Valiéndose de la tontería que se apoya en la idea de que las ideologías han muerto y que solo importan las “practicidades”, el marxismo no pierde la oportunidad de seguir sembrando su secuela de yugo y miseria.
Aqui, en el país, se ha puesto de moda la idea de la desconsideración ideológica como explicación última de lo que sucede. Se ha transformado en “cool” dejar de lado la formación ideológica de las personas con capacidad de decisión como elemento de interpretación de la realidad.
En ese relajo, la dominación avanza. Valiéndose de la tontería que se apoya en la idea de que las ideologías han muerto y que solo importan las “practicidades”, el marxismo no pierde la oportunidad de seguir sembrando su secuela de yugo y miseria.
| ¿COMOS HAY QUIENES LES CREE? |
El gobierno de la Sra de Kirchner esta poblado de marxistas. Las figuras más encumbradas de la administración lo son. Zanini, Kicillof, gran parte del “equipo” económico y la mayoría de la avanzada camporista cultiva esa ideología. Mientras los demás desdeñan su incidencia, para ellos es lo único que cuenta.
En la cuestión de los holdouts su presencia es indiscutible y el tipo de postura que el país asumió solo es explicable por la incidencia de esas ideas. Desde la imposición de una semántica mediática (conseguir imponer el nombre de “buitres” a tenedores legales de pagarés emitidos voluntariamente por el país para conseguir plata) hasta la táctica de vender una “lucha sin cuartel” contra los poderosos del mundo, como si esto, en lugar de una cuestión comercial, fuera un capítulo de Don Quixote de la Mancha, toda la impronta que rodea la cuestión de la deuda está influída por el sesgo marxista del gobierno.
Hasta es mentira que esa misma administración haya arreglado con Repsol, con el Club de Paris y con el Ciadi para “volver a los mercados”. Contrariamente a eso lo que se espera es cortar el vínculo con los mercados, aunque más no fuera el que se derivaba de deberles dinero. Se trata de una reedición del pago al FMI: no hubo allí una táctica desendeudante para volver a tener acceso al crédito, sino un pago para “independizarse” del maldito Fondo.
Ahora Kicillof ha rechazado reunirse con los acreedores beneficiados por el fallo del juez Griesa y, en su lugar, ha preferido encabezar una delegación propaladora de diatribas contra el sistema económico mundial en la sede de la OEA, acompañado por el siempre sosegado canciller Timerman y Cecilia Naón, la embajadora argentina en Washignton, otro ariete de la avanzada marxista.
En este contexto el gobierno se prepara para festejar el Día de la Independencia en Tucumán junto a Nicolás Maduro, Evo Morales y Rafael Correa, en lo que seguramente será otro escenario para la reivindicación de la esclavitud como sistema económico-social. Si algún peso tienen los contextos en todas las interpretaciones de la realidad, estas visitas -en este particular momento de la Argentina- no deberían pasarse por alto. Tampoco lo que allí se diga, ni los tonos que se utilicen.
Los cubanos nunca creyeron que el comunismo fuera posible en su alegre isla, un paraíso tropical, bendecido por el clima y la vida liviana. Cuando quienes lograron escapar del infierno advertían a sus amigos venezolanos cómo acabaría su aventura chavista, éstos no lo creían: sencillamente consideraban imposible que su rico país, recostado en un mar de petróleo, cayera alguna vez en una férrea dictadura de clases. Siempre, la subestimación de una plaga implacable, acaba por hacerle el juego a la plaga implacable.
En la cuestión de los holdouts su presencia es indiscutible y el tipo de postura que el país asumió solo es explicable por la incidencia de esas ideas. Desde la imposición de una semántica mediática (conseguir imponer el nombre de “buitres” a tenedores legales de pagarés emitidos voluntariamente por el país para conseguir plata) hasta la táctica de vender una “lucha sin cuartel” contra los poderosos del mundo, como si esto, en lugar de una cuestión comercial, fuera un capítulo de Don Quixote de la Mancha, toda la impronta que rodea la cuestión de la deuda está influída por el sesgo marxista del gobierno.
Hasta es mentira que esa misma administración haya arreglado con Repsol, con el Club de Paris y con el Ciadi para “volver a los mercados”. Contrariamente a eso lo que se espera es cortar el vínculo con los mercados, aunque más no fuera el que se derivaba de deberles dinero. Se trata de una reedición del pago al FMI: no hubo allí una táctica desendeudante para volver a tener acceso al crédito, sino un pago para “independizarse” del maldito Fondo.
Ahora Kicillof ha rechazado reunirse con los acreedores beneficiados por el fallo del juez Griesa y, en su lugar, ha preferido encabezar una delegación propaladora de diatribas contra el sistema económico mundial en la sede de la OEA, acompañado por el siempre sosegado canciller Timerman y Cecilia Naón, la embajadora argentina en Washignton, otro ariete de la avanzada marxista.
En este contexto el gobierno se prepara para festejar el Día de la Independencia en Tucumán junto a Nicolás Maduro, Evo Morales y Rafael Correa, en lo que seguramente será otro escenario para la reivindicación de la esclavitud como sistema económico-social. Si algún peso tienen los contextos en todas las interpretaciones de la realidad, estas visitas -en este particular momento de la Argentina- no deberían pasarse por alto. Tampoco lo que allí se diga, ni los tonos que se utilicen.
Los cubanos nunca creyeron que el comunismo fuera posible en su alegre isla, un paraíso tropical, bendecido por el clima y la vida liviana. Cuando quienes lograron escapar del infierno advertían a sus amigos venezolanos cómo acabaría su aventura chavista, éstos no lo creían: sencillamente consideraban imposible que su rico país, recostado en un mar de petróleo, cayera alguna vez en una férrea dictadura de clases. Siempre, la subestimación de una plaga implacable, acaba por hacerle el juego a la plaga implacable.
| EL ZORRO QUE CUIDA EL GALLINERO |
Argentina esta recorriendo un camino similar. Por detrás de las convicciones negadoras de la realidad acerca de que el país nunca podría caer en una dictadura marxista, el avance hacia la servidumbre ha sido pertinaz y demoledor. La restricción de derechos que sufren los ciudadanos hoy si se la compara con la situación de hace 15 o 20 años es alarmante. El crecimiento del poder del Estado en detrimento de las libertades individuales asusta. El aislamiento internacional y el directo enfrentamiento con las democracias liberales más avanzadas de la Tierra, resulta tan evidente como preocupante. El acercamiento con regímenes de fuerza y en los que las libertades públicas no rigen o están seriamente amenazadas, resulta obvio de toda obviedad.
La preparación de un escenario bélico que culpe a los “mercenarios de la deuda” en lugar de enfocar sus diatribas contra el Estado argentino que endeudó al pueblo y le robó su esfuerzo, su dinero y sus esperanzas, es una reedición más de la vieja táctica del cambio de roles que supone poner a la víctima en el lugar del victimario y al victimario en el lugar de la víctima, para que todo se confunda y el engaño se consume.
Si algo le faltaba a este guiso era el ingrediente de la estupidez. Y como no podía ser de otra manera le fue agregado por todos aquellos que desdeñan los palotes formativos de las personas como los verdaderos motores de sus decisiones. ¿En base a qué ideas creen ustedes que Kicillof decide e influye sobre la presidente?, ¿en donde creen que se apoyan las ocurrencias que tiene? Pues obviamente en las fuentes del enciclopedismo marxista en que se educó. Mientras todos creen que todo eso no importa, para él es lo único que importa y agradece que la estupidez ajena le haga su trabajo más fácil.
La preparación de un escenario bélico que culpe a los “mercenarios de la deuda” en lugar de enfocar sus diatribas contra el Estado argentino que endeudó al pueblo y le robó su esfuerzo, su dinero y sus esperanzas, es una reedición más de la vieja táctica del cambio de roles que supone poner a la víctima en el lugar del victimario y al victimario en el lugar de la víctima, para que todo se confunda y el engaño se consume.
Si algo le faltaba a este guiso era el ingrediente de la estupidez. Y como no podía ser de otra manera le fue agregado por todos aquellos que desdeñan los palotes formativos de las personas como los verdaderos motores de sus decisiones. ¿En base a qué ideas creen ustedes que Kicillof decide e influye sobre la presidente?, ¿en donde creen que se apoyan las ocurrencias que tiene? Pues obviamente en las fuentes del enciclopedismo marxista en que se educó. Mientras todos creen que todo eso no importa, para él es lo único que importa y agradece que la estupidez ajena le haga su trabajo más fácil.
| ¿MARXISTAS DE PRIMERA HORA O "CHORROS"? |
Cuando estas discusiones surgen, muchos de mis amigos, mirándome como quien mira a un “naive”, me explican que aquí no hay ideología, que lo único que les importa es la plata, como si esa explicación fuera contradictoria con la mía. ¡Pues claro que lo único que les importa es la plata! ¿O acaso creen que el marxismo es una filosofía pura que realmente busca la absoluta igualdad humana? Perdón muchachos, pero me parece que los “naive” son ustedes. El marxismo es ante todo un sistema de robo para quedarse con la riqueza que producen otros bajo el verso de buscar la “igualdad de clases”; es la reedición de la esclavitud de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX en los siglos XX y XXI. Es un verso social para engañar idiotas y encumbrar a una verdadera casta desigual al goce de la riqueza y de los privilegios del poder y del Estado. ¡Por supuesto que es una cuestión de plata! De plata que pretenden robarnos a nosotros para quedársela ellos.
La sociedad argentina no debería ser tan liviana frente a un peligro tan devastador. Al contrario, debería presumir lo peor antes que lo mejor si ésta idea -que ha logrado colarse en los estrados más elevados de las decisiones nacionales- va a seguir siendo quien dicte el rumbo próximo del país. De ese timón solo se conocen destinos de pobreza, miseria y esclavitud. Y si es un drama caer en esas calamidades por una desgracia, es mucho más dramático caer ellas por estúpidos.-
La sociedad argentina no debería ser tan liviana frente a un peligro tan devastador. Al contrario, debería presumir lo peor antes que lo mejor si ésta idea -que ha logrado colarse en los estrados más elevados de las decisiones nacionales- va a seguir siendo quien dicte el rumbo próximo del país. De ese timón solo se conocen destinos de pobreza, miseria y esclavitud. Y si es un drama caer en esas calamidades por una desgracia, es mucho más dramático caer ellas por estúpidos.-
