Solo
con el fin de que en esta nación y en el mundo, de una vez por todas se
"TERMINE DE IDOLATRAR" a quien ninguna condición mas que delinquir
pudo reunir, y hartos
de ver y soportar cuerpos con imágenes tatuadas y pintarrajeadas o
exhibiendo remeritas en las que sobresale su impresentable figura, que
de por sí, no son nada mas que ideales de "FACHEROS ESTUPIDOS", intentamos "tachar" y desmentir lo se agrava con la del "CHE GUEVARA". Fue esa la causas que nos hizo subir al blog, el relato del libro "EL CANALLA"
de NICOLAS MARQUEZ. Tratando de influir en algún compatriota, a que
evite tan demencial actos, con lo que se demuestra lastimosamente "amor a
un asesino" y se conozca al "CHE", quién fue, que pensaba, que hizo o
al menos a cuantos mató. Capítulos del libro completo podrá así leer y analizar semanalmente. Nuestro
objetivo a la vez se irá formalizado guardado íntegramente y
recurrirse cuando el lector desee recordar quién fue y que hizo este
deplorable asesino, del cual se ha fabricado un "IDEALISTA", imitado por
una buena cantidad de Argentinos para iniciar la Guerra parecida en los
60/70 del siglo pasado. Por el joven abogado NICOLAS MARQUEZ fue
escrita esta investigación y mejores explicaciones que las nuestran recibirán de él.
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Capítulo III
La Cuba prerrevolucionaria de Fulgencio Batista
Situación institucional
Tras
años de sobresaltos, recién en 1940 se sanciona en Cuba una nueva
Constitución que, aunque con sesgos dirigistas en lo económico, logró
brindar estabilidad a la isla en un marco más o menos
institucionalizado. Los mandatos presidenciales duraban cuatro años sin
reelección y eran elegidos por medio del sufragio popular. De este modo,
surgieron tres presidentes elec¬tos. El primero de ellos fue
precisamente Fulgencio Batista (1940/1944), quien entregó el poder al
doctor Ramón Grau San Martín (1944/1948) y éste a su vez al doctor Frío
Socarras (del partido de los "Auténticos"). Faltaban menos de tres meses
para las nuevas elecciones en Cuba (previstas para junio de 1952) y
Batista, quien otra vez se presentaba como candidato, temeroso porque
las encuestas no le aseguraban una victoria (el favorito parecía ser el
candidato del Partido "Ortodoxo"), pegó el zarpazo con un golpe de
estado que no tuvo apoyo popular, pero tampoco defensa alguna del
presidente depuesto.
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Al año del golpe, en 1953, se produjo el famoso
asalto insurreccional al cuartel Moneada, el cual estuvo comandado por
un abogado llamado Fidel Castro (militante del Partido Ortodoxo), quien
tras el episodio fue detenido y condenado a 15 años de prisión. Su
alegato durante el juicio que se le efectuó, fue popularmente conocido y
publicado bajo el título "La historia me absolverá", cuyo contenido fue
una férrea defensa de la Constitución demo¬crática de 1940. Estos y
otros episodios que iremos viendo, forjarán en la opinión pública la
imagen de un Fidel Castro rebelde que luchaba contra Batista en pro de
una democracia republicana y anticomunista. Es más, el Partido
Socialista Popular -PSP- (nombre que tenía el Partido Comunista cubano
dependiente de la URSS), repudió el asalto al cuartel Moneada y Castro
por entonces aclaró: "Todo el país sabe quién organizó, inspiró y
dirigió la acción contra los cuarteles y sabe que los comunistas no
tienen nada que ver".'
Batista (hombre demonizado por la
historiografía comunista a pesar de que su nivel de autoritarismo fue
por lejos inferior al que vino después de su gestión) el 15 de mayo de
1955 indultó a su enemigo Fidel Castro y sus compañeros. De su condena
de 15 años, Castro cumplió sólo uno y medio. Los indultados marcharon a
Estados Unidos y luego a México, donde Fidel anunció públicamente que
continuaría la lucha hasta el derrocamiento de su indultador.
Exceptuando
el golpe de 1952 (en donde Batista gobernó ilegítimamente hasta 1954),
el propio Batista siendo presidente de tacto convocó a elecciones para
presidente y se consagró como tal el 24 de febrero de 1955 (su man¬dato
vencería en febrero de 1959). Durante estas últimas elecciones surge una
polémica, puesto que Grau San Martín, el candidato de la oposición, al
advertir que no ganaba se retiró de los comicios antes de que estos se
celebrasen, pretextando que Batista no brindaba garantías en cuanto a la
pureza del acto electoral. Lo cierto es que Batista gobernó
legítimamente entre 1940 y 1944 e ilegítimamente dos años (entre 1952 y
1954). Luego, sobre las elecciones de 1955, la ausencia de candidato
opositor ensombreció la elección y despertó polémicas acerca de la
legitimidad de este último período gubernamental que vencería en 4 años.
En noviembre de 1958 se llamó nuevamente a elecciones sin la
participación de Batista (ya que la reelección era impedida por la
constitución cubana) y el Dr. Andrés Rivero Agüero sería entonces el
ganador de los comicios, aunque no llegaría a asumir la presidencia
precisamente por la revolución castro-guevarista del 1 de enero de 1959.
El
sistema imperante en la Cuba pre-revolucionaria, aunque arbitrario y
corrupto, era, sin lugar a la más mínima duda, extremadamente mejor que
el terrorismo de estado de inspiración esclavista que imperó (e impera)
en Cuba tras la estafa de la revolución de 1959. Un ejemplo doméstico:
Batista indultó a sus conspiradores. El castrismo se cansó no de
indultar sino de fusilar disidentes por miles, incluyendo famélicos
cubanos que escapaban de la isla en balsas tan arte sánales como
desvencijadas.
Pero más allá de que Batista haya sido gobernante
ilegítimo durante dos años, luego llamaría a elecciones, aunque
polémicas, eran elecciones al fin, con mandato limitado a 4 años y sin
posibilidad de reelección. Inversamente, Fidel Castro es gobernante
ilegítimo desde hace más de 50 años y la única elección que hubo en Cuba
desde entonces, la hizo él mismo con su dedo, al designar a su
hermanito Raúl como presidente de Cuba en el año 2008 a efectos de
prolongar la dinastía detentada por la familia Castro Ruz.
Sin
embargo, los detractores de Batista alegarán que desde 1933 (año en que
Batista se consagraba jefe militar), él tenía más poder que el
presidente formal. Puede ser que esto sea cierto y forma parte del
penoso panorama polí¬tico que desde siempre vivió el grueso de la des
institucionalizada América latina. Empero, durante esos 17 años en los
cuales presumiblemente Batista ejercería un poder en las sombras, abolió
la pena de muerte (reinstaurada por el castro-guevarismo a partir de
1959) y en mayo de 1955 se decretó una amplia amnistía en favor de todos
los presos políticos que habían intentado derrocarlo un año atrás en el
asalto a la Moneada. Batista no fue bueno para Cuba. Pero siempre se
puede estar peor.
Situación económica
¿Y cuál era la situación
económica de Cuba al momento de producirse la Revolución? Esta pregunta
resulta más que interesante puesto que el mito promovido por la
progresía latinoamericana pretende hacer creer que en 1959 Cuba era una
región compuesta por una paupérrima aldea habitada por menesterosos,
cuyas miserables chozas sólo contrastaban con suntuosos casinos y
hoteles para que los americanos ricos disfrutaran del juego y la
prostitución. Este embuste, desmentido del derecho y del revés por un
sinfín de datos objetivos, no es más que otra de las tantísimas
engañifas fabricadas por el castro-guevarismo Tanto es así que "El Atlas
de Economía Mundial de Ginsburg", colocaba al finalizar la década de
los cincuenta a Cuba en el lugar 22 entre las 122 naciones escrutadas2
constituyéndose en el tercer país con mayor ingreso per cápita de
Latinoamérica (después de Argentina y Uruguay). Según lo señalaba el
economista H. T. Oshima, de la Universidad de Stanford, en 1953 el
ingreso per cápita de los cubanos era semejante al de Italia?, aunque
las oportunidades personales parecían ser más generosas en la isla de)
Caribe que en la península Europea. ¿Cómo demostrarlo?, pues en 1959 "en
la embajada cubana en Roma había doce mil solicitudes de otros tantos
italianos deseosos de instalarse en Cuba"4 situación que en la
actualidad se torna inimaginable. Castañeda por su parte nos agrega que
"la cubana era una sociedad con una clase media urbana relativamente
amplia.,, y, en términos latinoamericanos, más bien próspera"5 y esto es
tan cierto, que la capacidad de importación per cápita de los cubanos
en 1958 era un 66% más elevada que en 1946 a lo que cabe agregar que
según "La Misión Económica y Técnica del Banco Internacional para la
Reconstrucción y el Desarrollo" (dependiente de la Secretaría de
Comercio de los EE.UU.) en 1951 informaba que en Cuba "los niveles de
vida de los campesinos, trabajadores agrícolas, obreros industriales,
pequeños comerciantes e individuos de otras categorías, son todos ellos
más elevados que los de los grupos similares de otros países tropicales y
de casi todos los demás países de Latinoamérica" y "El sistema de
transportes y los mercados nacionales de Cuba eran los más desarrollados
de Hispanoamérica. En 1956 Cuba poseía tres veces más líneas de
ferrocarriles por kilómetro cuadrado que los Estados Unidos"7 Asimismo,
cabe destacar las estadísticas publicadas por la Organización
Internacional del Trabajo en Ginebra que informaban que en la Cuba de
1958 "el salario medio por jornada de ocho horas era de 3 dólares...
equivalía a 2,70 en Bélgica, 2,86 en Dinamarca, 1,74 en Francia, 1,73 en
Alemania Occidental y 4,06 en los Estados Unidos. Las mismas
estadísticas de la OTT mostraban que los trabajadores cubanos percibían
un 66,6% del producto nacional bruto, comparado con el 57,2% en la
Argentina, el 47,9% en el Brasil y el 70,1% en los Estados Unidos".8
En
cuanto al divulgado mito de que antes de 1959 Cuba era un mero
"satélite financiero de EE.UU." y que la isla estaba "asfixiada por
inversiones americanas" (como si dichas inversiones fuesen algo
negativo) basta con enunciar que en 1958 "sólo el 5% del capital
invertido en Cuba era norteamericano y, de una fuerza de trabajo de
aproximadamente dos millones de individuos, sólo poco más de setenta mil
eran obreros y empleados permanentes de empresas norteamericanas"9
Incluso, la tendencia hegemónica que iban teniendo los capitales
autóctonos venía creciendo a toda marcha desde antaño: "El control
estadounidense de la industria azucarera cubana descendió de un 70%
aproximadamente, en 1928, al 35% en 1958".10 Con idéntica directriz "En
1935, de 161 centrales azucareras sólo 40 eran de propiedad cubana. En
1958,121 ya estaban en poder de los criollos. En ese mismo año apenas el
14% del capital (y con síntomas de reducirse paulatinamente) estaba en
manos norteamericanas. En 1939 los bancos cubemos sólo manejaban el 23%
de los depósitos privados. En 1958 ese porcentaje había aumentando al
61".11 En 1957 "El conjunto de la pequeña burguesía se amplió hasta
pasar a ser uno de los mayores de Hispanoamérica" y "Entre mediados de
1952 y 1957 el ahorro y depósitos a plazo fijo de los bancos se elevaron
de 140 a 385.5 millones de dólares".12 El crecimiento era tan
auspicioso que en 1952 "la construcción privada sumaba 53 millones de
dólares anuales y la pública 76 millones. En 1957 las cifras
correspondientes eran 77y 195 millones".13
En materia alimentaria,
desde 1953 "Cuba había acusado un superávit en la exportación de maíz,
legumbres y hortalizas de invierno, cítricos, café y otros productos, y
se autoabastecía en carnes de res y de cerdo, aves de corral, leche
fresca, leche en polvo y condensada, queso y mantequilla. El arroz y los
frijoles habían registrado incrementos sustanciales".14 En mayo de 1962
la publicación del gobierno norteamericano "Agr¡cultural and Food
Situation in Cuba" afirmaba que en 1959 "los cubanos se contaban entre
los pueblos mejor alimentados del mundo"15 Incluso, el posicionamiento
alimentario era tan auspicioso que "Antes de 1959 la ingestión de
calorías en Cuba, de acuerdo con el citado libro de Ginsburg,
sobrepasaba en un 10% los límites mínimos que marcaba la FAO: 2.500
calorías per cápita al dia".16
Situación sanitaria y educacional
"La
gran victoria de la revolución cubana fue en los sectores de educación y
salud"17 arengó Fidel Castro durante su estada en Río de Janeiro en
marzo de 1990. Sin dudas, este es el mito más exitoso que todavía se
animan a defender los apologistas del castro-guevarismo. Sin embargo
esto es absolutamente falso. En 1959 los números en ambas materias eran
descollantes: "del porcentaje de personas que sabían leer y escribir,
Cuba figuraba en el primer lugar de los países hispanoamericanos. Era el
primero en cuanto al porcentaje del ingreso nacional invertido en
instrucción''18 contando con la formidable cifra de un 80% de población
alfabetizada (índice envidiable para la época).19 En otras áreas de gran
importancia relacionadas con la educación, tal como lo son las letras,
el citado Anuario Estadístico de América latina en 1984 nos informa que
"Cuba en el año 1959 estaba entre los cinco primeros países de
Iberoamérica en publicaciones de prensa con una circulación diaria de
101 ejemplares por cada mil habitantes".20 En materia de comunicaciones,
antes de la revolución la situación era sobresaliente: "Había un
aparato de radio por cada cinco habitantes, un televisor por cada
veinte, un automóvil por cada veintisiete y un teléfono por cada
veintiocho. Irónicamente el elemento de la antigua prosperidad de Cuba
heredado por Castro le ayudó a mantener su dominio sobre el pueblo.
Ninguna otra nación, a excepción de los Estados Unidos, tenía tantos
televisores per cápita como Cuba. En comparación, la Rusia Soviética
tiene uno por cada mil habitantes y China sólo uno por cada diez mil 21
En el campo de la sanidad pública, Cuba contaba con "el doble de médicos
y cirujanos en relación con la población (y el doble de maestros) y una
tasa de mortalidad infantil y general inferior a la de los Estados
Unidos. La tasa de mortalidad anual, de sólo el 15 por 1000, era
excepcionalmente baja... Cuba tenía una proporción de médicos y
dentistas -entre ellos algunos de los mejores del mundo- más elevada que
la de ningún otro país de la zona del Caribe"22 a la vez que en 1953
"países como Holanda, Francia, Reino Unido y Finlandia contaban
proporcionalmente con menos médicos y dentistas que Cuba, circunstancia
que en gran medida explica la alta longevidad de los cubanos de entonces
y el bajísimo promedio de niños muertos durante el parto o los primeros
treinta dios".23 Según informe de las Naciones Unidas, la cantidad de
médicos por habitantes en la Cuba de 1958 (con una población de 6,6
millones) duplicaba el número de médicos existentes en e! conjunto de
las demás naciones del Caribe con notable escala ascendente, aumentando
de 3.100 en 1948 a 6.400 en 1958: más del doble en diez años. Otro dato:
la esperanza de vida en Cuba, antes de Castro, era de 62 años superando
a principios de la década del 50, a España, Portugal, Grecia y Japón y
al de la mayoría de las naciones latinoamericanas .25 A modo de
parangón, la expectativa de vida en Brasil era entonces de 55 años.26
¿Qué demuestra todo esto?, que la salud y la educación en Cuba eran dos
institutos que ya antes de 1959 destacaban por su excelencia. No fue la
revolución de 1959 artífice de esos "logros". Su único mérito (en el
caso de existir tal cosa) consistió en haber conservado esos excelentes
guarismos preexistentes al experimento revolucionario. Vale decir, en la
hipótesis de máxima la revolución de 1959 se encargó de no destruir el
buen posicionamiento que ya se tenía en estas dos materias. Algo que
además es discutible tal como lo veremos más adelante.
Pero queda
claro que el problema de la Cuba batistiana no era de orden económico,
ni educacional, ni tecnológico ni de sanidad: sino de tinte
institucional.
Cuba gozaba de gran prosperidad, sin dudas, pero
estaba manejada por un gobierno corrupto con inequívocos rasgos
autoritarios (sobre todo en la segunda administración de Batista) los
cuales irritaban, con razón, a gran parte de la población.
Notas
1
Daily Worker, Nueva York, 5 y 10 (fe agosto de 1953, citado en La vida
en rojo, una biografía del Che Guevara, Jorge O. Castañeda, Espasa,
1997, pág. 111.
2 Apuleyo Mendoza. Plinio; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa, Alvaro, Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Ailántida. Mendoza, 1996, pág. ISO.
3 Apuleyo Mendoza. Plinto; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa, Alvaro. Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág. ISO.
4 Apuleyo Mendoza, Pimío; Montaner. Carlos Alberto; Vargas Llosa, Alvaro. Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág. 150.
5 Castañeda, Jorge G. La vida en rojo, una biografía del Che Guevara, Espasa,1997, págs. 108,109,
6
Apuleyo Mendoza, Plinio: Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa.
Alvaro. Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida.
Mendoza, 1996, pág. 150.
7 (Secretaría de Comercio de los Estados
Unidos, Investment in Coba -Washington, D.C.: Government Pringtin Ofice,
1956, pág. 184, citado en Daga en el corazón, Cuba traicionada. Mario
Lazo, Minerva Books, Ltd.,1972, pág. 86.
8 Ernest Schwartz. "Sorne Observatios on Labor Organizaron in the Caribbean". en The
Caríbbean:
hs Economy (Gainesville, Florida: üniversity of Florida Press, 1954),
pág. 167. citado en Daga en el corazón. Cuba traicionada. Mario Lazo,
Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 87.
9Alvarez Díaz, José R. Trayectoria de Castro: encumbramiento y derrumbe. Editorial
A.I.P., Miami, 1964, pág. 11, Secretaria de Comercio de los Estados Unidos, US. Investments
in the Latín American Economy, Washington, DC. Government Printing Office, 1957 pág.75,
citado en Daga en el corazón, Cuba traicionada. Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972,
pág. 88.
10 Secretaría de Comercio de lo» Estados Unidos. Investment in Cuba p. 37, Theodore
Draper, Castroism: Theory and Practice. NY: Frederíck A. Praeger, 1965, pág. 109, citado en
Daga en el corazón, Cuba traicionada. Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 89.
111 Apuleyo Mendoza, Plinio; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa, Alvaro. Manual del
Perfecto Idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág, 152.
122 MacGaffey y Bamett, Twentieth Century Cuba p.225. citado en Daga en el corazón,
Cuba traicionada. Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 90.
13 MacGaffey y Barnett, Twentieth Century Cuba, p. 100, citado en Daga en el corazón,
Cuba traicionada. Mario Lazo, Minerva Books, Ltd., 1972, pág. 91.
W4Lazo, Mario. Daga en el corazón. Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, págs. 406,407,408.
15 Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, págs. 406,407,408.
16
Apuleyo Mendoza, Plinio; Montaner, Carlos Alberto; Vargas Llosa,
Alvaro. Manual del Perfecto idiota Latinoamericano, Ed. Atlántida.
Mendoza, 1996, pág. 156.
17 Últimas Noticias, 20 de marzo de 1990.9.
24, citado en Torres Mega, Atexander, prof. En las puertas del infierno
cubano. Ediciones Flashes Culturales, Uruguay. 1990, pág. 59.
18
Secretaría de Comercio de los Estados Unidos, Investemnt in Cuba, pág.
183, citado en Daga en el corazón, Cuba traicionada, Mario Lazo, Minerva
Books, Ltd., 1972, pág. 97.
19 Apuleyo Mendoza, Plinio; Montaner,
Carlos Alberto; Vargas Liosa, Alvaro. Manual del Perfecto Idiota
Latinoamericano, Ed. Atlántida. Mendoza, 1996, pág. 150.
20 Citado en "En las puertas del infierno cubano". Prof. Alexander Torres Mega. Ediciones
Flashes Culturales, Uruguay, 1990, págs. 42/44.
21 Lazo, Mario. Daga en el corazón, Cuba traicionada, Minerva Books, Ltd., 1972, pág.
100.
22 Lazo, Mario. Daga en el corazón. Cuta traicionada, Minerva Books. Ltd., 1972, págs.
97,100.
23 Conforme el Atlas de Guinzburg citado en Manual del Perfecto idiota Latinoamericano.
Apuleyo Mendoza, Plinio; Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Alvaro Vargas Llosa, Ed.
Atlántida, 1996, pág. 150.
24 Ver Tendencias políticas de la Población Mundial de la ONU 1977. Vol 1, tabla 75, cita¬
do Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas del infierno cubano, Ediciones Flashes
Culturales, Uruguay, 1990, pág. 60.
25
Luxemburg 2-3, citado en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas
del infierno cubano. Ediciones Flashes Culturales. Uruguay, 1990, pág.
60.
26 Conjuntura Económica, Fnndacao Getulio Vargas, diciembre de
1987, pág. 128, citado en Torres Mega, Alexander, prof. En las puertas
del infierno cubana, Ediciones Flashes Culturales, Uruguay, 1990, pág.
60.
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Capítulo IV
Sed de sangre en Sierra Maestra
Los preparativos en México
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