ERROR DEL TERROR
Cuando se olvidan las lecciones de la historia, simplemente se vuelven a cometer los mismos errores y desatinos.PRESIONE "MAS INFORMACION" A SU IZQUIERDA PARA LEER ARTICULO
Ésto en todos los órdenes, pero cuando el error lo comete un Gobierno termina mostrando su ineptitud y obviamente la carencia de escrúpulos de sus integrantes. Decir que el Gobierno se equivoca, puede ser simplemente una cuestión de apreciación y hasta una postura ideológica-partidaria, pero cuando se dice que el Gobierno se equivoca al aplicar técnicas propias de un terror generado desde el Estado es además, una denuncia de inusitada gravedad institucional. Ahora, si la denuncia tiene visos de realidad, lo canallesco pasa de la gravedad institucional a un peligro social inminente.
No hay
antecedentes en la vida democrática Argentina de una demostración tan
evidente de la aplicación de técnicas de terrorismo de Estado
"encubierto" como lo que la sociedad en su conjunto está soportando en
este momento.
No ha habido UNA SOLA DENUNCIA contra miembro del Gobierno en casi todos sus estamentos que haya contado con algún tipo de respaldo institucional, salvo el de la justicia (con excepciones, claro) desde el Estado. Es por demás evidente que se ha cercado protectivamente al acusado de cualquier felonía por el solo hecho de pertenecer a "los K".
No solamente no han colaborado con el desarrollo de las causas que de alguna manera rozan al poder, sino que la primera defensa, EN VEZ DE PRESENTAR EVIDENCIA que se está frente a un error o una falsa acusación, es el ataque sistemático, coordinado e impiadoso contra la persona, grupo o institución que pretenda avanzar en la investigación.
No ha habido el mínimo acto de contricción, disculpa o arrepentimiento por parte de quienes desde puestos electivos o de funcionarios, hayan envilecido la función política y pública en cambio de honrarla como un puesto de prestigio y distinción social.
Pero, como dijimos, si a ésto se le agregan acciones proyectadas desde los poderes del Estado para desacreditar, deshonrar, criticar mintiendo y llegado el caso ASESINAR, estamos sin duda en presencia de un terrorismo de Estado que supuestamente con la excusa de la lucha política, aplica técnicas más sofisticadas que las endilgadas a otros gobiernos, pero igualmente letales y siniestras.
Proteger a Boudou aunque sea con el silencio cómplice o la mirada esquiva cuando se pregunta sobre la opinión de la situación jurídico-legal del señor vicepresidente, es simplemente complicidad. Cuando se demuestra que organismos estatales de derechos Humanos, ROBAN los sueños de miles de argentinos y que en realidad termina todo resultando un NEGOCIO para quienes se arrogan el derecho de la Fiscalía de honras de los argentinos, se termina siendo cómplice (y en muchos casos autores e instigadores). Cuando la muerte de un fiscal como el caso de Alberto Nisman es tratado como un "traspié político" del que hay que reponerse rápidamente porque las elecciones se acercan, estamos sin duda ante un cinismo cómplice.
Cuando la marcha proyectada como demostración popular del BASTA de una sociedad harta de engaños es atacada con los argumentos más viles y mentirosos, estamos - por parte de los que pergenian estos actos y quienes los ejecutan- en presencia de una complicidad escandalosa ¡ y rentada! Lo que multiplica su vileza.
Si tomamos conciencia que todo lo antedicho es rigurosamente real, y que no puede ni siquiera ser derribado con la falacia del relato oficial, también debemos tomar conciencia de que estamos frente a un intento de ATERRORIZAR la vida de los argentinos para que nadie se atreva a pedir simplemente: JUSTICIA. Y ese es el error fatal que se comete, pensar que el terrorismo de Estado puede tapar cualquier cosa
No ha habido UNA SOLA DENUNCIA contra miembro del Gobierno en casi todos sus estamentos que haya contado con algún tipo de respaldo institucional, salvo el de la justicia (con excepciones, claro) desde el Estado. Es por demás evidente que se ha cercado protectivamente al acusado de cualquier felonía por el solo hecho de pertenecer a "los K".
No solamente no han colaborado con el desarrollo de las causas que de alguna manera rozan al poder, sino que la primera defensa, EN VEZ DE PRESENTAR EVIDENCIA que se está frente a un error o una falsa acusación, es el ataque sistemático, coordinado e impiadoso contra la persona, grupo o institución que pretenda avanzar en la investigación.
No ha habido el mínimo acto de contricción, disculpa o arrepentimiento por parte de quienes desde puestos electivos o de funcionarios, hayan envilecido la función política y pública en cambio de honrarla como un puesto de prestigio y distinción social.
Pero, como dijimos, si a ésto se le agregan acciones proyectadas desde los poderes del Estado para desacreditar, deshonrar, criticar mintiendo y llegado el caso ASESINAR, estamos sin duda en presencia de un terrorismo de Estado que supuestamente con la excusa de la lucha política, aplica técnicas más sofisticadas que las endilgadas a otros gobiernos, pero igualmente letales y siniestras.
Proteger a Boudou aunque sea con el silencio cómplice o la mirada esquiva cuando se pregunta sobre la opinión de la situación jurídico-legal del señor vicepresidente, es simplemente complicidad. Cuando se demuestra que organismos estatales de derechos Humanos, ROBAN los sueños de miles de argentinos y que en realidad termina todo resultando un NEGOCIO para quienes se arrogan el derecho de la Fiscalía de honras de los argentinos, se termina siendo cómplice (y en muchos casos autores e instigadores). Cuando la muerte de un fiscal como el caso de Alberto Nisman es tratado como un "traspié político" del que hay que reponerse rápidamente porque las elecciones se acercan, estamos sin duda ante un cinismo cómplice.
Cuando la marcha proyectada como demostración popular del BASTA de una sociedad harta de engaños es atacada con los argumentos más viles y mentirosos, estamos - por parte de los que pergenian estos actos y quienes los ejecutan- en presencia de una complicidad escandalosa ¡ y rentada! Lo que multiplica su vileza.
Si tomamos conciencia que todo lo antedicho es rigurosamente real, y que no puede ni siquiera ser derribado con la falacia del relato oficial, también debemos tomar conciencia de que estamos frente a un intento de ATERRORIZAR la vida de los argentinos para que nadie se atreva a pedir simplemente: JUSTICIA. Y ese es el error fatal que se comete, pensar que el terrorismo de Estado puede tapar cualquier cosa

