Del cuento buitre al cuento chino
Por Omar López Mato

Nuestros abuelos descendieron de los barcos y nuestros hijos se van en
avión para no volver...
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Afuera hay un mundo cruel, pero Argentina se
parece al infierno.
Gobernados por improvisados que jamás en su vida pagaron una quincena y
tienen la experiencia de mangement de un boy scout (pero con la
intencionalidad de un asesino serial), se desdicen constantemente y solo
se guían por la débil luz del faro de las encuestas, aferrados a un
resabio ideológico culposo de honrar las lecturas juveniles de Karl
Marx.
Estos neobolches de café primero ceden ante el Club de París (espero que
un juez revise la letra chica de esta multiplicación de los panes),
pactan con el FMI, transan con Repsol (endeudando a las generaciones
futuras) y ahora por una deuda que es la décima parte de lo firmado con
el Club de París patean la pelota afuera. ¿Quién los entiende?
En realidad, nunca se entendieron los caprichos de la exitosa abogada,
impulsada por el mocoso imberbe que está pensando en convertirse en
actor de cine (¡Hasta fans tiene en New York!) después de dejar a sus
coterráneos como nuestros compadres los indios... En bolas y a los
gritos.
La exitosa abogada lo escucha con rostro absorto, y solo tiene oídos
para el canto de las sirenas encuestadoras, que recogen data cuyo origen
y metodología son difíciles de evaluar, pero que la doctora toma como
una verdad revelada.
En su mente de enanitos fascistas, donde todo debe hacerse por orden o
decreto, se olvidan del principio elemental que guía las relaciones
humanas: Fides. Si uno no crea fe y confianza, nada crece, no hay
intercambio comercial, no hay inversión, no hay empleo... Que estos
genios nos expliquen ¿quién invirtió plata durante el régimen de Stalin?
¿Por qué colapsó el coloso soviético? ¿Alguna vez funcionó algún
control de precios desde los asirios y los caldeos? ¿Quién en sus
cabales cree que la emisión sin respaldo no genera inflación? ¿Alguno de
ellos continúa opinando que “un poco de inflación” es buena? ¿Qué es un
poco? ¿El 30 %? ¿El 40 %?
El ministro imberbe se enoja con los empresarios porque no invierten en
el país. Y me pregunto ¿qué hace la presidenta con sus dinerillos (o
debería decir nuestros dinerillos)? ¿Acaso los popes de la economía K
siguen invirtiendo en el país? Entonces ¿por qué tienen tantas
sociedades en USA? ¿Por qué es bueno tener sociedades en Delaware y no
en Santa Cruz? Lázaro despide gente en el Deep South y el inefable
Cristóbal López cierra un fastuoso casino en Miami porque en 6 meses
juntó una deuda millonaria con IRS. ¡Qué raro! Y aquí no tiene deudas
con la AFIP después de 20 años... Mirá vos. ¿Será porque el sistema de
control de las maquinitas se lo donó López a la AFIP? En Miami no
funcionó muy bien que digamos. ¿Funcionarán igual las de la AFIP?
Don López ¿Habrá cerrado el casino de Miami para que no investiguen de
dónde salió la platita? ¡Que bueno es tener un miembro del directorio
que esté en otras 1.200 S.A.! ¡Que experiencia debe tener!
Mientras tanto la escasez en Argenzuela se hace asfixiante, no hay
remedios, no hay suturas, no hay repuestos, hay productos que ya no se
consiguen, todo escasea o está al precio del platino.
El clima de incertidumbre se respira en la calle. La malaria se
generaliza. Nadie sabe cómo sigue la cosa, si el comerciante cerrará
mañana, si el empleado no será despedido ¿de dónde vendrá la plata para
pagar el próximo sueldo? Este ambiente de permanente crispación en la
que vivimos es insalubre. Este clima no estimula los negocios y sin
negocios no hay impuestos y sin impuestos ¿cómo se paga la pesadísima
carga pública que han creado? Bajo consignas confrontativas nada crece,
solo la desazón, el desencanto, y el pánico.
No solo destruyeron la confiabilidad del país y las instituciones, no
solo destruyeron la cultura del trabajo y el republicanismo. Esta gente
está destruyendo a las familias por divisiones ideológicas, por la
drogadicción, por la inseguridad y porque muchos jóvenes no ven futuro a
una nación que desaprovecha sus oportunidades y se convierte en el
provocador del mundo con bravuconadas de pendejo, con guapeadas de
matoncito de arrabal, que solo restan confianza, no ya en que haya un
futuro mejor, sino en que exista un futuro. Ante este panorama huyen, se
van del séptimo círculo.
Ya ni los chinos se creen el cuento argentino. ¿Se acuerdan cuando Él
anunció millonarias inversiones asiáticas y el mismo gobierno chino
salió a desmentirlas? Ahora el mensaje es muy claro: Minga de plata a la
Argentina si están en default, y si tenemos un juicio ¡vamos a Londres!
¿Por qué el imperialismo norteamericano es malo y el chino es bueno?
¿Por qué hacen concesiones al imperialismo europeo o quieren hacer
negocios con los imperialistas rusos y no con los americanos? ¿Alguien
podrá decirnos que diferencia le ven...? Y para colmo ¡la cúpula K
invierte en USA!
Quizás este enamoramiento chinesco se explique como una nostalgia
maoísta, pero una vez más, se quedaron en el ’70. ¡Marx atrasa! ¡Stalin
espanta! ¡Y Mao ya fue! Lo que deberían tener muy presente es que los
chinos ejecutan en público a los funcionarios corruptos, los matan sin
más vueltas.
Quizás esa sea la mejor idea que puedan importar a la Argentina.
